
“¿No es cierto que nosotros, en nuestra vida real, experimentamos las cosas desconociendo su alcance?”
Es mentira que Kenzaburo Oé es un gran escritor, lo del nobel es una farsa. Sino me creen, basta con leer el Salto Mortal, la obra mamarracha por excelencia.
Es hora de terminar con la comedia del intelectual que siente empatía por los japoneses. La verdad es que occidente se encuentra a millones de años luz de distancia.
Analicemos brevemente el Salto Mortal. ¿Cómo se puede hablar de los temas religiosos que le competen a una secta nipona sin hacer una especie de novela de denuncia o un mal libro de suspense religioso? Pues no es posible. Un mal argumento da como resultado un mal libro. Es un hecho.
¿Y de qué va la historia? Pues en resumidas cuentas, están éstos dos personajes tan peculiares, Patrón y Guiador, que de alguna manera son el eje de la primera parte de la novela. Ellos son místicos de profesión, guías espirituales que actúan con la celeridad de empresarios. Y los rodea una comitiva que se compone de una secretaria que resulta sensual a pesar suyo, un profesor de arte entrado en años que descubre tardíamente su homosexualidad al dejarse seducir por un adolescente que hace primeramente de modelo, para luego convertirse en el chofer de turno. Luego está el secretario oficial, y más tarde van apareciendo personajes que reemplazan a los anteriores.
Característica curiosa de la novela. Aún los personajes principales son sustituibles. A fin de cuentas uno descubre que no se cuenta la historia de ningún personajes en particular, sino que más bien la historia relatada supera a los personajes, como si se hiciera hincapié en un período histórico específico o sencillamente como si el eje se fuera desplazando de un lugar a otro porque sí. Tal vez una peculiaridad interesante, hay que decirlo.
El libro está salpicado de charlas sobre poesía occidental y discusiones teológicas entre los personajes, así como también de situaciones sutilmente macabras de sexualismo obsoleto. Asistimos a la edificación de una iglesia como si de una operación empresarial se tratara. Y somos testigos de su apogeo y decadencia.
“Este mundo nuestro es un mundo caído”
Todo comienza con la rememoración de cierto incidente en la escuela primaria, por parte de Ikuo, uno de sus protagonistas, una vez que una niña (Bailarina) pierde su virginidad cuando una pieza de plástico perteneciente a una maqueta expuesta en la feria de ciencias se le incrusta en su sexo tras dar un mal paso de baile.
Ikúo recuerda ese incidente y siente nostalgia y curiosidad por conocer el paradero de aquella niña, ahora que se ha reencontrado con su viejo profesor. (Kizu) ¿Y qué es lo que ha sido de aquella niña? Pues se ha convertido en una mujer poderosa y seductora que, luego de volver a ver a Ikúo, le sugiere ideas religiosas que se asientan en él y se hacen suyas. Y estas ideas religiosas, estas conversiones de última hora se expanden como un virus. ¿Acaso el mundo no es tan disparatado que cualquiera podría ser un Mesías e incluso tener seguidores? ¿No basta con que una persona confíe en otra para que el milagro suceda? ¿No es acaso el milagro la fe en el milagro? ¿Y por qué no Patron y Guiador o quien sea? ¿Por qué no La Iglesia del Hombre Nuevo?
Abrazar la fe es lanzarse al abismo de la incertidumbre. Dar un salto mortal. Patrón lo ha dado, Guiador lo ha dado. Cuando decidieron escindirse de una antigua secta en la que militaban. Y Bailarina lo dio, cuando se convirtió a la fe de Patrón y Guiador, e Ikuo y también Kizu. Sí, también Kizu. Caravana milagrosa hacia el abismo...
Mientras Kizu se masturba pensando en Ikúo, mientras lo dibuja desnudo y se excita y le muestra sus erecciones, como todo un viejo verde.
Y Kierkegaard nos dice desde la voz de Patrón que sin riesgo no hay fe posible. El hecho de creer significa precisamente la contradicción que media entre la ilimitada pasión hacia la interioridad de cada individuo, y su incertidumbre objetiva, orientada hacia fuera.
Y la cosa comienza a crecer y a desbordarse, como una bola de nieve arrojada desde una colina, acrecentándose a cada inevitable paso.
El secretario de Patrón y Guiador (Ogi) estrecha relaciones con el comité Mossbruger. (Antiguos fanáticos religiosos que atraviesan un período de inactividad)
Y patrón es sacudido por trances místicos, mientras Guiador se alcoholiza. Y Ogi descubre a pesar suyo a Bailarina desnuda junto a Patrón. Y todo parece ligeramente perverso.
Y descubrimos una minoría de agitadores revolucionarios entre los fanáticos religiosos, capaces de tomar medidas de fuerza, que secuestran a Guiador, ya anciano y enfermo.
Y la religión crece cada vez más en números de adeptos cuando las mujeres de una granja desamparadas por los líderes de su religión, deciden orar junto a ellos. Mientras gritan aleluyas tras la declaración de Patrón de ser un Anticristo.
Y vamos llegando a un punto de la historia en la que cualquier cosa puede ser posible. Porque nada tuvo sentido desde el primer momento, si uno lo piensa fríamente. Todo está pulverizado por una prosa tan correcta que jamás podríamos pensar que no se está hablando con franqueza de la vida, sin embargo no se está hablando con franqueza de nada. Y lo que parece ser un naturalismo minucioso se convierte gradualmente en algo poco claro y difuso, como un gran poema abstracto.
Una nueva idea se pone en marcha. La iglesia tendrá una sede central alejada de la civilización, en una granja, adonde se mudarán los adeptos. El lugar cuenta con una catedral en desuso, que ha sido levemente profanada por unos chiquillos entrometidos, que se hacen llamar Luciérnagas Infantiles. Ellos no son más que unos adolescentes rebeldes que aseguran escuchar por si mismos la voz del más allá.
La idea de Kizu es impartir clases a los niños que se trasladen hasta la Iglesia. Y la granja debe comenzar a funcionar de manera industrial para autoabastecerse, y todo debe estar gestionado con profesionalidad. Y más o menos podría decirse que lo está, pero esa misma profesionalidad resiente a los jóvenes miembros de las Luciérnagas Infantiles. Y su guía, Gii, decide entrevistarse con estos personajes que en un principio toma por invasores ya que adivina la posibilidad de un gran negocio. El negocio del bienestar funcional. Más o menos la paz para todos. Más o menos la isla ideal.
Así las cosas, mientras se instala la nueva Iglesia, se consolidan también los subgrupos. Y Kizu decide pintar la catedral con un tríptico religioso basado en la historia de Jonás. Y los Técnicos se revelan como los integrantes de la facción radical. Y son también los que pueden guiar a buen puerto la producción industrial.
Y en el momento en el que el futuro de la iglesia se pone en tela de juicio, se revelan las llagas de Patrón. Ahora tenemos a un Patrón que sangra por las heridas de Jesús. Un verdadero místico.
“Las cosas sólo se pueden entender correctamente cuando se capta su espíritu mismo con pureza, lejos de las palabras y las imágenes que las representan”
Escondidos detrás de arquetipos de pensamiento sentimos la vana ilusión de entender un poco más la realidad cuando llegamos a conclusiones que nos ayudan a justificar nuestras impresiones sobre el mundo y las cosas. En el fondo, todas las ideas no son más que argumentos estériles con los que se pretende guiar a buen puerto un barco sin timón. Todo el sinsentido del lenguaje y de la identificación del sujeto y el símbolo. El puente de palabras que nos permite comunicarnos se derrumba fuera de su contexto.
Hay que decirlo, la verdad es que jamás entenderemos nada de nada. Toda la sabiduría de la que nos vanagloriamos es apenas un recurso desesperado para refugiarnos de la ignorancia que se esconde detrás de todas las palabras. Es fácil entender la realidad si uno mismo determina su origen y trascendencia, pero mal que nos pese, la realidad es algo que está fuera del entendimiento humano.
En el Salto Mortal desfilan las etiquetas con perfecto orden. Nombres de personajes, nombres de movimientos religiosos, nombres de ciudades. Nombres que originan, tal vez, la sensación de que la magnitud del mundo puede diluirse a través de un lenguaje comprensible. Nombres que podrían ser reales o no y que se convierten al fin y al cabo en un objeto apreciable. El inconveniente surge cuando esos nombres y su orden consecuente se descubre como insuficiente. Entonces la imaginación necesita intervenir y el resultado siempre se malogra, termina convirtiéndose en algo impuro. Ha sido maculado por la subjetividad de una conciencia degenerada.
He aquí la breve exposición por la que creo que el Salto Mortal es un libro horroroso e imprescindible: Lo que sucede es que va siendo hora de despabilar.
(Amén)
Es mentira que Kenzaburo Oé es un gran escritor, lo del nobel es una farsa. Sino me creen, basta con leer el Salto Mortal, la obra mamarracha por excelencia.
Es hora de terminar con la comedia del intelectual que siente empatía por los japoneses. La verdad es que occidente se encuentra a millones de años luz de distancia.
Analicemos brevemente el Salto Mortal. ¿Cómo se puede hablar de los temas religiosos que le competen a una secta nipona sin hacer una especie de novela de denuncia o un mal libro de suspense religioso? Pues no es posible. Un mal argumento da como resultado un mal libro. Es un hecho.
¿Y de qué va la historia? Pues en resumidas cuentas, están éstos dos personajes tan peculiares, Patrón y Guiador, que de alguna manera son el eje de la primera parte de la novela. Ellos son místicos de profesión, guías espirituales que actúan con la celeridad de empresarios. Y los rodea una comitiva que se compone de una secretaria que resulta sensual a pesar suyo, un profesor de arte entrado en años que descubre tardíamente su homosexualidad al dejarse seducir por un adolescente que hace primeramente de modelo, para luego convertirse en el chofer de turno. Luego está el secretario oficial, y más tarde van apareciendo personajes que reemplazan a los anteriores.
Característica curiosa de la novela. Aún los personajes principales son sustituibles. A fin de cuentas uno descubre que no se cuenta la historia de ningún personajes en particular, sino que más bien la historia relatada supera a los personajes, como si se hiciera hincapié en un período histórico específico o sencillamente como si el eje se fuera desplazando de un lugar a otro porque sí. Tal vez una peculiaridad interesante, hay que decirlo.
El libro está salpicado de charlas sobre poesía occidental y discusiones teológicas entre los personajes, así como también de situaciones sutilmente macabras de sexualismo obsoleto. Asistimos a la edificación de una iglesia como si de una operación empresarial se tratara. Y somos testigos de su apogeo y decadencia.
“Este mundo nuestro es un mundo caído”
Todo comienza con la rememoración de cierto incidente en la escuela primaria, por parte de Ikuo, uno de sus protagonistas, una vez que una niña (Bailarina) pierde su virginidad cuando una pieza de plástico perteneciente a una maqueta expuesta en la feria de ciencias se le incrusta en su sexo tras dar un mal paso de baile.
Ikúo recuerda ese incidente y siente nostalgia y curiosidad por conocer el paradero de aquella niña, ahora que se ha reencontrado con su viejo profesor. (Kizu) ¿Y qué es lo que ha sido de aquella niña? Pues se ha convertido en una mujer poderosa y seductora que, luego de volver a ver a Ikúo, le sugiere ideas religiosas que se asientan en él y se hacen suyas. Y estas ideas religiosas, estas conversiones de última hora se expanden como un virus. ¿Acaso el mundo no es tan disparatado que cualquiera podría ser un Mesías e incluso tener seguidores? ¿No basta con que una persona confíe en otra para que el milagro suceda? ¿No es acaso el milagro la fe en el milagro? ¿Y por qué no Patron y Guiador o quien sea? ¿Por qué no La Iglesia del Hombre Nuevo?
Abrazar la fe es lanzarse al abismo de la incertidumbre. Dar un salto mortal. Patrón lo ha dado, Guiador lo ha dado. Cuando decidieron escindirse de una antigua secta en la que militaban. Y Bailarina lo dio, cuando se convirtió a la fe de Patrón y Guiador, e Ikuo y también Kizu. Sí, también Kizu. Caravana milagrosa hacia el abismo...
Mientras Kizu se masturba pensando en Ikúo, mientras lo dibuja desnudo y se excita y le muestra sus erecciones, como todo un viejo verde.
Y Kierkegaard nos dice desde la voz de Patrón que sin riesgo no hay fe posible. El hecho de creer significa precisamente la contradicción que media entre la ilimitada pasión hacia la interioridad de cada individuo, y su incertidumbre objetiva, orientada hacia fuera.
Y la cosa comienza a crecer y a desbordarse, como una bola de nieve arrojada desde una colina, acrecentándose a cada inevitable paso.
El secretario de Patrón y Guiador (Ogi) estrecha relaciones con el comité Mossbruger. (Antiguos fanáticos religiosos que atraviesan un período de inactividad)
Y patrón es sacudido por trances místicos, mientras Guiador se alcoholiza. Y Ogi descubre a pesar suyo a Bailarina desnuda junto a Patrón. Y todo parece ligeramente perverso.
Y descubrimos una minoría de agitadores revolucionarios entre los fanáticos religiosos, capaces de tomar medidas de fuerza, que secuestran a Guiador, ya anciano y enfermo.
Y la religión crece cada vez más en números de adeptos cuando las mujeres de una granja desamparadas por los líderes de su religión, deciden orar junto a ellos. Mientras gritan aleluyas tras la declaración de Patrón de ser un Anticristo.
Y vamos llegando a un punto de la historia en la que cualquier cosa puede ser posible. Porque nada tuvo sentido desde el primer momento, si uno lo piensa fríamente. Todo está pulverizado por una prosa tan correcta que jamás podríamos pensar que no se está hablando con franqueza de la vida, sin embargo no se está hablando con franqueza de nada. Y lo que parece ser un naturalismo minucioso se convierte gradualmente en algo poco claro y difuso, como un gran poema abstracto.
Una nueva idea se pone en marcha. La iglesia tendrá una sede central alejada de la civilización, en una granja, adonde se mudarán los adeptos. El lugar cuenta con una catedral en desuso, que ha sido levemente profanada por unos chiquillos entrometidos, que se hacen llamar Luciérnagas Infantiles. Ellos no son más que unos adolescentes rebeldes que aseguran escuchar por si mismos la voz del más allá.
La idea de Kizu es impartir clases a los niños que se trasladen hasta la Iglesia. Y la granja debe comenzar a funcionar de manera industrial para autoabastecerse, y todo debe estar gestionado con profesionalidad. Y más o menos podría decirse que lo está, pero esa misma profesionalidad resiente a los jóvenes miembros de las Luciérnagas Infantiles. Y su guía, Gii, decide entrevistarse con estos personajes que en un principio toma por invasores ya que adivina la posibilidad de un gran negocio. El negocio del bienestar funcional. Más o menos la paz para todos. Más o menos la isla ideal.
Así las cosas, mientras se instala la nueva Iglesia, se consolidan también los subgrupos. Y Kizu decide pintar la catedral con un tríptico religioso basado en la historia de Jonás. Y los Técnicos se revelan como los integrantes de la facción radical. Y son también los que pueden guiar a buen puerto la producción industrial.
Y en el momento en el que el futuro de la iglesia se pone en tela de juicio, se revelan las llagas de Patrón. Ahora tenemos a un Patrón que sangra por las heridas de Jesús. Un verdadero místico.
“Las cosas sólo se pueden entender correctamente cuando se capta su espíritu mismo con pureza, lejos de las palabras y las imágenes que las representan”
Escondidos detrás de arquetipos de pensamiento sentimos la vana ilusión de entender un poco más la realidad cuando llegamos a conclusiones que nos ayudan a justificar nuestras impresiones sobre el mundo y las cosas. En el fondo, todas las ideas no son más que argumentos estériles con los que se pretende guiar a buen puerto un barco sin timón. Todo el sinsentido del lenguaje y de la identificación del sujeto y el símbolo. El puente de palabras que nos permite comunicarnos se derrumba fuera de su contexto.
Hay que decirlo, la verdad es que jamás entenderemos nada de nada. Toda la sabiduría de la que nos vanagloriamos es apenas un recurso desesperado para refugiarnos de la ignorancia que se esconde detrás de todas las palabras. Es fácil entender la realidad si uno mismo determina su origen y trascendencia, pero mal que nos pese, la realidad es algo que está fuera del entendimiento humano.
En el Salto Mortal desfilan las etiquetas con perfecto orden. Nombres de personajes, nombres de movimientos religiosos, nombres de ciudades. Nombres que originan, tal vez, la sensación de que la magnitud del mundo puede diluirse a través de un lenguaje comprensible. Nombres que podrían ser reales o no y que se convierten al fin y al cabo en un objeto apreciable. El inconveniente surge cuando esos nombres y su orden consecuente se descubre como insuficiente. Entonces la imaginación necesita intervenir y el resultado siempre se malogra, termina convirtiéndose en algo impuro. Ha sido maculado por la subjetividad de una conciencia degenerada.
He aquí la breve exposición por la que creo que el Salto Mortal es un libro horroroso e imprescindible: Lo que sucede es que va siendo hora de despabilar.
(Amén)
29 comentarios:
Pues sí que te ha espantado el libro. Hace muchos años leí Los restos del día y realmente me pareció un libro muy bueno, con su prosa consisa y sus argumento lento, demorado.
Sin embargo, hace bastante poco leí uno de los útlimos libros de este autor (ahora no recuerdo el título, pero era algo de un internado un poco peculiar en Japón) y reconozco que en ciertas partes del libro me sentí ligeramente estafado.
No volveré a cometer el mismo error con este libro que comentas.
Un saludo.
Gww: A mi manera, en realidad estoy recomendando la lectura del señor Oé.
estoy tan equivocada como un mono? no habías hablado ya de este mismo libro en este mismo blog??
caramba!!! Déjà vu???
Josefa: Si, pero ahora dice más cosas. Se trata de una merecida ampliación.
Se ve que estás tan espantado como fascinado.
Y la verdad es que me dieron ganas de leerlo!
Lo categórico de que "lo del Nobel es una farsa", me hace dudar de la veracidad del enunciado. De Oé solo he leído "Una cuestión personal", y sin ningún miedo lo defiendo ante cualquier libro, como una pequeña obra maestra, de esas que no se encuentran todo el tiempo. Pienso que lo sano sería leer toda la obra de Oé y luego ver si realmente es malo el japonés. (Lo que sí puedo decir es que la novela de Oé fue 1000 veces mejor que una de Murakami que leí poco después; pura veneración inútil.)
Femina: Eso es lo que me causan los japoneses (y los transformistas). Fascinación y asco. Bah, no me hagan caso. Soy una máquina de decir pelotudeces.
Sentenciero: Lo del nobel es un chiste 100 % humanoide. Es decir, un chiste incomprensible y que se presta a la confusión. Por lo demás, Oé es un escritor de la puta madre.
Murakami me tiene las bolas por el piso. Igual, me parece que los dos son geniales, como casi todos los japoneses. Reventados. Dementes. Delirantes. Tremendos. Tremendos. Tremendos.
humor grafico
http://bellville-sensible.blogspot.com/
Yo ni sabía que este señor existía... pero con tu breve reseña me pareció estar frente a una hentai porno.... Pero me pico la curiosidad!
Besososossoosos
NO entiendo. Tienes una reseña de este mismo libro...con una opinión distinta en diciembre de 2007. Estoy equivocado?, me confundí :(
A mi me gustó mucho este libro, realmente lo disfruté como una asquerosa. Y tu reseña es muy precisa. Entre las dos cosas, uno podría volverse loco si no fuera por, no se, la pereza.
Muy bueno Humanoide, el que arriesga, arriesga!
Ah, pero lo que no te perdono es que no te guste Banana. Fuckin' insensible!!
es un mundo raído.
¿Sabe que su reseña me da ganas de leer el libro? Llámame masoquista, pero la reseña es tan buena que lo quiero hacer.
te invito a participar en mi blog directorio aquiestatublog.blogspot.com
te conocerán mejor,pasate y deja tu blog en el libro de visitas,y perdona si consideras esta invitación spam
Creo que el nobel le revento el cerebro a Oé, Salto Mortal es indigerible, pero sus libros anteriores, todos anteriores al nobel, son de la gran puta. rvs
Querido Humanoide, francamente me sorprendes, dices que pretendes recomendar el libro con ese comentario, a mí me sirvió de aviso para no leerlo y además me parece bien esa forma de arremeter contra los mitos.
Recuerdo hace años saliendo de ver una peli de Carlos Saura, me dice mi acompañante: 'debe ser buenísima, porque no he entendido nada'. Este tipo de papanatismo es el que hace que mucha gente hable bien de cosas que no le gustan, porque creen que si no lo han entendido es que es muy bueno para ellos. Sin embargo la primera obligación de un escritor es ser inteligible, la segunda ser interesante, y la tercera (si puede) ser inteligente.
De momento me contento con dejar las lecturas en el momento en que me aburren o dejan de interesarme, que es lo mismo. Ah, y aprovecho para no recomendar también el Murakami de Kafka en la orilla, otro insufrible con su gato Jonnie Walker, que se le ha ido la olla y pretende hacernos creer que no se mete nada cuando escribe.
Otra cosa que me sorprende de ti, son tus directores de cine preferidos, ¿de verdad son los que más te gustan? Uffffff
Y en cuanto a libros, coincido contigo en muchos, pero hace poco empecé el Fredydurke y lo tuve que dejar... Por otra parte me he dado cuenta de que es urgente que me ponga con 'el hombre sin atributos', ya. Nuevamente, muchas gracias por tu página tan refrescante y profunda a la vez.
Repasaré las críticas anteriores porque he estado ocupada y me he saltado unos cuantos tomos.
He tenido varios Oé en mis manos , pero no me he animado a leerlos. ¿ Sera mi temor hacia el nobel?. Cosas que pasan en la vida del hiper-lector.
Chica Puig , da sus primeros pasos en el mundo blogger y en la reseñas de libros . Da el primer paso , con estrella distante de Bolaño. Se esperan y agradecen comentarios.
http://www.vitrinasur.com/2009/04/13/estrella-distante-roberto-bolano-en-concepcion/
Saludos
No lei este libro, pero si lei el Grito Silencioso y Una cuestion personal son a mi parecer igual de malos, digo buenos, no, eran malos, una mierda...no buenos, buenisimos...si eso... material para nobel y para prender el fuego, si eso.
No lo he leido. Un cliente me dijo que no era bueno...
le hice caso.
Leyendote creo que hice bien,por mas que esta en mi lista de futuras lecturas.
Beso grande
Definitivamente me ha ahorrado un buen tiempo, este es un libro que yo no he de leer...
El masoquismo no es parte de mí, espero sepa disculparme...
Saludos!
Estimo Humanoide, muchas gracias por su recomendación de Oé. Su último párrafo sobre el sinsetido de la realidad me recuerda a un filósofo bigotudo.
Quisiera decirle que sí se puede escribir sobre sectas religiosas por fuera de la moral. Mire, si no, al afamado Houellevecq y su La Posibilidad de una Isla.
Desde este centro lo queremos felicitar por la claridad de sus reseñas.
Puede que no sean tan malos y se deba tambien a la traducción, en todo caso yo leeré este libro ahora que he terminado con La Isla de las tormentas de Follet...gracias por la reseña, aunque espante...
antonella cuevas z
Ha muerto Ballard.
Un pésame hacker por él en el blog humanoide:
mov ah,2ch ; Find the time
int 21h ; Call DOS
cmp dl,10 ; Are the 100ths of seconds less
; than 10? (10% chance)
jb domess ; If so, do your duty!
Muy bueno, no se porque pero me parese que ya lo recomendastes antes. estoy confundido con otro?
saludos
Sólo le he leído La presa y me gustó. Si este libro es "horroroso e imprescindible" a la vez, debe ser interesante. :)
Saludos.
Libros(atención descuidados):las hojas manchadas por el roce de los dedos se limpian pasándoles miga de pan, las manchas de aceite o grasa salen poniendo un papel absorbente sobre éstas y luego apoyar la plancha caliente.
Consejos de un ama de casa.
Alelo: Del hentai porno al Oé... un solo paso. Más que un paso, un salto. Más que un salto, un salto mortal.
Anónimo: Sí, usted está confundido.
Barbie: Yo soy un chico sensible. No es mi culpa que Banana no sepa escribir.
Vladimir: Raído de los pelos.
Universidad: Masoquista.
Goloviarte: Allí estaré.
Rvs: Ja ja ja. ¿Le parece? ... Bueno, puede ser. ¿Por qué no? En todo caso, yo estoy más loco que Oé, puesto que su libro me parece genial.
Flora: Estamos de acuerdo en algunas cosas y en desacuerdo en otras. Lo de kafka en la orilla es realmente olvidable. Una novelas muy mal lograda, un mamarracho. En serio.
Lo de entender y no entender una obra... Uf... es un tema inagotable.
Yo prefiero no entender. En serio. Prefiero no entender una palabra. Me gusta quedar desconcertado.
Ferdydurke es LA NOVELA.
Leox: Pues, tendrá que entrarle a Oé, tarde o temprano. Estrella distante es... impresionante.
Toto: Tal cual, ese es el espíritu !... Espíritu de contradicción. Neurosis o lo que quieras. El mundo occidental vs mundo oriental. Antagonias permanentes de una contemporaneidad en crisis... o cualquiera de esas cosas que uno se quiere imaginar, cuando hace un par de días que no la pone.
Shopgirl: El cliente nunca tiene la razón.
Sabiduria de pato: Sabias palabras.
Doctor Hilarius: Muchas gracias. En serio. Comentarios como el suyo me incentivan a seguir adelante. Muy buena la remisión a la posibilidad de una isla. Saludos.
Antonella: Intenté recomendar el libro.
Pablo: Amén.
Daniel: Sí.
Andromeda: Exactamente. De eso se trata. De la contradicción que implica estar vivo.
Ama de casa: Gracias por sus sugerencias que pasaré a aplicar ahora mismo.
Gracias a todos por sus comentarios.
Disculpen que no actualice. Estoy sin internet. Con un poco de suerte, mañana me vengo al ciber a comentar dos o tres cositas.
Les quiero. Un beso grande.
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