“La vida es efectivamente una comedia”
La última de las obras de Bernhard. La más política y radical de sus obras. Un verdadero derechazo al estómago. Una obra genial que bien podría recordarnos que usted y yo somos unos imbéciles pretenciosos y que la vida es un error tremendo.
El profesor Josef Schuster se ha suicidado. Josef siempre ha sido un personaje de lo más singular. Un intelectual atormentado, sensible, atravesado por una lucidez implacable. Matemático de profesión, de carácter irritable y enigmático.
Sus herederos discuten los pormenores que implica la venta del piso donde vivía Josef, en la Heldenplatz. A partir de éste suceso específico… comienzan a salir a la luz viejas historias familiares no del todo resueltas.
Para empezar, la relación entre Josef y su criada (la señora Zittel) fue bastante anormal. Podría decirse que, durante los últimos años de su vida, fue lo más cercano a una relación de amor. Su propia esposa estaba medio loca y ya casi no conversaba con ella. Más bien aparece como una especie de carga.
Sucede que su esposa continúa escuchando el griterío de la Heldenplatz, donde Hitler celebró en la víspera la anexión de Austria.
Cuando entonces, Josef se refugió en Oxford. Luego de muchos años, regresó a su piso en la Heldenplatz, pero entonces comenzaron las alucinaciones de su esposa. Los médicos sugirieron que lo mejor era mudarse, pero Josef no pudo aceptarlo. No soportaba la idea de ser echado por segunda vez de su casa.
A través del monólogo de la señora Zittel, se descubre que Josef ha sido en vida una persona de convicciones, pero que, no obstante, muchas veces se sentía arrepentido de las decisiones tomadas. Muchas veces se sintió culpable de haber rechazado la nacionalidad inglesa.
Todo el texto se construye a través de la evocación de un personaje ausente. Las impresiones personales y el recuerdo de los demás protagonistas terminan por infundirle vida a ese espectro.
Hay al menos dos personajes inolvidables. El primero, es la mencionada señora Zittel. El segundo, el hermano de Josef: Robert Schuster.
Robert es y ha sido siempre una persona enferma. Le parece inverosímil haber sobrevivido a su hermano, por lo que no puede evitar sentir un manifiesto asco ante los seres humanos en general y ante la sociedad que le tocó vivir, en particular. “En esta ciudad, alguien clarividente tendría que ser maníaco homicida todos los días, las veinticuatro horas”.
Con la excusa del entierro del profesor Schuster (un intelectual incomprendido), Thomas Bernhard escribe una tragedia de un humor corrosivo terrible.
Parodia o sátira de la sociedad Austríaca de la época, la obra alcanza dimensiones universales cuando denuncia la estupidez de la violencia entre los hombres. Desde las relaciones humanas entre familiares y amigos, hasta las relaciones de poder de una sociedad edificada sobre el pantanoso terreno de la ambición y el egoísmo.
Josef, el intelectual expulsado de Austria por los nazis, ha mantenido con su esposa y con su criada una relación de una tiranía solamente comparable con la de un dictador.
¿Y quién es mejor o peor en una sociedad dirigida por imbéciles?
La última de las obras de Bernhard. La más política y radical de sus obras. Un verdadero derechazo al estómago. Una obra genial que bien podría recordarnos que usted y yo somos unos imbéciles pretenciosos y que la vida es un error tremendo.
El profesor Josef Schuster se ha suicidado. Josef siempre ha sido un personaje de lo más singular. Un intelectual atormentado, sensible, atravesado por una lucidez implacable. Matemático de profesión, de carácter irritable y enigmático.
Sus herederos discuten los pormenores que implica la venta del piso donde vivía Josef, en la Heldenplatz. A partir de éste suceso específico… comienzan a salir a la luz viejas historias familiares no del todo resueltas.
Para empezar, la relación entre Josef y su criada (la señora Zittel) fue bastante anormal. Podría decirse que, durante los últimos años de su vida, fue lo más cercano a una relación de amor. Su propia esposa estaba medio loca y ya casi no conversaba con ella. Más bien aparece como una especie de carga.
Sucede que su esposa continúa escuchando el griterío de la Heldenplatz, donde Hitler celebró en la víspera la anexión de Austria.
Cuando entonces, Josef se refugió en Oxford. Luego de muchos años, regresó a su piso en la Heldenplatz, pero entonces comenzaron las alucinaciones de su esposa. Los médicos sugirieron que lo mejor era mudarse, pero Josef no pudo aceptarlo. No soportaba la idea de ser echado por segunda vez de su casa.
A través del monólogo de la señora Zittel, se descubre que Josef ha sido en vida una persona de convicciones, pero que, no obstante, muchas veces se sentía arrepentido de las decisiones tomadas. Muchas veces se sintió culpable de haber rechazado la nacionalidad inglesa.
Todo el texto se construye a través de la evocación de un personaje ausente. Las impresiones personales y el recuerdo de los demás protagonistas terminan por infundirle vida a ese espectro.
Hay al menos dos personajes inolvidables. El primero, es la mencionada señora Zittel. El segundo, el hermano de Josef: Robert Schuster.
Robert es y ha sido siempre una persona enferma. Le parece inverosímil haber sobrevivido a su hermano, por lo que no puede evitar sentir un manifiesto asco ante los seres humanos en general y ante la sociedad que le tocó vivir, en particular. “En esta ciudad, alguien clarividente tendría que ser maníaco homicida todos los días, las veinticuatro horas”.
Con la excusa del entierro del profesor Schuster (un intelectual incomprendido), Thomas Bernhard escribe una tragedia de un humor corrosivo terrible.
Parodia o sátira de la sociedad Austríaca de la época, la obra alcanza dimensiones universales cuando denuncia la estupidez de la violencia entre los hombres. Desde las relaciones humanas entre familiares y amigos, hasta las relaciones de poder de una sociedad edificada sobre el pantanoso terreno de la ambición y el egoísmo.
Josef, el intelectual expulsado de Austria por los nazis, ha mantenido con su esposa y con su criada una relación de una tiranía solamente comparable con la de un dictador.
¿Y quién es mejor o peor en una sociedad dirigida por imbéciles?
12 comentarios:
una temática aplicable inclusive a nuestros días y porq no decirlo a futuro?
Tomo nota del libro...y la última frase me la apunto para enmarcarla...totalmente de acuerdo. Me recuerda a 1984.
Saludos!!
Hola... buena reseña, me encantaría leer algo de Thomas Bernhard, hace tiempo que busco sus libros pero no consigo dar con ninguno de ellos ¿donde los esconden? Cariños...
Tiene razón: Bernhard en ocasiones es un golpe, una actitud que estremece. Antes de colocar un pedazo de Trastorno, me gustaría adelantar una respuesta a Julia: Alfaguara ha publicado a Bernhard pero hace ya varios años no lo reedita: la verdad lamentable es que Alfaguara se olvidó de su excelente catálogo y ahora se ocupa sólo con las novedades de cada país (que ni siquiera se distribuyen en otros: v.g, conseguir un libro de algún autor colombiano o peruano es imposible aquí en Chile), a Saramago y a Vargas Llosa. Anagrama publicó, entre otros también de difícil adquisición,un libro muy bueno que he visto en varios sitios: El sobrino de Wittgenstein (Compactos). Tal vez este sea el más fácil de conseguir, Julia. (Otra muy buena noticia es que en la nueva colección de Anagrama, sale en un tomo la autobiografía de Bernhard; unas 500 páginas que ojalá pasen el océano y lleguen acá.) Alianza tiene, creo yo, la mayor parte de la obra de Bernhard. Y Editorial Cátedra tiene un libro que se llama Los Comebarato.
Humanoide: ¿Heldenplatz de qué editorial es?
Ahora sí otro k.o:
A dondequiera que mire, sólo veo moribundos, seres a la deriva que miran hacia atrás. Los hombres no son más que una monstruosa comunidad de moribundos (...) Cada hombre que veo y cada hombre del que oigo algo, lo que sea, me prueban la absoluta inconsciencia de toda la especie, y que esa especie y la Naturaleza entera son un engaño. Comedia. Como se ha dicho tantas veces, el mundo es realmente un escenario en el que continuamente se ensaya.
T.B: Trastorno
Sebastián: Bernhard. Un autor enojosamente contemporáneo. Desesperadamente universal.
Maria: La última frase no es de Bernhard, sino mia. ¿Cómo va a cometer la imprudencia de enmarcar una frase mia? ¿Se ha vuelto loca?
Julia: La respuesta a su pregunta: En las mejores librerías.
Tamaño Oficio: No sabía acerca de una edición de la autobiografia en un solo tomo. Espero poder hacerme de un ejemplar. El libro Heldenplatz salió publicado en la colección skene. Difícil de conseguir, pero no imposible.
Trastorno, otro libro tremendo. Tremendo tremendo tremendo.
Thomas Bernhard. Implacable.
Hola, librero
esta obra la presentaron hace poco en capital y fui a verla un par de veces. corren rumores de que el mejor bernhard está en el teatro, y por lo que pude ver, representado, es genial, y esto a pesar de que la compañía teatral deje mucho que desear. de hecho, al ser un gran imitador de voces, parece cómo naturalmente dotado para el escenario este bernhard.
saludos
que tal librero?
nuevo blog:
http://lasfotosdeeusebio.blogspot.com/
hasta luego.
E.r: Yo también fui a la representación que se hizo en el san martin. Me llamaba la atención que nadie la mencionara. Ver en vivo a Bernhard es una experiencia intensa, intensa. Por cierto... ¿la compañia teatral deja mucho que desear?... ¿estamos hablando de la misma representación? Audivert fue absolutamente genial, por dios !
Josefa: ¿spam?
Hola, humanoide, de vuelta.
pasa que audivert estaba igual en otra obra el mes pasado.
¿es como que es genial como sí mismo, no? pero sí, es genial.
me refieron a mi parecer, la obra, en la puesta en escena, como que se descalabra en los últimos actos. como conjunto, digo. en vez del halo místico escogieron el sarcasmo, y no entiendo por qué, pues la ironía de difumina un poco.
saludos, humanoide
¿Qué hay Librero? Otra espléndida reseña de otro espléndido libro que desconocía (y cuántos van ya). No se puede negar la hondura de los temas que nos plantea esta obra, tan desesperadamente universales como señalas.
Creo que cada vez busco en mis lecturas esos elementos que recorren la mejor literatura desde sus orígenes hasta la actualidad y que la dan coherencia.
Por cierto, brillante la última frase, la haya escrito quien la haya escrito.
Saludos.
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