un breve comentario sobre los libros que están de moda en el planeta marte

domingo 11 de enero de 2009

Facticio




Hace mucho tiempo, una esfinge aterrorizaba la tierra. Estaba sentada en el cruce de los cuatro rumbos. Era un monstruo que tenía cuatro cabezas, cuatro patas y cuatro colas. Cuando llovía, se alimentaba de lluvia; cuando había viento, se alimentaba de viento; cuando brillaba el sol, se alimentaba de sol. Bien asentada, como eterna, permanecía allí, en el cruce de los cuatro rumbos. Y se había perdido la cuenta de sus víctimas.
Ahora bien, habiéndole propuesto a un tal Combet – inventor del sueño ideal – la elucidación de un enigma difícil, dicho Combet respondió correctamente.
-¿Quién eres tú?- Había interrogado la esfinge.
-Soy – respondió Combet – buscador de eternidad.
El monstruo le planteó, entonces, éste problema:
-¿Quién conoce bien el camino de la eternidad?
-Aquél que conoce el camino de la eternidad- respondió Combet – tiene cuatro cabezas, cuatro patas y cuatro colas.
La esfinge, vencida, se arrojó al mar y dejó de fastidiar a los hombres. En cuanto al vencedor, se cuenta que después de su hazaña, para justificarse ante quienes le hacían el triple reproche de insolencia, paradoja y exorbitancia, les recitó los versos siguientes:

Si le hace falta un clown a su señoría.
Yo soy su clown.
¿Oro para su piscina?
¿Un comandante para sus galeones?
Yo soy orfebre, me aventuro en el océano.
Su vajilla está bien oculta.
Sus razones bien pesadas.
Y soy la golondrina de vuestra Colección.


***


Así comienza ésta deliciosa y sugerente novela absolutamente inexplicable y demencial. Una verdadera joya que me ha quitado el sueño, ciertamente.

La novela cuenta los pormenores de una escuela filosófica-acrobática que pretende enseñar los pormenores del arte del salto, elevado a una cuestión mística.

El líder de ésta secta es un tal Facticio. La historia está narrada a través de Convencido, que oyó hablar por primera vez de ésta singular secta, apodada “los hombres pájaros” luego de asistir a una demostración de salto en largo realizada por su amigo Bebert.

Poco a poco aquellos extraños acróbatas que convierten el acto de saltar en una cuestión filosófica, han ido multiplicándose por doquier. Incluso podría decirse que los acólitos de Facticio pululan como seguidores de una moda. La moda de los hombres pájaros.

Convencido, picado por la curiosidad, se acerca hasta la escuela donde se enseña tan particular doctrina, aunque allí es víctima de un extraño y perturbador episodio que incluye una simulación de asesinato.

Luego de tan penosa experiencia, se dirige a su hotel y, allí, es presa de una experiencia traumática. A saber: un inquilino le juega una broma pesada, llevando el ascensor hasta el subsuelo y arrojando a Convencido allí, luego de lo cual, traba la puerta del ascensor, eliminando la posibilidad de que Convencido lo vuelva a utilizar, para subir. La cosa no pasaría a mayores, sino fuera porque el subsuelo no tiene escaleras y porque en aquél sótano no hay luz.

Especulando con la posibilidad de que aquella incómoda situación se prolongue indefinidamente, comienza a sentir olor a comida. ¿Está en el depósito de una cocina? Más tarde descubrirá que se trata de una fábrica ilegal de morcillas realizadas con sangre de dudosa procedencia. Al sufrir un desmayo, despierta y toda aquella escena pareciera haber sido un sueño. Un mal sueño, aunque las manchas de sangre en su ropa prueben lo contrario.

Finalmente, una cosa lleva a la otra y acaba asistiendo a la fiesta de graduación de su amigo Bebert e, incluso, consigue una entrevista con el propio Facticio, quien le declara algunos pormenores de su doctrina.

Dos escenas completan el cuadro: Un personaje que busca desesperadamente a otro desde hace años y que no puede abandonar su búsqueda porque, si lo hiciera, sentiría que habría perdido todo el tiempo que lleva invertido. Lo cual plantea una curiosa paradoja entre el tiempo perdido y el tiempo recuperado en medio de una espera que se prolonga indefinidamente.

Luego: La discusión entre dos arqueólogos acerca de la procedencia de un cuchillo moderno el cual, según los estudios realizados, parecería tener más de cinco mil años de antigüedad. Discusión que pretende resolverse tras el arbitraje de Convencido. Neófito en el asunto.

Toda la obra está desteñida de absurdo y es como una gran metáfora onírica. Los discursos de Facticio son imperdibles. El salto acrobático entendido como una metáfora de proximidad y comunión con el cosmos. Un disparate alucinante.

El desenlace, inadmisible.

Una novela para volar. Un viaje.

12 comentarios:

Male dijo...

Jaja..parece divertida.

La paradoja sobre el tiempo me hace acordar a cuando esperás tanto un bondi que querés tomarte el taxi que hacía media hora habías decidido resignar. Bronca.

Y qué cambio de look! el gris y las foticas de los próceres está volviéndolo todo más human y menos oide. Pero es sólo una sensación.

salut!

Iván Villavicencio dijo...

Wauuu... mucho material interesante...!!! Verdaderamente encontrar tu blog fue genial, me pasare seguido por aca...!!!

Barbie Murano dijo...

Noooooooooooooooo, otro ser humano (o humanoide, bueno) que leyo esto!!!. Pensé que era la única. Bueno, a mi no me gustó tanto como a vos pero sí me resultó divertida en su momento. Después creo que fue a parar al bulto del canje y la verdad, me arrepiento un poco.
Qué loco.
salut!

Ava Gardner dijo...

aunque mi aversión a las aves sea cada vez mayor, creo que me pondría las plumas... para este viaje.

ericz dijo...

Dan ganas, pero andá a conseguirla...

Deluto dijo...

Un disparate alucinante...
La vida en sí misma es un disparate, alucinante sólo en ocasiones, en contadas. Esta lectura pasa a la lista de las pendientes, acabo de terminar "El hombre perro" y por lo tanto he cubierto momentáneamente el cupo del pensamiento profundo disparatado, al menos cubierto durante cinco minutos.
Sigo al acecho de sus palabras y casualidad, vuelve a nevar en Madrid. Prometo escribirle aunque no caigan copos, je.
Gracias por las letras.
Salud!

morgana dijo...

Es para volar?
Es un viaje?
Esta novela se lee o se fuma?
Suena lindo a estas horas compartir un disparate alucinante.
Saludo, M.

despot dijo...

De verdad que parece demencial...
Aquí va un libro más que me llama la atención de tu blog, el primero fue La Desaparición de Majorana, el cual aun no encuentro, aunque espero algún día hacerlo.

Humanoide dijo...

Male: Me gustaba más el otro diseño, creo que era más excentrico, pero la verdad es que no se leía bien. Me parece que así se lee mejor, puedo estar equivocado. En cuanto a esperar, siempre es una paradoja y una situación que nos empuja a una dimensión sobrenatural de la vida.

Iván: Las puertas están abiertas de par en par.

Barbie: A lo mejor yo me compré el ejemplar que vos rechazaste. ¿Pensaste en eso? Qué loca es la vida. Sobre todo la vida de los libros.

Ava: Su aversión a las aves me recuerda al personaje de Patrick Suskind. Prometo explayarme más al respecto.

Ericz: Se consigue en dos de cada diez librerías de usados. Es cuestión de preguntar.

Deluto: Gracias a usted por el aporte. Qué cosa curiosa es el clima. Aquí, en el planetoide del humanoide, hace un calor increíble.

Morgana: Se fuma.

Despot: Búsquela bien. Es realmente fácil de encontrar. La desaparición de majorana debería poder conseguirse en cualquier librería del ramo.

Debería.

Lo que pasa es que las librerías utilizan criterios un tanto discutibles para reponer su material. Como sea, en la editorial no está agotado y es un libro nuevo. Pregunte mejor.

Saludos a todos, los quiero.

Humanoide dijo...

Hablando de pájaros mutantes...


http://profile.myspace.com/index.cfm?fuseaction=user.viewprofile&friendID=407098985

Marcelo Martinez dijo...

También leí este librito cuando era adolescente; lo editó en los '80 una editorial argentina ya desaparecida. Un gran admirador de Fernand Combet es Leo Maslíah. Me comentó que cuando estuvo en París buscó más cosas pero allí nadie había oído hablar de este autor... era más conocido en Argentina y Uruguay que en su Francia natal. Ni siquiera su viuda (Fernand murió en 2003) sabía nada de estas publicaciones en castellano; ni ella ni su esposo cobraron un céntimo por derechos autorales. En la reciente Feria del libro de Madrid, dedicada justo a autores franceses, tampoco encontré nada.
De modo que, si consiguen en alguna librería de usados tanto esta joya como "SchrummSchrumm o la excursión dominical a las arenas movedizas" (otro obra, de la misma colección) hay que comprarla cuanto antes, de lo contrario... "volará".

El Humanoide Gris dijo...

Me parece exelente el blog. Felicidades.

Casualmente buscando algunas cosas, me tope con el blog que por cierto lleva un nombre similar al mio.

Geniales recomendaciones humanoide.
Enhorabuena.

Espero que tanto tu como tus lectores puedan darse una vuelta por "El Humanoide Gris" el blog trata temas como:Arte, cine, fotografia, voces inconformes musica y mas! nuestro blog es practicamente nuevo. Espero y algo del contenido sea de su agrado.

Un abrazo para todos los Humanoides.
Gracias

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MSN: librerohumanoide@hotmail.com