un breve comentario sobre los libros que están de moda en el planeta marte

jueves 4 de junio de 2009

La desintegración de los planetas


Como de costumbre, vuelo. Voy volando hasta la escuela y, cuando estoy por llegar, me doy cuenta que estoy descalzo, así que tengo que volver a recuperar mis zapatos. Nunca fui a la escuela volando. Ni siquiera estaba muy seguro del camino, pero me bastaba con imitar el recorrido del colectivo, desde el aire.

Me doy cuenta de que volar no es poca cosa. Entiendo que yo me habitué a ello, al igual que mis conocidos inmediatos, pero no debería ser así. Yo debería salir en la tele, mi caso debería ser sometido a estudio por parte de la comunidad científica. Si a mi alrededor lo consideran apenas una extravagancia, es porque no terminan de entender la importancia del asunto. No lo sé con certeza, pero apostaría que no hay casos similares al mío en toda la historia de la humanidad. Tal vez algún caso de levitación no confirmado. Qué remedio, yo no levito, vuelo. Vuelo como un superhéroe y a la gente le importa un pimiento. Le comento a mi hermano, le pido que se tome la molestia de confirmar mis sospechas. Si son ciertas, nuestras vidas pueden cambiar de un momento a otro. La verdad, estoy un tanto cansado de ser pobre, quisiera no tener que seguir con la rutina de los días miserables.

En la escuela es día de examen. Yo no había estudiado. El profesor llega tarde. Las consignas del examen las escribió él mismo, en puño y letra. Su tipografía es horrible, la hoja tiene una mancha de tinta. La consigna es tan simple, que incluso sin haber estudiado puedo aprobar. Incluso, me da miedo hacerlo demasiado bien, porque sospecharían y no tengo ganas de levantar sospechas. Al menos no en la escuela, allí no tengo más ambiciones que terminar pronto con el asunto. Odio la escuela, me parece un trámite engorroso. Lo único que me divierte son algunos de mis compañeros, como el que se sienta a mi lado, con el cual me he puesto a discutir en broma sobre la discografía completa de radiohead.

Precisamente cuando los negocios están cerrando, trato de conseguir, como sea, un mueble que sea resistente al fuego. No lo consigo.

Me siento angustiado ante la perspectiva de que pueda perder mis libros. En la esquina de mi casa hay un incendio. Desconozco las razones, pero sospecho una guerra. Tanto si es así, como si no es así, lo que me preocupa es conservar los libros. No todos, pero al menos los que sé que, en el futuro, no podría volver a conseguir. Busco el bolso más grande que encuentro en mi casa y allí comienzo a guardar los libros de Beckett, Blanchot, Bernhard, Bataille, Faulkner, Genet, Boris Vian, algunas obras específicas, como los últimos días de la humanidad, Berlin Alexanderplatz, el hombre sin atributos...Las obras completas de Kafka… solo cuando compruebo que aún hay lugar, incluyo la crucifixión rosada y los trópicos, de Henry Miller, y algunas novelas beatniks.

En el mismo bolso incluyo unos plátanos que, luego, entiendo que debería sacar de allí, ya que, con toda probabilidad, se pondrán malos.

Imaginarme aquellos plátanos podridos me inquieta.

6 comentarios:

Dragon de Azucar dijo...

No sé por qué freudiana razón, en mis sueños aparecía en el colegio con cama y todo, es decir, aparecía durmiendo en el colegio, en mi cama, con mi pijama y tambien descalzo...

Y después de eso me hice anarquista y pseudo-escritor, ¿será patológico?

Saludos

chaly2 dijo...

De complemento:

Wallace, Philip. La desintegración de los planetas. Dayca. Buenos Aires, 1965

Rambo dijo...

Pero qué demonios está pasando acá? Y no me vengas con que no tenés idea.
Igual ta bueno.

Male dijo...

Yo también sé volar. No es como el vuelo de superhéroe, veloz y punzante, sino más bien lento, liviano y aireoso el mío.
No podría demostrarlo ahora porque no están dadas las CNPT, pero sé, lo juro.

Humanoide dijo...

Dragon: Soñar que uno no tiene zapatos debe significar un montón de cosas... Lo de estar en un lugar, en la propia cama... Me suena a algo irreal y de un apego tristísimo. Ser anarquista es una fantasía, como todas las demás...

Chaly: Próximamente en su librería amiga.

Rambo: Al humanoide le está pegando mal la paja.

Male: Te creo, te creo. No importa cómo... lo importante es poder despegar, aunque sea un poco, los pies del suelo.

Los quiero, queridos.

Dragon de Azucar dijo...

Es posible, pero de fantasías vive el hombre, ¿o no era así?

Saludos

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