Hedonismo y permisividad son los dos nuevos pilares sobre los que se apoyan las vidas de aquellos hombres que quieren evadirse de sí mismos y sumergirse en un caleidoscopio de sensaciones cada vez más sofisticadas y narcisistas, es decir, contemplar la vida como un goce ilimitado.
Una cosa es disfrutar de la vida y saborearla, en tantas vertientes como esta tiene, y otra muy distinta ese maximalismo cuyo objetivo es el afán y el frenesí de diversión sin restricciones. Lo primero es psicológicamente sano y sacia una de las dimensiones de nuestra naturaleza; lo segundo, por el contrario, apunta a la muerte de los ideales.
El ideal de consumo de la sociedad capitalista no tiene otro horizonte que la multiplicación o la continua sustitución de objetos por otros cada vez mejores.
La información se ha convertido en un río de datos y noticias, pero lo importante es saber qué fluye bajo él. Cuando uno se olvida de ir a lo sustancial, se pierde en lo anecdótico. Existe una bulimia de consumo de sucesos y acontecimientos que apunta hacia el sensacionalismo, que paraliza la capacidad de reacción del informador para hacer una síntesis de lo que recibe. Todo eso no educa, sino que forma una especie de globo hinchado que asciende y después se rompe, dejando un mínimo rastro que se apaga, hasta que asciende otro suceso, incidente o circunstancia que lo desbanca.
El hombre Light muestra una curiosidad incesante, pero sin brújula, mal dirigida; quiere saberlo todo y estar bien informado, pero nada más: éste es el salto hacia ninguna parte. En cambio, el hombre sólido busca la verdad para que ésta le haga avanzar hacia un mejor desarrollo personal, hacia el bien, que está repleto de amor, es decir, hacia aquello que sacia la profunda sed de infinito que todos llevamos dentro.
La felicidad consiste en tener un proyecto, que se compone de metas como el amor, el trabajo y la cultura. Supone la realización más completa de uno mismo, de acuerdo con las posibilidades de nuestra condición. Hacer algo con nuestra vida que merezca realmente la pena.
El amor humano es un sentimiento de aprobación y afirmación del otro, por el que nuestra vida tiene un nuevo sentido de búsqueda y deseo de estar junto a la otra persona. Desde la atracción inicial al enamoramiento hay un largo camino por recorrer; unos se quedan a mitad de camino, otros prosperan y alcanzan ese deseo de estar junto al otro, una de las características que definen al amor.
¿Qué es amar a alguien? ¿Qué significa? Amar a otra persona es desearle lo mejor, mirar por ella, tratarla de forma excepcional, darle lo mejor de nosotros. Lo que inicialmente atrae es la apariencia física, la belleza, que luego se torna psicológica y espiritual. En general podemos afirmar que el amor basado y centrado en la belleza física suele tener mal pronóstico.
Lo que el hombre necesita en la vida es amor. Amar y ser amado. La felicidad no es posible sin el amor. Amar a otra persona es querer su libertad, que se acerque lo más posible a ella, es decir, al bien. Ésa es su gran meta. Ayudar a la otra persona a tirar de ella hacia arriba, ayudarle a exteriorizar todo, a que esté contenta y dichosa con su existencia.
En la relación sexual sin amor, el otro es un objeto de placer. No se busca el bien del otro, sino el goce con él. Bajo ningún concepto se puede denominar a esto amor verdadero, porque hemos usado e instrumentalizado para satisfacer nuestro placer a una persona querida. En este tipo de relación, la persona que utiliza al otro es egoísta, ególatra y solo persigue su propia satisfacción.
La sexualidad sin amor auténtico conduce a un vacío gradual que desemboca en hastío, indiferencia y escepticismo.
Lo absoluto no puede ser objeto de una opción ni someterse a un estudio estadístico por el que se alcanza la verdad porque lo dice la mayoría. Hay que buscar la verdad universal, aquella que está por encima de las ideas personales o las preferencias particulares.

3 comentarios:
Querrrrrrido amigo humanoide....
¿Novela o Ensayo?
Abrazos
Muy bueno el blog, te dejo el mio
http://basta-fuerte-radio.blogspot.com/
Nos leemos, saludos.
Katrina: Un placer tenerla nuevamente por aquí ! Es un ensayo el libro en cuestión, sí.
Saludos cordiales!
Basta Fuerte: Ok. Gracias.
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