un breve comentario sobre los libros que están de moda en el planeta marte

domingo 26 de abril de 2009

El poder y la gloria



“La esperanza es un instinto, que solo la mente razonadora del hombre puede destruir. Un animal no conoce nunca la desesperación.”

Nos encontramos en una ciudad de México desoladora, calurosa, húmeda y desesperante. Frente al puerto, dos hombres establecen una conversación, de manera un tanto casual. El gobierno ha prohibido la religión católica y el alcohol, lo que ha modificado la conducta del ciudadano promedio, volviendo sus vidas aún más miserables. Desde luego, las leyes son respetadas por obligación y suelen ser desobedecidas cuando la oportunidad se presenta. Uno de los hombres, resulta ser dentista. Del otro aún no sabemos nada. Uno le sugiere al otro la necesidad y la posibilidad de beber alcohol. El forastero tiene una botella de aguardiente, que ha conseguido de contrabando. El dentista le invita a su casa, para poder beber sin levantar sospechas. En un pueblo cercano, alguien agoniza. La intención del forastero era embarcarse en el barco que ha estado observando, pero no podrá hacerlo por esta vez. No puede desoír el reclamo de la persona que agoniza. Le confunden con un médico. Él no es médico, pero su deber es asistir a los enfermos y los desesperados, pues forma parte de su vocación eclesiástica. El forastero no es otra cosa que un cura huyendo de la ley.

El gobernador sabe que todavía hay un cura con vida. Le exige su cabeza al jefe de policía, pues se trata del último cura que queda con vida, que no ha renunciado a su vocación. Al gobernador le parece urgente darle caza. No soporta la idea de que sus designios se echen a perder.

El capitán Fellows regresa a su hogar. Allí descubre que su mujer le ha dado alojamiento a un policía que anda tras la pista de un fugitivo. Su mujer ya quiere que el policía se vaya de su casa. El capitán Fellows habla directamente con el policía. El policía accede a irse, aunque sospecha de Fellows. A decir verdad, las sospechas no eran exageradas. La hija de Fellows ha estado escondiendo al cura. Le ha alimentado y le ha aconsejado el camino a seguir, para evadir a la policía. Así comienza la larga fuga. Queda establecida la persecución. El cura irá de pueblo en pueblo, valiéndose de la piedad de los creyentes. Procurando escapar de la policía y llevando siempre consigo algunas palabras de fe.

A partir de aquí, la novela se aproxima más a una novela de aventuras que a cualquier otra cosa. La huida implica atravesar la selva, pueblos remotos, villas, viajes en mula, lluvias, refugios improvisados, comunidades indígenas. La vertiginosidad aumenta a cada página. Tras la huida, la supervivencia. El hambre, la locura de una fe inexpresada e inexpresable. Constantemente flota la sombra de su doble persecución: La del tenaz jefe de policía y la del vecino anónimo que no será capaz de resistir la tentación de la recompensa que han puesto sobre su cabeza.

Así y todo, resistir. Siempre resistir. Encontrarse con esos devotos casuales, que están dispuestos a sacrificar sus vidas por protegerle. Y avanzar sin dirección. Predicando una fe que cada vez le cuesta más esfuerzo sostener. Refugiándose en el consuelo absurdo del alcohol que lo vuelve corrupto ante sí mismo y ante los demás.

En su artículo titulado “El derecho a la esperanza”, Vargas Llosa sugiere que las figuras del cura y el jefe de policía que le persigue son más bien simbólicas. Razón contra fe. Espiritualismo contra materialismo. Por otra parte, señala que la distancia que existe entre la utopía del teniente y la del cura por hacer de éste mundo un mundo mejor, es escasa o nula. Tal vez la razón no es más que otra forma de fe.

En lo personal, me parece que la novela habla de todas esas cosas y va todavía más lejos. En realidad, sugiero que, en el fondo, la novela habla de lo inevitable. De lo que somos y de lo que no podemos dejar de ser. Puede que las persecuciones religiosas en México sean un asunto que pertenece a una época algo remota. Sin embargo, lo que somos y no podemos dejar de ser, el enigma de la identidad es un tema que trasciende toda época y lugar. En el fondo, creo que de eso es de lo que Graham Greene habla en ésta obra.

Es sabido que Graham Greene fue un escritor católico, al mismo tiempo que siempre ha renegado de serlo. Luego, podemos cometer el error de creer que, con su novela, ha pretendido encumbrar la figura de un cura mártir. Pues, nada más lejos. En realidad, se trata de una de esas extrañas obras que jamás podrían convertirse en fábulas moralizadoras, aunque lo aparenten. Más bien parece una obra de denuncia (o de autodenuncia). El cura que presenta Greene no es un cura ideal ni idealizado. Se trata de un cura alcohólico y pecador. Desencantado y pesimista.

El mensaje que me queda es: La fe es un milagro que sucede, incluso a pesar de todas las circunstancias.

9 comentarios:

Leox dijo...

Novela de aquellas , la lei hace un par de años , junto al revez de la tramay despues no volvi a tomar al viejo Greene.

El Titán dijo...

Gran autor...

Yo lei el decimo hombre hace un tiempo y voy a ver la pelicula el tercer hombre dentro de poco...

un abrazo...

Mannelig dijo...

Gracias por la reseña. Me lo regalaron hace mucho tiempo, y aún dormía incólume, esperando su momento. Has creado el deseo de despertarlo por fin.

Anónimo dijo...

No se crea que la persecución religiosa en méxico es un tema tan antiguo. Se sorprendería si supiera de su vigencia.

morgana dijo...

Si la razón no es más que otra forma de fe y la fe es un milagro que sucede, la razón es un milagro?
Ya sé. Me dijeron que se deben sacar nunca de contexto las frases y hacer derivaciones lógicas porque a lo único que se arriba a es a ilógicas conclusiones.
El libro parece interesante pero todo lo que contenga "México" me fue prohibido por mi médico.
Saludos desordenados,
M.

AleLo dijo...

Bueno a ver..... todo bien con lo de la religión ... pero de ahía que se metan con el alcohol no ehhhhhhhh!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Besosososso

Gww dijo...

Este libro pasa por ser uno de los mejores de Green (aunque confieso que no lo he leído pero le tengo ganas). Tu entrada sólo ha aumentado la ansiedad.

Brillante tu conclusión.

Camisas dijo...

hola, acabo de descubrir tu blog y me ha gustado. te invito a leer un fragmento de mi nue libro "La Luz de la Oscuridad" http://camisaspadrino.blogspot.com/2009/05/la-oscuridad-de-juan-yerba-verde.html

saludos!!!

Humanoide dijo...

Leox: A mí me queda pendiente "caminos sin ley", considerada, por muchos, su mejor obra. Es un autor ciertamente interesante. Prometo volver sobre él en este espacio. Gracias por su comentario.

Titán: No vi la película, pero me encantaría. Voy a ver si la consigo.

Morgana: Pues... es ésto que yo decía... Ya sabe... Todos los collares del mundo nunca valdrán un cuello.

Alelo: Soy abstemio.

Gww: Moraleja: No hay mal que por bien no venga bien mal.

Camisas: Bienvenido. Pase cuando guste... Le visitaré.

Saludos.

Saludos a todos, estimadísimos... Esperando terremotos... se vive temblando.

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