
El Rey Lear es una obra compleja y poco amable. Por una parte, la trama está llena de pliegues y, por otra, el mensaje que trasmite la obra resulta decididamente incómodo e inquietante.
Les invito a repasar la trama y comentar algunas observaciones sobre su alcance.
El argumento:
Lear ha decidido que repartirá su reino entre sus hijas, el cual dividirá de acuerdo al amor que cada cual le declare. Goneril y Regan le dicen a su padre lo que quiere oír, pero Cordelia no está dispuesta a consentir a su padre. Estima que poner en palabras los sentimientos que le causa sería como desmerecer su propia naturaleza. La actitud de Cordelia despierta la ira de Lear, que le deshereda y repudia. El rey de Francia decide tomar por esposa a Cordelia, incluso cuando haya quedado exenta de toda riqueza. El conde de Kent pretende interceder a favor de Cordelia, pero lo único que consigue es que Lear le destierre.
Lear se encuentra al cuidado de Goneril y Regan, las cuales comienzan a considerarle un anciano caprichoso y poco a poco le van quitando cada vez más privilegios. Primero una y luego otra. El duque de Albany (el esposo de Goneril) no se siente cómodo con el trato que tienen con Lear, pero les deja hacer. Luego, Lear va a visitar a Regan y a su esposo (el duque de Cornwall) mientras ambos se encuentran hospedados en el castillo de Gloucester. El maltrato es tal, que Lear se siente empujado al desamparo, en una noche de plena tormenta. Mientras vaga sin rumbo, la humillación que siente hace que el carácter de Lear se deteriore hasta la locura.
Las únicas personas que parecen continuar respetando al Rey son su Bufón y El duque de Kent que, disfrazado para no ser reconocido, continúa sirviendo a su Rey. Aunque a favor de Lear también está el conde de Gloucester, que se siente totalmente ofendido ante el trato que Goneril y Regan le dispensan a su padre.
El conde de Gloucester tiene dos hijos: Edmond, bastardo, y Edgard, legítimo. Edmond, cegado por los celos y ambiciones de poder, convence a su padre de que Edgar quiere matarle y a Edgar, le convence de huir. Edgard adopta un disfraz de loco. Patética actitud que le convierte en una especie de mártir que se castiga a sí mismo sin razones.
Las mentiras que trama Edmond no tienen límite. Convence a Cornwell y Regan de que Gloucester se ha puesto en su contra. El enfrentamiento entre un servidor de Gloucester y Cornwell, deviene en la muerte del servidor de Gloucester y deja a Cornwell herido gravemente. Finalmente, le arrancan los ojos a Gloucester, el cual queda ciego y librado a su suerte.
La herida de Cornwell acaba siendo mortal. Regan queda viuda. Regan pretende a Edmond, que ahora ocupa el lugar de su padre, convirtiéndose en el nuevo conde de Gloucester. Luego, nos enteraremos por una carta de Goneril a Edmond (donde Goneril le sugiere matar al duque de Albany…) que las dos hijas de Lear pretenden a Edmond.
Mientras tanto, Cordelia se ha reunido con Lear y ha decidido tomar cartas en el asunto, enfrentándose abiertamente a Edmond. Sin embargo, Lear y Cordelia terminan en prisión y Edmond ordena sus muertes. Simultáneamente, Edgard le hace llegar al duque de Albany la carta con la traición de Goneril. Albany les acusa de deshonor y Edgar y Edmond acaban enfrentándose.
Goneril envenena a su propia hermana y luego se suicida. Conmovido por tales noticias, Edmond intenta revocar la orden que ha dado de matar a Cordelia y Lear. Las heridas causadas por el enfrentamiento con Edgar, dan muerte a Edmond. Edgard intenta reunirse a tiempo con Cordelia y Lear, pero llega tarde. Un soldado ha ejecutado la orden de matar a Cordelia. Lear ha muerto de tristeza.
Albany decreta luto y cede el reino a Kent y Edgard.
Observaciones:
Dice Harold Bloom: “Para quienes creen que la justicia divina prevalece de alguna manera en este mundo, el Rey Lear puede resultar ofensivo”.
Se trata de una historia llena de muertes inútiles a través de las cuales no se obtiene otra cosa que dolor, pues las muertes están injustificadas.
Las ideas que parece sugerir esta obra serían que el amor no redime nada y que el amor familiar es una calamidad.
Por otra parte, resulta notable que el amor desesperado se nos antoje cargado de un inquietante valor estético.
Lear es una obra escandalosa. “La mortalidad es el escándalo definitivo que tenemos que soportar”.
La lectura de Lear no es sencilla. Requiere de una disposición de ánimo muy particular. Hay ciertas interpretaciones de la realidad que quisiéramos no tener que hacer. No resulta placentero asumir que la permanencia del amor quizás es imposible. No nos gusta pensar que el amor es indemostrable y que el amor entre generaciones diferentes es insostenible. Para decirlo de una vez… Lear enseña que el amor entre padres e hijos resulta siempre trágico.
Ni Cordelia y Lear, ni Edgard y Gloucester consiguen entenderse. Y sin embargo entre estos personajes no hay más que amor. Amor y tragedia.
¿Por qué la vigencia de Shakespeare es cada vez más evidente? Pues, por una razón sencilla y terrible: porque, como especie, todavía no hemos aprendido a amar. Todavía no hemos conseguido que nuestros sentimientos no degeneren. Todavía necesitamos demostraciones, todavía somos exigentes, vanidosos y posesivos.
¿Algún día aprenderemos a amar de otra manera? ¿Desinteresadamente?
Mirando en perspectiva… El Rey Lear nos recuerda qué poca cosa parecen 400 años.






