un breve comentario sobre los libros que están de moda en el planeta marte

martes 31 de marzo de 2009

La paloma



Bicho denostado y amado. Alegría y terror de ancianos y niños. Una plaga y un bicho de culto. Patrimonio estético de plazas, monumentos históricos, edificios y toldos.

También podría llamarse historia de un obsesivo. O cómo somos capaces de volvernos completamente neuróticos sin darnos cuenta. O algo así. Bueno. Últimamente el humanoide está medio majareta, así que sabrán disculpar si éste post presenta unas características un tanto inusuales.

No es la primera vez que me pasa, a veces tengo ganas de hablar de libros, pero desde un lugar completamente insignificante.

Bueno, basta de vanidad. Vayamos a lo nuestro. El tema que nos compete hoy, La paloma, de Suskind. Ya saben quién es Suskind, el autor de “El perfume”, claro. Ese mismo. Ya sabés de quién te hablo. ¿No? Bueno, puedo decir algunas cosas a favor y en contra del tipejo en cuestión, pero me aburre mortalmente hablar mal de las personas, así que vayamos a lo bueno: El tipo es casi un ermitaño. Tuvo y tiene ocasión de formar parte del show de la literatura, pero se hizo a un lado. La paloma es una bellísima obra que casi nadie ubica. El éxito del perfume eclipsó toda su producción, y aquí estamos.

¿Qué más quería contarles?... Fui a la avant-premiere de la adaptación al cine de “el perfume”, (realizada por Tom Tykwer) en una época en que las editoriales eran capaces de perdonarse el descuido de que un tipo como el humanoide vaya a parar a un evento de esa calaña. Ya saben de lo que hablo, las presentaciones editoriales, los desayunos y esas cosas... Estar rodeado de esas personas de traje que, probablemente, sean peces gordos de la industria… Bah, lo extraño del asunto es que el presentador nos contó acerca de una colección de perfumes que habían sido creados especialmente para la película y no se trataba solamente de fragancias exquisitas, sino también de olores pútridos, diseñados especialmente para acompañar cada escena.

Ya sé lo que están pensando y sí. Es una locura. Pero tuvo su gracia. Se los juro. En algún momento, toda la sala de cine se llenó de un olor pestilente insoportable… y luego estuvo aquél perfume, ay. Perfume celestial. Bueno, sí. Todo un tema. Perdonen ésta digresión, pero tenía ganas de contárselo a alguien. La verdad es que a veces soy tan presumido que creo que alguien puede tener ganas de escuchar mis memorias improvisadas. Estoy utilizando el blog como excusa para nada. Les juro. Me estoy volviendo majareta.

Bueno, hablemos de la novela. La novela cuenta un día en la vida de Jonathan Noel. Un día que podría haber sido como cualquier otro, pero que se vuelve cada vez más extraño, incluso cuando lo que sucede no tiene nada de extraordinario.

Jonathan es un tipo aburridísimo: su vida es solitaria, monótona. Hace veinte años que paga una cuota mes a mes para poder comprar el departamento en el que vive. Ya casi está por terminar de pagar y su vida pareciera estar resuelta. Una mañana, camino al trabajo, descubre en el pasillo del edificio a una paloma, justo en la puerta de su departamento. El suceso no debería haber trascendido, pero para el pobre Jonathan, el suceso es como la gota que rebalsa el vaso.

Aquella paloma no debería estar allí y, sin embargo, allí está. Jonathan odia las palomas y el asunto comienza a desencadenar un montón de neurosis y obsesiones sepultadas en él, mal disimuladas, desoídas a lo largo del tiempo. Todo hace eclosión en un instante, es una pavada, pero no lo es. Desde luego que no lo es.

A partir de aquella visión terrible y luego de sortear mil dilemas, consigue salir de su casa para ir al trabajo, pero no quiere volver a su casa por la noche. En verdad siente que se moriría de asco y repulsión si tuviera que volver a verla. ¿Y entonces? ¿Alquilarse un hotel, por esa noche? ¿Hasta cuándo?

Situada en un parís sórdido, la novela alcanza dimensiones metafísicas, atravesadas por paradojas existencialistas y un humor negrísimo.

Bueno, no sé si les ha pasado... cruzarse con esas personas obsesivas, pesimistas, que ante el más mínimo contratiempo, sienten que el mundo se les viene abajo. Pues, más o menos así es Jonathan. Y su historia puede matarte de risa, pero también de angustia.

Ahora sí, mis queridos lectores. Hasta la próxima.

13 comentarios:

Katrina Van Dassos dijo...

Correcto!
Lo único que he leído de Süskind ha sido el perfume, y me deleitó.
Como ya sabe usted que me gustan los tipos atormentados, y este título me va a resultar fácil recordarlo...
así que espero acordarme la próxima vez que me pase por alguna librería.

ericz dijo...

Sin ánimo de pelea ni nada, ¿puedo aportar solo mi opinión? Muy mala, y muy aburrida.

Josefa dijo...

jaja! me acuerdo de esa premiere! ya casí lo había olvidado!

un chisme para todos los fans: el humanoide se desesperaba por cazar cuanto canape y medialuna pudiera.

por cierto, del libro no puedo decir nada pero es muy bonita la paloma que está dibujada en la portada.

saludos.

S.C. dijo...

Hola.
Tiene buena pinta.

Menuda locura lo de El Perfume. En Tiburón creo que te arrancaban una pierna, jajajaj
Saludos!!

morgana dijo...

Si esta entrada es para hablar de asuntos colaterales a "la paloma", a mi juego me llamaron.
El perfume es una peli malísima que se quedó con la primer y básica lectura del libro, es como haber filmado una historia bidimensional cuando es tri.
cuando habla de Jonathan, me acuerdo del informe sobre ciegos. Digamos que también se me vienen otras obses propias pero le aseguro que no vienen al caso (y son cero interesantes). O sea: no soy tan "majareta" como el comentarista de libros de este blog para contar mis aburridos acontencimientos.
Espero que sepa bien llevar mi pequeño chascarrillo.
Atentamente, M.

Camilo Jiménez dijo...

Hace varios días no me pasaba por acá. Todavía no leo para actualizarme, pero interrumpo para poner esto: qué bueno que se decidió a cambiar el odioso fondo negro, mi estimado humanoide. Enhorabuena, ahora seré más asiduo. Y acá termina la digresión, seguiré leyendo este buen blog.
Saludos desde Bogotá.

Andromeda dijo...

Yo la leí hace años y recuerdo que me pareció muy interesante. Gracias por recordármela, voy a releerla.
¡Saludos!

Patty dijo...

Yo no leí "El perfume". Ni siquiera sé de qué trata. Esta entrada me gustó y además, hizo que me diera curiosidad leer el libro aquí citado. Tal vez lo haga.

Saludos.

vladimir maiakovski dijo...

París con p de paloma, pero mayúscula. gran ciudad.

Humanoide dijo...

Katrina: Pues, atormentado obsesivo y enfermizo y enfermante. Todo un placer.

Ericz: Desde luego que puede opinar lo que le venga en ganas. Adelante, hombre. Se escuchan opiniones desfavorables, también.

Josefa: Un chisme para los fans: Josefa (flor) no estaba invitada y... yo la hice pasar igual ! Ja ja ja.

(garronear una entrada a una avant premiere... por dios !)

S.c: Gracias. Muy bueno su blog. No entendí lo de tiburón.

Morgana: Creo que lo más divertido de la literatura y del mundo perceptible e imperceptible es irse por las ramas. Comenzar hablando de un libro y acabar hablando de las multitudes inquietas. Eso, o delirar hasta pasado mañana. (Mientras se piensa en la perpendicularidad de un pensamiento festivo en primavera)

Camilo Jimenez: Muchas gracias. Le agradezco que le guste el diseño. Yo también lo prefiero así. Sucede que a veces me canso de ver todos los días el mismo fondo... y bueno...

Andromeda: De nada. Gracias por compartir sus impresiones.

Vladimir: Hace mucho que no se le veía por acá. Se le extraña cuando no está. Lástima que París quede tan lejos...

Saludos a todos. Comenten, no sean putos.

Josefa dijo...

ey! que malo humanoide! me haces quedar mal!; yo no quería ir! me daba mucha verguenza. te iba a esprar afuera, pero vos me insististe! bueno. te perdono un poco porque creo que la pasé bién ese día. un beso.

chica hindú dijo...

Humanoide, sí, sí, sí....La paloma es una obra magnífica, como ud lo ha dicho es la historia de un obsesivo...

saludos

Toto dijo...

Me gusta Suskind. El contrabajo es uno de mis libros preferiods, y me parece uno de sus mejores libros. Saludos.

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