miércoles 21 de mayo de 2008

Azul casi transparente


“No te asustes, me dije, el mundo está todavía debajo tuyo.”

Si se enumeran la cantidad de obras literarias escritas por medio o gracias a la influencia de los narcóticos, se podría llegar a la errónea conclusión de que las obras escritas por adolescentes marginales siempre son buenas. Pues no es así. No hay que confundirse. La belleza infinita de ésta pieza se descubre a pesar de su condición marginal y no gracias a su condición marginal.
No basta ser un adolescente yonqui y escribir un relato autobiográfico para que ocurra un milagro como éste.
Azul casi transparente es una obra muy especial, a pesar de estar construida con la misma estructura de otra decena de novelas similares.

La historia es bien simple. Adolescentes aburridos que consumen todo tipo de drogas, se prestan a orgías de todo tipo, asisten a recitales de rock y chocan una y otra vez sus cabezas contra la pared, en un constante e involuntario dolor que poco a poco los vuelve más enajenados y extraños ante sí mismos.

Ahora bien. ¿Qué puede aportar a nuestros espíritus semejante guarrada? Pues, ahí está la cuestión. Hay poesía en ésta obra. Si nada más se tratara de una crónica sobre la vida salvaje, ya tendríamos bastante con el día a día. Todos sabemos que la realidad ha superado a la ficción. Estamos hasta la coronilla de pornografía, locura y violencia. Y si ésta obra se tratara de refocilarse con lo mismo, pues ni me molestaría en mencionarla.

La crítica ha comparado ésta novela con la naranja mecánica y con el extranjero. No falta quien hable de una metáfora de la pérdida de los valores, de la sumisión oriental al imperio yanqui y otras interpretaciones por el estilo.

Todas las lecturas son válidas.

Particularmente confío en que lo que vuelve a ésta obra una obra que merece convertirse en un clásico de la literatura universal es su profunda sensibilidad.
Hay una búsqueda de algo superior en las páginas de ésta novela y esa búsqueda es la que la transforma radicalmente.

No es lo mismo sentir la revelación de algo superior tomando té en una charla de salón, que tirado en una zanja con resaca.
Bajo determinadas circunstancias, la belleza del mundo adquiere dimensiones místicas.

Hacía allí hay que dirigirse.

jueves 15 de mayo de 2008

Aventuras de un novelista atonal



La primera parte de la novela narra las aventuras y desventuras de un escritor durante el proceso de concepción de su obra, bajo circunstancias adversas. El escritor alquila una pieza hedionda en una pensión donde establece con su casera una relación anormal donde conviven la sumisión del amor maternal y la angustia del amor posesivo. Su amigo, Della Mirándola, convencido del valor excepcional de la obra, comienza a buscar editor. La casualidad quiere que conozca a Ferochi precisamente cuando éste planea quitarse la vida. Ferochi es un prestigioso editor que está asqueado de la literatura. Mirándola le convence de editar la novela de su amigo, le promete que será un fiasco editorial sin precedentes. La perspectiva entusiasma a Ferochi. La idea de publicar una novela ilegible y extravagante que lleve a la editorial a la bancarrota es exactamente lo que desea. La cuestión es que las cosas no salen como han sido planeadas. Inexplicablemente, la novela es un éxito. La verdad es que Ferochi no está en su sano juicio e interpreta el éxito como una burla del destino y culpa a Mirándola de su suerte, por lo que éste se ve en la necesidad de escapar del país, ya que realmente Ferochi es capaz de matarle.
El novelista se vuelve repentinamente famoso y automáticamente deja de ser el perdedor que ha sido siempre, por lo que consigue conocer a una chica con la que acaba involucrándose sentimentalmente, aunque tenga con ella una relación un tanto perversa que incluye prácticas masoquistas. Fruto de esa relación enfermiza y posesiva, pierde contacto con su amigo, que continúa enviándole cartas desde el extranjero aunque nunca obtenga respuesta.

La segunda parte de la novela, titulada “La epopeya del Rey Teobaldo” es el único fragmento que ha sobrevivido de aquella obra ya inexistente que alguna vez publicó Ferochi con la intención de llevar a su editorial a la ruina.
La obra es una mezcla de novela histórica, novela épica y pura charlatanería surrealista que, a mi juicio, es la razón por la que vale la pena todo el libro.

La verdad es que “el fragmento rescatado” de esa novela hipotética es sencillamente genial. Un universo paralelo donde conviven las huestes del Rey Arturo con la música de Pink Floyd.
Una mezcla de mitologías inventadas, filosofía oriental, chamanismo y Led Zeppelin. Todo a un mismo tiempo, en un pastiche imposible que conforman una verdadera porquería.

Tal vez la intención última de la novela sea rescatar el conflicto entre la vanguardia y el clasicismo.
El mismo Laiseca nos da la pauta, cuando Mirándola reflexiona al respecto: “Renuevan y enmiendan quienes nada tienen para decir. En arte, retroceder es avanzar y viceversa. Hoy día prosperan los textos disonantes, puro vidrio rojo y espuma plástica. Allí no busquen esencia o cosmovisión, pues éstas no existen.”
¿Y entonces?

La parodia de la atonalidad legitimada por las academias.

martes 13 de mayo de 2008

Historia del ojo



No sean cochinos. Que vaya a escribir sobre Bataille no implica que tengamos que ponernos groseros. Espero que la platea masculina sepa comportarse.

Si yo les digo que el libro es una crónica de las experiencias sexuales ciertamente pervertidas de una adolescente, seguro que se imaginan cualquier cosa.

Pues no, no es un libro porno. Aunque de buenas a primeras no parece ser otra cosa que un montón de anécdotas sucias, en realidad es un texto de una complejidad insólita.

Quien relata estas crónicas, da cuenta de cómo conoció a Simone, en sus tiernos 16 años. Las cosas se fueron dando de manera natural, cuando repararon en ello, se encontraron que eran dos pervertidos explorando su sexualidad de una manera un tanto obsesiva y enferma.

Pierden su tiempo entre voyeurismo, coprofilia, exhibicionismo y para colmo incluyen a una amiga de Simone en sus juegos, así que la cosa acaba en orgía.

Hasta aquí, como cualquier otra novelita porno. La cosa comienza a ponerse verdaderamente curiosa cuando Simone cae enferma y ya sea por aburrimiento o vaya a saber por qué, se les ocurre que puede llegar a ser excitante mezclar huevos duros en sus ritos íntimos. Así que no solo les excitan las excrecencias, sino también los huevos duros.

Por de pronto, el relato es un tanto excéntrico, pero todavía no ha sucedido demasiado. La cosa es que esta pareja de pervertidos van progresivamente perdiendo el norte. Y lo que ha comenzado como un juego acaba en desastre.

Bataille no ha pretendido erotizar con su texto, sino trasladar la confusión de los personajes al lector.

No por casualidad ha elegido como protagonistas a dos adolescentes. En la adolescencia se produce la mayor confusión sexual posible, cuando la pureza de la niñez acaba corrompiéndose.
La corrupción acaba en crimen y lo sexual queda transfigurado.

¿Por qué este texto fascina a los surrealistas? Pues porque utiliza la sexualidad como plataforma hacia la exploración de lo inconciente. Luego del límite de lo admisible, comienzan los excesos. Luego del exceso, la locura. En la locura se confunde lo onírico, en lo onírico se confunde lo divino.

domingo 11 de mayo de 2008

El Incal



En “Ciudad Suicida”, John Difool escapa de unos matones que quieren saber dónde ha escondido “el incal”. La policía le ayuda a sortear la persecución, ya que John Difool es un detective privado. Cuando le piden explicaciones a John, acerca de sus perseguidores, les cuenta una extraña historia sobre su último caso: Una mujer anciana que tiene la posibilidad de volver a ser joven y hermosa hasta la medianoche, le contrata como custodia para asegurarse el regreso a su hogar antes de la hora decisiva en que quede sin efecto el hechizo de juventud. Pero justo a esa hora, la mujer mantiene relaciones con un ser medio mitológico, con cuerpo de hombre y cabeza de perro. Para poder cumplir con lo acordado, John le dispara al hombre perro en la oreja y lo único que consigue es despertar la furia de la bestia. Visto y considerando que John jamás podría salir airoso de un combate cuerpo a cuerpo, huye. Se le ocurre refugiarse entre las tuberías de desagüe, pero allí también hay agitación. Unos monstruos persiguen a otro monstruo. El perseguido, se topa casualmente con John y le lega la custodia de una cajita que cabe en la palma de la mano. Esa cajita es el incal y es la razón de su persecución. John regresa a su apartamento. Su amigo, compañero de aventuras, es un pájaro de cemento llamado Deepo. Accidentalmente, Deepo se traga el incal y comienza a profetizar. Los Bergs, los monstruos que perseguían el incal, secuestran a John, pero la posesión del incal hace de John una persona distinta, lo suficientemente lista como para huir de ellos. Aunque las cosas se complican, ya que el incal es lo suficientemente valioso como para que John se granjee varios enemigos. Hay personalidades poderosas que buscan el incal con fines políticos, económicos y hasta espirituales, que no se darán por vencidas. La necesidad de huir de sus perseguidores, deviene en aventuras que se prolongan hasta otras dimensiones. La reina Amok, ciega de ambición, secuestra al hijo del Metabarón, el cazarecompensas más importante de la galaxia. Le devolverá a su hijo a cambio de John, pero el estallido de una guerra civil y la posibilidad de que una fuerza oscura devore al sol, resulta mucho más urgente que la posesión del incal. John se descubre colaborando con su perseguidor y, sin querer, todos acaban en el mismo bando. Resistiendo el ataque de los Tecnos, donde siempre reinan las tinieblas.

Desde luego, la confusión entre los buenos y los malos se prolonga hasta límites insólitos cuando al fin estallan las tinieblas, pero la luz y la oscuridad se confunden.
El uso de la razón hila la secuencia lógica del argumento hasta determinado punto, pasado el cual, el mismo se descubre sin efecto.
Podría decirse que ha sido necesario que todo se resuelva en el mundo de los sueños, para lograr lo cual, el universo entero tuvo que sumirse en un sueño profundo.

Luego es inevitable la intervención divina.

Dios es el principio y el fin de todo. Allí anida el pasado, el presente y el futuro. Todo nace de él y todo retorna a él. La oscuridad en realidad no existe. Incluso la oscuridad está contenida en él.
¿Y entonces?

Entonces es necesario atravesar todas las experiencias para volver a empezar desde el principio.

viernes 9 de mayo de 2008

La hierba roja



“Más nos valdría aprender a hacer el amor correctamente que devanarnos los sesos en frente de los libros”

¿Quieren que los convenza de leer a Boris Vian?
Pues no tengo ganas. Hagan lo que quieran. Si no lo conocen y les importa un pito, allá ustedes. Y para los que lo conocen… ¿No les parece un asunto demasiado pretencioso?

Boris Vian ha sido un tipo fenomenal, cuya autenticidad devino en vanguardia.

Las herramientas con las que normalmente puede construirse una crítica literaria, se descubren insuficientes a la hora de analizar a autores como éste.
Creo que ciertamente hay determinados artistas cuyas obras las aceptamos y difundimos enmarcándolas dentro de límites confusos.
¿Se entiende lo que quiero decir?

Hay artistas que están claramente enmarcados dentro de un contexto, dentro de un “campo” y hay artistas que están fuera de él.

Recordemos que la dinámica del pensamiento se reduce a un proceso de fijación por analogía, y mientras menos referencias se tenga, menos posibilidades habrá de comprender una palabra.

Aunque goce de un prestigio indudable, creo que en el futuro se irán descubriendo múltiples aspectos de su obra que todavía quedan invisibles ante nuestros ojos.

En fin, que lo que quiero decir es que, con las herramientas que se poseen hasta la fecha, lo que se puede decir sobre su obra no refleja en lo más mínimo lo que implica la totalidad de su obra.

Por eso creo que tal vez me haga entender mejor recurriendo a sensaciones que a explicaciones.

La lectura de Boris Vian siempre me ha conmovido. Luego de leer sus libros siento una importante confusión de sensaciones. Su imaginería alucinógena, su prosa caprichosa, su divertido y cínico humor… todo eso se combina de una manera muy singular que, en última instancia, me produce nostalgia.

¿Nunca les ha pasado de asistir a una fiesta en la que se divierten y la pasan bien pero que, sin embargo, en algún momento se sienten extraños… como enajenados… como tristes o melancólicos?

Eso es lo que siento cuando leo a Boris Vian.
Boris Vian me remite al recuerdo de un lugar en el que no he estado nunca.

martes 6 de mayo de 2008


viernes 2 de mayo de 2008

La escopeta de caza



“Creo que es gran locura en un hombre el querer que otro le comprenda”

La belleza de ciertas páginas de la literatura japonesa es tan grande que resulta inadmisible.
¿Será que los japoneses meditan lo que van a decir antes de abrir la boca? La sensación que me produjo la lectura de esta obra es similar a la que me produce un baño de agua tibia luego de un día demoledor.
Hay belleza en esta obra. Una belleza sutil, hecha de cosas simples.

El narrador recuerda un episodio de su vida. En una oportunidad, un amigo suyo que hace mucho tiempo que no ve, le invita a colaborar con un poema en la revista que dirige.
La revista se especializa en la cacería y aunque el narrador no siente ninguna afinidad con el mundo de la caza, se decide a colaborar, cuando encuentra que la escopeta de caza bien puede ser concebida como una analogía del aislamiento del ser humano.
Luego cae en la cuenta de que ha sido un atrevimiento haber enviado esa poesía a una revista cuyas pretensiones son modestísimas.

Al final, el poema se publica y luego de algún tiempo, se olvida del asunto. Hasta que un día recibe una carta de un cazador que asegura haber sido íntimamente conmovido por su poema. Y resuelve hacerlo partícipe de su vida privada por medio de unas cartas que le han sido dirigidas a él.

El resto de la novela consta de esas cartas, precisamente. En las cuales se relata la historia de un amor adúltero.
La primera es de la hija de su amante, que ha leído el diario íntimo de su madre y se ha enterado del asunto. En la segunda, la mujer del cazador explica las razones por las que decide abandonarle y en la tercera, se relata la historia desde el punto de vista de la amante.

Si esta misma historia la contara un occidental, al final de la obra se produciría un vuelco argumental que acabaría sorprendiendo al lector. O, lo que es peor, habría una moraleja.
Como se trata de un escritor japonés, al final de la obra no sucede nada.
Eso es lo que me gusta de la literatura japonesa.