EL BLOG DEL LIBRERO HUMANOIDE

un breve comentario sobre los libros que están de moda en el planeta marte

miércoles 18 de noviembre de 2009

El Rey Lear


El Rey Lear es una obra compleja y poco amable. Por una parte, la trama está llena de pliegues y, por otra, el mensaje que trasmite la obra resulta decididamente incómodo e inquietante.

Les invito a repasar la trama y comentar algunas observaciones sobre su alcance.

El argumento:

Lear ha decidido que repartirá su reino entre sus hijas, el cual dividirá de acuerdo al amor que cada cual le declare. Goneril y Regan le dicen a su padre lo que quiere oír, pero Cordelia no está dispuesta a consentir a su padre. Estima que poner en palabras los sentimientos que le causa sería como desmerecer su propia naturaleza. La actitud de Cordelia despierta la ira de Lear, que le deshereda y repudia. El rey de Francia decide tomar por esposa a Cordelia, incluso cuando haya quedado exenta de toda riqueza. El conde de Kent pretende interceder a favor de Cordelia, pero lo único que consigue es que Lear le destierre.

Lear se encuentra al cuidado de Goneril y Regan, las cuales comienzan a considerarle un anciano caprichoso y poco a poco le van quitando cada vez más privilegios. Primero una y luego otra. El duque de Albany (el esposo de Goneril) no se siente cómodo con el trato que tienen con Lear, pero les deja hacer. Luego, Lear va a visitar a Regan y a su esposo (el duque de Cornwall) mientras ambos se encuentran hospedados en el castillo de Gloucester. El maltrato es tal, que Lear se siente empujado al desamparo, en una noche de plena tormenta. Mientras vaga sin rumbo, la humillación que siente hace que el carácter de Lear se deteriore hasta la locura.

Las únicas personas que parecen continuar respetando al Rey son su Bufón y El duque de Kent que, disfrazado para no ser reconocido, continúa sirviendo a su Rey. Aunque a favor de Lear también está el conde de Gloucester, que se siente totalmente ofendido ante el trato que Goneril y Regan le dispensan a su padre.

El conde de Gloucester tiene dos hijos: Edmond, bastardo, y Edgard, legítimo. Edmond, cegado por los celos y ambiciones de poder, convence a su padre de que Edgar quiere matarle y a Edgar, le convence de huir. Edgard adopta un disfraz de loco. Patética actitud que le convierte en una especie de mártir que se castiga a sí mismo sin razones.

Las mentiras que trama Edmond no tienen límite. Convence a Cornwell y Regan de que Gloucester se ha puesto en su contra. El enfrentamiento entre un servidor de Gloucester y Cornwell, deviene en la muerte del servidor de Gloucester y deja a Cornwell herido gravemente. Finalmente, le arrancan los ojos a Gloucester, el cual queda ciego y librado a su suerte.

La herida de Cornwell acaba siendo mortal. Regan queda viuda. Regan pretende a Edmond, que ahora ocupa el lugar de su padre, convirtiéndose en el nuevo conde de Gloucester. Luego, nos enteraremos por una carta de Goneril a Edmond (donde Goneril le sugiere matar al duque de Albany…) que las dos hijas de Lear pretenden a Edmond.

Mientras tanto, Cordelia se ha reunido con Lear y ha decidido tomar cartas en el asunto, enfrentándose abiertamente a Edmond. Sin embargo, Lear y Cordelia terminan en prisión y Edmond ordena sus muertes. Simultáneamente, Edgard le hace llegar al duque de Albany la carta con la traición de Goneril. Albany les acusa de deshonor y Edgar y Edmond acaban enfrentándose.

Goneril envenena a su propia hermana y luego se suicida. Conmovido por tales noticias, Edmond intenta revocar la orden que ha dado de matar a Cordelia y Lear. Las heridas causadas por el enfrentamiento con Edgar, dan muerte a Edmond. Edgard intenta reunirse a tiempo con Cordelia y Lear, pero llega tarde. Un soldado ha ejecutado la orden de matar a Cordelia. Lear ha muerto de tristeza.

Albany decreta luto y cede el reino a Kent y Edgard.

Observaciones:

Dice Harold Bloom: “Para quienes creen que la justicia divina prevalece de alguna manera en este mundo, el Rey Lear puede resultar ofensivo”.

Se trata de una historia llena de muertes inútiles a través de las cuales no se obtiene otra cosa que dolor, pues las muertes están injustificadas.

Las ideas que parece sugerir esta obra serían que el amor no redime nada y que el amor familiar es una calamidad.

Por otra parte, resulta notable que el amor desesperado se nos antoje cargado de un inquietante valor estético.

Lear es una obra escandalosa. “La mortalidad es el escándalo definitivo que tenemos que soportar”.

La lectura de Lear no es sencilla. Requiere de una disposición de ánimo muy particular. Hay ciertas interpretaciones de la realidad que quisiéramos no tener que hacer. No resulta placentero asumir que la permanencia del amor quizás es imposible. No nos gusta pensar que el amor es indemostrable y que el amor entre generaciones diferentes es insostenible. Para decirlo de una vez… Lear enseña que el amor entre padres e hijos resulta siempre trágico.

Ni Cordelia y Lear, ni Edgard y Gloucester consiguen entenderse. Y sin embargo entre estos personajes no hay más que amor. Amor y tragedia.

¿Por qué la vigencia de Shakespeare es cada vez más evidente? Pues, por una razón sencilla y terrible: porque, como especie, todavía no hemos aprendido a amar. Todavía no hemos conseguido que nuestros sentimientos no degeneren. Todavía necesitamos demostraciones, todavía somos exigentes, vanidosos y posesivos.

¿Algún día aprenderemos a amar de otra manera? ¿Desinteresadamente?

Mirando en perspectiva… El Rey Lear nos recuerda qué poca cosa parecen 400 años.

jueves 12 de noviembre de 2009

Los amigos soviéticos

El narrador comienza a contar los sucesos en retrospectiva. Da algunos rodeos hasta que comienza a hablar de Volodia, su amigo Soviético. Volodia desencadenará en el narrador una fascinación por Rusia que, mientras las páginas se suceden, se traslada al lector, de manera inevitable.

Volodia se divierte disparando con un rifle de aire comprimido desde la terraza del ruinoso departamento en el que vive junto a su madre, una mujer diabética de cierta edad, que casi no se levanta de su cama. Cuando el narrador le escribe un mensaje de texto, Volodia le responde siempre con la palabra “boludo”.

Serguei es el amigo de Volodia. Trabaja en un estacionamiento. Allí tiene una vieja televisión blanco y negro, que ha atado con una cadena, por miedo a que le roben. No habla casi nada de español y no le interesa aprender, porque no lo utiliza. Cuando el narrador se comunica con Serguei, lo hace con señas o traducido por Volodia.

La caracterización de los personajes tiene algo fascinante. Resultan tan increíbles que podrían ser reales. La novela está atravesada por las citas. Constantemente se hacen referencias a la cultura popular. Referencias que están y no están relacionadas con Rusia. En algún momento, es posible advertir que la asignación de lo soviético adquiere las dimensiones de un objeto fetichista.

La introducción de lo pornográfico forma parte de un proceso decadentista cuya coherencia es patética e inevitable.
La mención a películas como “las alegres chicas de Koljos” o “A las barricadas mis concubinas” le quitan seriedad al asunto, al mismo tiempo que lo vuelven real. Tan real que uno no sabe si reír o llorar.

La curiosidad y el genuino interés por las culturas encontradas, deviene en situaciones cuyo exotismo resulta hilarante y fabuloso. Así, es posible cruzar al general Perón con Stalin y comenzar a ver paralelismos entre Rusia y Bs. As, entre la cúpula del congreso y el Reichstag en ruinas.

El narrador le regala a Volodia la película “Infierno Rojo”. La ven, conversan sobre esa película en particular y sobre el cine en general. Volodia le comenta algunos pormenores sobre la difusión del cine americano en Rusia. Una película de James Bond doblada al ruso puede convertirse en una curiosidad considerable.

Volodia se pone a salir con una adolescente llamada Ivana. El narrador consigue besar a una amiga de Ivana, luego de lo cual, declara que ha sentido como si besara a Bambi. Guiados por el aburrimiento y la curiosidad, surge la idea de jugar al juego de la copa. Se preguntan a qué personaje histórico pueden invocar. Una de las niñas sugiere que invoquen a Mick Jagger, solo que Mick Jagger no está muerto. Ivana sugiere que invoquen a Yegor Letov. Personaje espeluznante, si los hay.

Y así sucesivamente.

La verdad es que la trama de la novela colapsa ante la desgarradora fuerza de lo anecdótico. Y las anécdotas se suceden, una tras otra, poderosamente.
Pero todavía hay más. Incluso hay más. La novela resiste una lectura nada ociosa. Con intención o sin ella, la verdad es que no es posible leer la novela sin reflexionar en las transformaciones que se dan la identidad colectiva y subjetiva, a partir del triunfo del capitalismo y su dimensión trágica.

En algún momento, en el texto se hace una mención a Wittgenstein, a partir de una foto encontrada casualmente en la web. Es precisamente Wittgenstein quien ha dicho que si un león hablara, no le entenderíamos. Quizás allí habría que rastrear las claves para reflexionar sobre la identidad, ya sea de un pueblo, de una nación o de un individuo.

La verdad es que la brecha que hay entre Bs. As y Rusia es tan grande que es imposible de sortear. A menos que se aborde el asunto desde una perspectiva existencialista. Lo que podría interpretarse como la posibilidad de aproximarse a la esencia de las cosas, por medio de su apariencia.

Quizás es posible penetrar más profundamente en la identidad de Rusia, guiados por la experiencia un tanto tergiversada de una amistad casual que a través del estudio minucioso de miles de libros de historia. Y eso es posible porque la cultura popular se ha convertido en nuestro cable a tierra. E Internet en nuestra Biblia.

Estoy en google, luego existo.


domingo 1 de noviembre de 2009

Mi nombre es Rufus



“Borges puede ser todo lo que quieras, pero no es punk”


¿Siempre has querido estar en el Backstage del rock? ¿Te gustaría saber qué es lo que sucede tras bambalinas, incluso cuando se trate de un grupo de rock de discreta trascendencia? Pues, aquí está la historia de Birmania, contada por uno de sus protagonistas y sobrevivientes. Dudosas huellas de una historia que aún no ha sido escrita. Simplemente una anécdota, o el registro fehaciente de una vanguardia desafortunada y secreta.

Y si crees que eso es todo, espera y verás. Pues, también se trata de una alegoría sobre una época que se termina. Una metáfora de los días mejores. Un registro desenfadado e inteligente, tierno y melancólico, sobre la juventud y su correspondiente ocaso.

La juventud es un estímulo fantástico, que brilla en múltiples direcciones, mientras libra una energía fabulosa que, si tienes suerte, podrás atrapar con las manos. Al menos por un rato. Al menos por unas horas.

Todo lo que puede suceder, pero aún no ha sucedido. Todo está allí, disperso como semillas que aún no han germinado. Toda la potencialidad de las cosas está por demostrarse. Aún no hemos empezado a vivir, aunque parezca lo contrario. Todavía no hemos dado ni siquiera el primer paso.

El libro arranca con la formación de Birmania. La narración se desencadena en retrospectiva, bajo una óptica que pretende ser objetiva y es, al mismo tiempo, sumamente sentimental.

El grupo está formado por el narrador en guitarra, kike en el bajo, el mono en batería y Javi en la voz. Las letras son, en realidad, monólogos afiebrados sobre la drogodependencia y las traiciones del amor.

Mientras se consolida la formación del grupo se suceden las ferias clandestinas de discos, el romanticismo del coleccionismo y de la búsqueda de la pieza que conseguirá conmover. Un disco puede formar un carácter. Un disco puede ser decisivo.

La adhesión a un grupo de rock puede determinar el curso de los acontecimientos. El punk es el hilo conductor de actitudes, gustos e ideologías implícitas. La maquinaria se pone en funcionamiento, incluso cuando ni siquiera sepamos de ella. Todos tus muertos, Sex Pistols, Iggy Pop, Buzzcocks, The Clash, David Bowie, Invasión 88
Los primeros recitales, las anécdotas, los amores fugaces, las amistades y los personajes excéntricos, las noches que iluminan una conciencia que se forma sin más.

Experiencias escalonadas como etapas cuya sucesión parece ser única e inequívoca. Todo el misterio de las sensaciones múltiples, puesto al descubierto. Las drogas, el alcohol, los pensamientos que fluyen, en el discreto encanto de una revolución imposible.

Luego, lo inevitable. El cansancio, el fastidio, la crisis.
Aspiraciones que mutan, intereses que cambian. Ideologías avinagrándose.

Luego la aparición de nuevas tecnologías. Internet y su idioma único, que no resiste ninguna oposición, desplazando todo lo demás, imponiéndose como una voluntad irresistible.

El rock es un cocodrilo negro que se come la cola a sí mismo.

No hay nada que decir o, en el peor de los casos, no es posible hablar de todo lo que está sucediendo. Todavía no ha sido escrita la historia social y política del punk y el narrador de ésta historia tampoco se tomará la molestia de hacerlo. A fin de cuentas, el libro es un registro minucioso de la ausencia. El escalón invisible que está allí, aunque no lo veas.

Quiero decir que, ante todo, se trata de una inmensa ficción. Lo real mezclándose con lo irreal. Historias falsas y verdaderas, entremezclándose. Historias que podrían haber sido reales y que merecerían haber sido reales e historias que no son reales y que nunca podrían haberlo sido. Sucediendo a un mismo tiempo.

Insólita dimensión donde lo apócrifo encarna el último lenguaje posible para expresar la urgencia de lo contemporáneo.

Para hablar del punk es necesario poner de relieve lo ridículo de una empresa imposible. Tentativa romántica y poética que atraviesa la ambición de una ruidosa historia que, sin embargo, florece en el silencio.

En el idioma sensible y secreto del silencio que sucede a la tormenta.

lunes 26 de octubre de 2009

El supermacho




“El ser humano, por miedo a la nada, aspira a ella”

Situémonos en París, en la década del 20. Más precisamente, puertas adentro de la mansión en la que tiene lugar la exclusiva fiesta que da Marcueil para la alta sociedad, mientras la conversación fluye entre digresiones extravagantes, a un ritmo ciertamente vertiginoso. La conversación decanta una y otra vez en el sexo, de manera casi obsesiva. Desde allí, nos enteramos de diferentes personalidades entre las que se destaca el, así llamado, Indio de Teofrasto, cuyas habilidades y destrezas sexuales despiertan la admiración, el deseo y la envidia de los presentes.

Por cierto, sería bueno saber que el pasado de Marcueil está signado por una educación católica acérrima, una madre sobreprotectora y un temor morboso a la exhibición de sus partes íntimas.

Luego de que hubo pasado la fiesta, Marcueil insiste con reunirse junto a Sider (militar) y Bathybius (doctor), para continuar polemizando respecto a determinados detalles técnicos de diversos asuntos iniciados en la víspera, cuyo hilo argumental está atravesado por la posibilidad y el alcance del goce sexual extremo. La polémica oscila entre el rigor científico y la más pura cháchara. Al fin el alcohol les alcanza y Marcueil y Sider acaban en un zoológico, con intenciones vandálicas poco discernibles.

William Elson (otra de las personalidades que frecuenta Marcueil) es un científico que alcanzó cierta fama tras inventar el “perpetual motion food”, una droga vigorizante de dudosa moral.
En una ocasión, para probar la eficacia de su invento, reunió a un grupo de hombres que compitió contra una locomotora, en una carrera de 10.000 millas.
De hecho, el episodio en cuestión es relatado por Ted Oxborrow, protagonista activo de dicha experiencia y sus observaciones resultan una insólita mezcla de delirio y erudición.

Ellen Elson, la hija de William Elson, es una niña mimada de la alta sociedad, que en un rapto de locura se toma el atrevimiento de ir personalmente a la casa de Marcueil, pues ha quedado fascinada con la historia del Indio de Teofrasto, cuyas hazañas sexuales alimentan su morbo a niveles inadmisibles. La verdad es que Ellen Elson fantasea con la posibilidad de ser desvirgada por el Indio.

Entre tanto, Marcueil realiza una nueva reunión en su casa, para poder ejemplificar algunos detalles que han estado discutiendo. Para poder llevar a buen puerto sus intenciones, contrata el servicio de las siete mejores putas de París. Los invitados son tratados con la diplomacia que bien podría caracterizar a un congreso de medicina.

Las putas deberán aguardar en una habitación cerrada mientras los invitados dan debida cuenta de un banquete. La espera de las putas, en aquella habitación atiborrada de buen gusto y sofisticadas obras de arte, despierta en ellas una sucesión de emociones que atraviesan el tedio, la excitación sexual y la exasperación y que acaban en una voluntad irreprimible de escaparse, luego de que la espera se prolongue más allá de todo tiempo verosímil.

Aunque todo parezca salirse de control, también puede entenderse como parte del experimento que Bathybius se toma la molestia de registrar minuciosamente en su libreta. Entre sus anotaciones personales, podemos leer conclusiones metafísicas y místicas que, de buenas a primeras, no parecen provenir de ninguna observación directa pero que, sin embargo, podrían provenir de ellas.

Una mujer enmascarada será la víctima voluntaria del Indio. La experiencia se cristalizará en una odisea orgásmica mística donde la dimensión de la realidad quedará totalmente trastornada.
En el paroxismo del orgasmo, la confusión, el shock, la pérdida de la razón, la aproximación a la muerte.
El Indio, trastornado en todas sus emociones, se dedica a escribir versos surgidos de la más pura pasión descontrolada. Filosofía y romanticismo. Poesías que se desgranan.

Ay. ¿Qué quieren que les diga?

Posmodernidad atravesada por el hedonismo clasista. Inteligencias que se extravían tras el trastorno de las sensaciones. La alegría y el júbilo colapsando y degenerando en la dinámica característica del libertinaje cosmológico.
Pulverización de la conciencia absorbida por el misticismo ontológico de las fiestas. Resplandores que enceguecen. Fox trot, alcohol y anfetaminas.
Luego, la prestación de recursos desesperados como en una plegaria deforme, una necesidad de reivindicación de última hora: la intención de traducir en símbolos la vorágine de lo inexpresable. El surrealismo o la verborragia estimulada por el fastidio.

Patafísica. Rock and Roll.

sábado 17 de octubre de 2009

La pistola de Rayos


“¡Los satélites alienígenas orbitan la tierra y la única esperanza de la humanidad es un historietista loco!”

“Magnífico relato de las congojas del lamentabilísimo diseñador de moda armamentística Lars Powderdy, que contiene muchas bellas historias presentadas por él mismo en preciosos colores y deliciosamente expuestas de manera narrativa como tema de gran hermosura y dotados de una generosa abundancia de cuestiones diversas, todas ellas muy buenas y encomiables a ojos de los hombres, y de lo que estuvo a punto de ser de él a causa de ciertas fuerzas particularmente temibles”.

Lars es un diseñador de moda armamentística y, como tal, goza del prestigio y la fama que suelen caracterizar a algunos artistas.
Desde el bloque Oeste, Lars tiene su equivalente femenino, llamada Lilo Topchev, de quien no sabe demasiado aún.
La inspiración llega luego del trance. Las drogas químicas pueden ayudar a tal efecto. Es importante que Lars atraviese esos momentos de la manera más cómoda posible. El fin último de las creaciones de Lars deviene en beneficio del poder imperante. Por eso aunque sus métodos podrían ponerlo fuera de la ley, en realidad está amparado y protegido por ella.

Por otra parte, tenemos a la KACH que es la, así llamada, policía secreta. Una organización extraoficial que puede trabajar tanto para un bloque, como para otro. Se encargan de conseguir información sustanciosa que venden al mejor postor.
Ahora la KACH ha conseguido fotos de un nuevo proyecto del sector oeste y también tiene disponibles fotos de Lilo Topchev. Por alguna extraña razón que no sabe definir, Lars siempre ha sentido una curiosidad devoradora por Lilo.
Luego, nos encontramos con el personaje de Febbs. Un tipo espeluznante. Un militar de alma que, sin embargo, no ha sido convocado nunca por el ejército, hasta ahora.
Maren (la amante de Lars) le comenta que el general Nitz (el superior de ambos) ha puesto sobre aviso a sus súbditos respecto a posibles conspiraciones dentro de su propia organización. Lars ha sido abordado sin su consentimiento por un agente soviético llamado Kaminski. Obviamente, el asunto ha despertado sospechas. Tanto para Lars en relación con sus superiores, como de sus superiores en relación con Lars.

Todavía nos queda por hablar de otro singularísimo personaje: Klug. Vincent Klug. Se trata de un juguetero ambicioso y excéntrico que trabaja para Lanferman asociados, la firma que se encarga del aspecto técnico de la construcción de las armas que imagina Lars. Klug ha estado trabajando exhaustivamente en un nuevo proyecto que, luego de ser expuesto, ha sido rechazado por unanimidad.

Sin más, se avistan naves extraterrestres. Entonces comienza la acción. Lógicamente, ambos bloques se desconfían unos de otros, imaginando una compleja trama conspirativa. En algún momento se hace evidente que se trata, efectivamente, de una invasión alienígena.
Se reúnen los representantes de ambos bloques y tratan de olvidar sus diferencias y unirse contra el invasor. Comienzan a desplegarse teorías e hipótesis sobre la mejor manera de acabar con los alienígenas. Así surge la idea de que ambos creadores de armas se unan para diseñar una nueva arma mortal, que esté a la altura de las circunstancias.
Entre Lars y Lilo se ponen de acuerdo en que intercambiarán sus respectivas drogas para conseguir un mejor efecto de comunión psíquica. Sin embargo la dosis que Lilo le suministra a Lars casi acaba con él.
En algún otro momento, mientras está reponiéndose, Lars lee un cómic distraídamente. Sin dar crédito a sus ojos, descubre que el cómic se anticipa a sus propios diseños y a los de Lilo. Tal vez no han estado extrayendo ideas del más allá, sino de la mente del dibujante de cómics.

Un misterioso oficial retirado del ejército asegura venir del futuro y tener la clave para combatir a los invasores alien. Lilo termina involucrándose sentimentalmente con Lars. Maren, la amante de Lars, está hecha una furia. Febbs desea incorporarse más que nunca al ejército, pero la invasión ha traído nuevas medidas de seguridad que terminan marginándole. Febbs promete vengarse, se siente herido en su amor propio, en su enorme y deformado orgullo.

El juego que proponía Klug y que fue rechazado por unanimidad, acabará siendo fundamental para todos y cada uno de los personajes de ésta historia.
Sepan que, aunque se explique cómo funciona el juego, habrá que leer el libro para entender cómo engarza una cosa con la otra.
El juego consiste en liberar a un animal en un laberinto. El animal tiene poderes telepáticos. El jugador siente inevitablemente empatía con el animal. Con los controles, puede ayudarle a liberarse. Sin embargo, la tentación de no liberarlo y liberarlo al mismo tiempo, se dan simultáneamente. El jugador y la víctima terminarán confundiéndose.

Demencial. Mil veces demencial. Sencillamente increíble, inverosímil, absurda y alucinante.

miércoles 7 de octubre de 2009

Blade Runner


El libro arranca con una discusión doméstica entre Rick Deckard e Iran, su esposa. No consiguen coincidir en sus intenciones acerca de la mejor manera de utilizar el regulador de emociones Penfeld, que vendría a ser algo así como un aparato con el que poder regular sus respectivos estados de ánimo de manera artificial. Ella, que prefiere estar cínica y malhumorada, acusa a su esposo de asesino. Él, por su parte, le acusa a ella de oportunista e interesada, puesto que aunque ella le tilde de asesino, nunca ha rechazado el dinero que Rick lleva a casa. Rick no se considera a sí mismo un asesino, aunque, a decir verdad, su trabajo, que consiste en “sacar de circulación” (por decirlo de alguna manera) a determinados androides que por una razón u otra representan una amenaza para la sociedad, no le causa ninguna satisfacción que no sea puramente económica.
La herencia de la guerra terminal, ha dejado un saldo de herrumbre y polvo radioactivo que es capaz de hacer degenerar progresivamente a toda manifestación de vida. La mayoría de los seres humanos han emigrado y los animales se han extinguido. Las pocas especies que continúan con vida, se consideran sumamente valiosas. Se entiende que la proximidad de los animales consigue desarrollar las capacidades empáticas entre los seres humanos, por lo que existe una gran necesidad de convivir con animales. Por supuesto, donde hay una necesidad, hay una industria. Convivir con animales reales es un lujo que no todos pueden permitirse. Deckard quisiera tener un animal real, pero el dinero apenas le ha alcanzado para comprar una oveja eléctrica.
Por otra parte, tenemos a John Isidore, un individuo llamado “cabeza de chorlito”, cuya existencia se limita a cumplir con la rutina de un trabajo insignificante y volver a casa para ver la televisión. Más precisamente, el programa de Buster, que es el programa elegido por casi toda la población. Sin querer, Buster se ha establecido en el imaginario colectivo casi como una nueva religión. Isidore vive en un departamento en ruinas, del cual parece ser el único inquilino. Hasta que alguien más se instala en un departamento próximo al suyo y decide ir a visitarle. Aunque sea un poco lerdo e introvertido, Isidore se muestra muy simpático.
Bryant, el jefe de Rick Deckard, le pone al corriente de su nueva misión. Tiene que eliminar a una serie de androides específicos. Se trata de un trabajo que ha quedado incompleto por un colega suyo, que ha sido herido por uno de ellos. Se trata de un nuevo prototipo de androides, cuya perfección los vuelve física y orgánicamente indiscernibles de los humanos comunes. Sin embargo, la diferencia es notable en un plano psíquico. Los androides son incapaces de sentir empatía. Por eso se ha desarrollado un complejo test psicológico que es capaz de reconocerles. Aunque ha habido casos de seres humanos esquizoides que han respondido al test como androides, por lo que se discute la efectividad del test. No obstante, de momento es la herramienta más confiable para distinguir a unos de otros.
Deckard comenzará su misión entrevistando a Eldon Rosen, el dueño de la fábrica que ha creado el nuevo tipo experimental de androides perfectos, llamados Nexus 6. Desde luego, Rosen tiene intención de colaborar, pero se pone automáticamente a la defensiva, ya que teme por sus intereses económicos y por sus posibles responsabilidades legales en el asunto. La hija de Eldon Rosen, Rachel Rosen, cuestiona sinceramente la validez del método con el que Deckard pretende distinguir a los humanos de los androides. Siente el impulso de querer corroborar en carne propia su efectividad, por lo que le pide a Deckard que le aplique el test.
Así que Deckard comienza con el interrogatorio. Las respuestas se van sucediendo una tras otra y, sorpresivamente, la conclusión a la que llega Rick es que Rachel Rosen es un androide. Tiene que tratarse de un error. Deckard se siente confundido, un tanto humillado. La evidencia parece demostrar que ha estado defendiendo un método ineficaz. Deckard titubea. Le hace una última pregunta. Luego está seguro. Rachel Rosen es un androide. Finalmente, Eldon Rosen le da la razón.
Según parece, eliminar a los Nexus 6 no será nada sencillo para Rick Deckard.
Un agente de la policía soviética está interesado en el Nexus 6 y solicita poder acompañar a Rick en su redada. Tras una serie de eventos, Rick descubre y entiende que el agente soviético es, en realidad, el próximo androide en su lista. Luego de acabar con él, está preparado para el próximo. Se trata de una famosa cantante de ópera. En plena cacería, Rick acaba siendo detenido por la policía. Sorprendentemente, no consigue demostrar su inocencia. Ha ido a parar a un departamento de policía especial, un tanto fantasma, que no parece tener ninguna conexión con el departamento para el que trabaja Rick. El jefe de departamento sostiene que Rick es un androide con una falsa memoria que le hace pensar en sí mismo como un humano cuya tarea consiste en cazar androides. Rick insiste en que se le aplique el test, aunque allí utilizan otros métodos de identificación. Simultáneamente, Rick quisiera aplicarle el test al jefe de policía.
Otro cazador de androides como Rick pone fin a la comedia, dando caza al jefe de policía que, efectivamente, era un androide. Sin embargo, Rick tiene la sospecha que incluso ese cazador de androides sea un androide. Le agradece la ayuda, pero desconfía. Deciden ir juntos tras la pista de la cantante de ópera, que suponen ha aprovechado la ocasión para huir. Consiguen dar con ella y le aniquilan. Sin embargo, Rick comienza a sentir que algo no va bien con su trabajo, o con él mismo, ya que ha sentido verdadera pena de matar a aquella cantante. En verdad le duele como si se tratase de un humano. Rick piensa que ha comenzado a desarrollar una patológica empatía por los androides.
Las historias de Isidore y Rick Deckard se cruzan, ya que la nueva vecina de Isidore es el siguiente androide en la lista de Rick. Isidore siente verdadero cariño por su vecina. Decide protegerla y cuidarle, aunque no puede hacer prácticamente nada, su departamento se convierte en refugio para ella y para sus amigos, también androides.
Rachel Rosen le ofrece ayuda a Rick en su cacería de androides. Nadie mejor que un androide para comprender a un androide. Quedan en encontrarse en un hotel. Allí sucede algo inesperado. Rick se acuesta con Rosen. ¿Es posible que exista un amor genuino entre un androide y un ser humano?
Tal vez los límites entre seres humanos y androides y las relaciones que se han establecido entre unos y otros no sean lo que parecen. Incluso en el programa de Buster se ha puesto en tela de juicio la validez de la empatía. Los androides en casa de Isidore aseguran que Buster es un androide como ellos.
Deckard aniquila a los androides en casa de Isidore, como guiado por la inercia. Ha dejado de creer en su oficio. La experiencia con Rosen le ha traumado. Sin embargo, siente que cumplir con su tarea es una responsabilidad que escapa a su voluntad.
Exhausto, desgastado, melancólico y deprimido, es ahora cuando tiene que decidir su futuro. La tentadora calidez de una vida rutinaria le espera junto a su esposa.


domingo 27 de septiembre de 2009

Una mirada a la oscuridad



Una mirada a la oscuridad habla sobre las drogas y no toma parte ni a favor, ni en contra. No es una historia moralista, sino de una exposición de determinados hechos y circunstancias.

Una mirada a la oscuridad es una obra oscura, densa, que remueve toda sensibilidad que hable sobre la tristeza del mundo.

Se trata, específicamente, de la Sustancia D. Una droga inexistente, pero posible, que adquiere dimensiones simbólicas. Se trata de un paradigma de todas las drogas, legales o ilegales. Se trata de la necesidad de la evasión, de la fragilidad de la naturaleza humana.

La búsqueda de un refugio y la revelación simultánea de lo inútil de ese refugio. La verdad es que no hay lugar donde escapar. Toda evasión es imaginaria y su saldo produce malestar, la angustia de la contradicción sensible.

La felicidad parece una meta imposible. Todo a lo que se puede aspirar es a breves instantes de luminosidad. Breves instantes de alegrías, de realización. Pequeñas luminarias con las que uno tiene que conformarse o padecer.

La drogadicción se entiende como un error de interpretación. Una decisión mal tomada. Pagar demasiado caro algo que no vale la pena. La drogadicción sería una estafa.

Los instantes a los que podemos aspirar sucederán o no sucederán. Independientemente del consumo. Si uno tiene la lucidez necesaria para decidir correctamente… ¿A cuento de qué habría de decidir dejarse estafar?

Jerry, pasado de rosca, está obsesionado con los insectos que ve por todas partes.
Charles Freck necesita más droga y recurre a Donna, la chica que siempre está junto a Bob Arctor.
Donna tendría que contactar con Jerry, pero Freck no quiere saber nada de Jerry, la última vez que estuvo junto a él, se la pasó recolectando insectos que no existían.

Arctor es un yonqui y, al mismo tiempo, es un agente de la policía, bajo el disfraz de Fred.
Precisamente Fred tiene que dar un discurso algo acartonado para el departamento de policía, pero no puede evitar salirse del libreto, incomodando a la audiencia.

A Arctor le agrada sinceramente Donna, aunque, como agente, no pierde ocasión de investigarle. Sabe que puede servirle como puente hacia algún pez gordo de la distribución de la sustancia D, la nueva droga ilegal y altamente nociva que día a día está cobrándose más y más víctimas. No obstante, pareciera haber algo turbio en su comercialización, considerando que se trata de una droga sintética, de laboratorio, es probable que haya agentes federales defendiendo capitales corruptos.

Arctor convive en su casa con otros dos drogatas. Las relaciones entre ellos suelen ser complicadas y están llenas de mutuas sospechas. Alguien ha arruinado un aparato eléctrico que Arctor aprecia mucho. Freck desconfía de Barris. Barris desconfía de Arctor. Arctor desconfía de Barris. Lo cierto es que ambos están lo suficientemente trastornados como para haber arruinado el aparato y no reconocerlo.

Hank, el superior de Fred, recibe una llamada anónima que sugiere que Arctor es un narcotraficante. Asi que Hank le pide a Fred que investigue a Arctor.
Arctor está convencido de que el paranoico de Barris le ha denunciado. La cosa es que Arctor tendrá que conspirar contra si mismo, permitiendo que otros agentes de la policía instalen micrófonos en su propia casa.
Arctor teme que la escisión de su propia personalidad acabe trastornando su identidad.

Mientras tanto, en el departamento de policía sospechan que Fred sea un adicto. Le obligan a realizar unos tests psicológicos que demuestran que, efectivamente, Fred percibe la realidad de manera un tanto distorsionada.

No obstante, Fred prosigue con el caso, investigándose a si mismo, monitoreando a sus propios amigos.

Episodio tras episodio, va poniéndose en relieve que Arctor tiene el cerebro jodido. Hasta llegar a un punto en el que debe abandonar el trabajo y desintoxicarse de manera urgente.

Acaba en una clínica de rehabilitación, donde se pone a trabajar en una huerta. Arctor se pregunta de dónde demonios sale el dinero para mantener la clínica. Piensa, con ironía, que en la clínica se cultivan y comercializan las drogas con las que se sostiene la clínica.

Su sospecha se confirma. Tal parece que, después de todo, la Sustancia D no se fabrica en laboratorios. Incluso es testigo de las flores azules de donde se extrae la droga.
Aquellas flores son poderosas, hermosas, sugerentes. Su contemplación arrastra a Arctor a un estado de éxtasis contemplativo.

Epifanía ante una belleza esquiva y corruptible.

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