un breve comentario sobre los libros que están de moda en el planeta marte

miércoles 31 de diciembre de 2008

El hombre sin atributos




“Las buenas ideas son tan difíciles de realizar como la música. Qué significa esto, no lo sé; pero es así.”

¿Quién es el hombre sin atributos? Se trata de Ulrich, el protagonista de la novela. ¿Y cuáles son sus características? Pues, se trata de un abogado, soltero. Un hombre que tiende a la introspección. Adinerado, culto. Su querida se llama Bonadea y su mundo gira sobre sí mismo y sobre esos satélites que son sus amigos, Walter y Clarisse.
El padre de Ulrich es un filósofo del derecho ya retirado, jurista influyente, que siente el peso de la responsabilidad respecto al futuro de su hijo. Entonces intercede para que Ulrich se posicione de mejor manera respecto a la sociedad en la que vive. Para hacerlo, le pide que se ponga en contacto con los Tuzzi. (Representantes del ministerio de la casa Imperial) y con el conde de Stallburg, quien conjuntamente con la prima de Ulrich (Diótima) y otras personalidades destacadas, forman parte de un proyecto político de elite del que depende toda la sociedad.
La asamblea se termina de constituir junto al general Stumm Von Bordwher, enviado por el consejo de guerra, que hace sentir ligeramente incómoda a Diótima, ya que es un hombre viejo, gordo y sin gracia que la pretende de una manera absurda. Finalmente Arnheim vendría a ser el protegido y amante de Diótima.
El pueblo quiere y admira a Diótima, quien está a cargo de la asamblea a la que bautizaron como la “acción paralela”.
Arnheim se presenta como Némesis de Ulrich. Diótima proyecta la figura de Arnheim como líder de la acción paralela. Lo que resulta absurdo porque no es alemán y se trata de una estrategia patriótica en su totalidad.

Entre Clarisse y Ulrich existe un deseo mutuo, prohibido. Walter lo sabe, y quizás por eso jamás termina de congeniar con Ulrich.

Leo Fischel es el director de uno de los bancos más importantes, el Lloyd Bank, tiene una hija, Gerda, que solía ser frecuentada por Ulrich. Su esposa es amiga de Diótima.
En la casa de Fischel hay agitación de la mano de los amigos de Gerda. Su novio, Hans Sepp, es un joven con ideas revolucionarias que no se demora en discutir con Ulrich sobre política y filosofía.

El tiempo pasa y la acción paralela no conduce a ninguna parte…

Esa espera absurda, ese tiempo perdido, sacralizado a través de infinitos proyectos que se resolverán en el futuro, se convierten, de alguna manera, en una alegoría terrible. ¿No es la filosofía y todo saber intelectual una constante edificación de castillos de arena?
Hay, ciertamente, una necesidad innata en el hombre por perseguir ese horizonte que siempre se desplaza. Curiosa paradoja, la meta que perseguimos es inalcanzable. Lo sabemos y todavía insistimos. Hablamos de optimismo y pesimismo y lo mismo da. Cada vez que llegamos a alguna parte, cada vez que creemos que hemos conseguido algún éxito material o espiritual, no conseguimos tranquilizar por completo la voz de la conciencia. No conseguimos sosegar el anhelo de aquello que no tiene nombre. Y está bien que así sea, incluso cuando, a ojos vistas, todo es absurdo, como la vida que intentamos sostener, como nuestras costumbres y certezas, a las cuales nos aferramos sin demasiada convicción. Después de todo, es bastante normal.

Incluso es posible que, en el fondo, de eso se trate.

En la segunda parte de la novela, el trasfondo filosófico se profundiza cuando, luego de la muerte del padre, Ulrich se reencuentra con su hermana. Las circunstancias le llevan a convivir y, de alguna manera singular e indescriptible, se hace evidente que su amor trasciende el límite que la sociedad ha impuesto sobre ellos.

Ahora bien. ¿Es posible una felicidad que no esté legitimada por la sociedad?

El amor, la sabiduría, las palabras que trasforman y condicionan las percepciones sobre la realidad, la esencia y la apariencia de las cosas, son las cuestiones que le quitan el sueño al hombre sin atributos, entre otras miles de cuestiones tan complejas, tan distantes, que llegan a un límite tan extremo que, mientras se analizan con rigurosidad, (recordemos que Ulrich es un matemático por excelencia, siempre presto a ordenar sus pensamientos alejado de toda cuestión bohemia, trivial o insustancial) acaban siendo inquietantes.

De eso se trata. De llevar la capacidad de pensar y sentir a un nivel tan complejo y extremo que, desde luego, se extravían todos los límites.

La paradoja de la razón, estimulada por sensaciones físicas.

Huelga decir que Robert Musil jamás acabó su obra, incluso cuando fue la obra en la que trabajó incansablemente, durante toda su vida. Vivió obsesionado por encontrar un final que jamás encontró. Escribió y reescribió su obra, que se publicó y republicó en ediciones cada vez más extensas. Cada vez fue adicionando uno y otro capítulo. En su versión en castellano, recién se conocería la edición “definitiva” en el 2004. Es decir, la edición que incluye los capítulos adicionales en lo que Musil trabajaría hasta el día de su muerte.

¿El resultado?

Una obra inaccesible, compleja, terrible. Una experiencia singular que nos arroja, indefectiblemente, al borde y al límite de la razón humana.

“Querer llegar a la certeza en el saber es como querer andar sobre seguro: una cobardìa”

¿Por qué el hombre sin atributos es la última gran novela jamás escrita? Sencillamente porque no es una novela. Vamos, que todo argumento se deshace apenas uno se adentra en sus páginas.
Mucho se ha hablado de que la novela se vale de la decadencia del imperio austro húngaro para presentar una alegoría universal del espíritu humano.
Todo lo que se dice es cierto.
La vastedad de la obra es tal, que cualquier cosa cabe decir y pensar sobre ella.
Lo mismo da, siempre ha sido y será por siempre un lugar fronterizo en la conciencia humana.

Alucinante.

martes 30 de diciembre de 2008

Lo mejor del 2008 - El blog del librero humanoide

Estimados:

Llega Diciembre y, como suele suceder, uno comienza a inventariar las experiencias vividas para descubrir, una vez más, que todos los proyectos que nos hicimos al comenzar el año han mutado considerablemente y que, no obstante, es posible sacar algo en limpio, después de todo.

Obedeciendo a una especie de ley improbable, uno también comienza a fantasear con los proyectos para el año próximo. Incluso cuando ellos nunca se concreten o se concreten a medias. Bueno. ¿A quién demonios le importa?

A fin de cuentas, la vida continúa siendo un misterio. Y aquí estamos.

Quiero agradecerles sinceramente, desde lo más profundo de mi corazón, a todos los que se tomaron la molestia de dejar comentarios, aunque sea que hayan pasado a saludar, se los agradezco. Durante todo éste tiempo, mi única intención ha sido que los lectores del blog se divirtieran tanto como yo me he entretenido al escribirlo. Espero que así haya sido.

Por cierto, me tomé la molestia de confeccionar un “top ten” caprichoso, como ha sido casi todo en éste blog, con lo que, a mi juicio, han sido los mejores post del año. Espero reencontrarme con todos ustedes el año que viene y espero que la sigamos pasando bien juntos.

Los quiero.

TOP TEN:

domingo 28 de diciembre de 2008

Ubik


Emiliano, un colega, me recomendó que leyese la nota (clickear aquí). Todo lo que tenga que ver con el amigo Dick, en principio, me pone de buen humor y sí, es cierto, Gamerro se despachó un artículo notable. Tal vez sea un tanto rebuscado afirmar que “Abre los ojos” esté basada en “Ubik”, pero aunque lo sea, me parece que vale la pena verla, por la sencilla razón de que es genial. Además, estamos de acuerdo que cualquier manifestación artística post Dick, que plantee la dicotomía realidad/ virtualidad tiene una deuda con Dick.

En fin, lo que viene a cuento es mirarse la película de Amenábar y, si tienen tiempo, leerse Ubik, que es un librazo.

¿En qué consiste Ubik?

Bueno, la historia es más o menos la siguiente: Estamos en el futuro. Allí, la gente común necesita protegerse de la invasión de las personas que han desarrollado poderes psíquicos de gran alcance. Para ello, suelen recurrir a la ayuda profesional que le brindan empresas como la de Hollis o la de Runciter. De hecho, son las dos empresas más importantes que existen y continuamente viven compitiendo y desconfiando una de otra.
Así las cosas, es época de vacas flacas para la empresa Runciter y Glen, el jefe de la compañía, recurre a los consejos de su esposa muerta para tratar de salir airoso de la mala racha. En el futuro, es posible dialogar con los muertos a través de un complejo sistema electrónico de comunicación ultraterrenal. Resulta que, cuando una persona muere, aún le queda un tiempo más de conciencia, aunque su cuerpo haya muerto y, en el futuro, es posible “captar” la frecuencia del muerto y “traducirla” al lenguaje cotidiano. Así, es posible todavía conversar con los muertos, incluso años después de que hayan desencarnado. No obstante, su esposa no es capaz de darle grandes consejos desde el otro lado.

Ahora bien, inesperadamente, surge una posibilidad laboral de dimensiones considerables, que requiere la ayuda de casi toda la pandilla. Así que los mejores psíquicos de Runciter (incluyendo una chica nueva de poderes asombrosos que aún no han tenido ocasión de probar y cuyo poder les despierta sospechas…) se dirigen a la Luna, a prestar sus servicios.

Aunque allí las cosas no saldrán como se esperaba. ¿Es posible que haya un infiltrado en el grupo? Lo cierto es que, uno a uno, todos los integrantes del grupo van sufriendo un deterioro que solo acabará con la muerte. Joe Chip, el empleado de Glen que está a cargo del grupo, tiene que descubrir qué es lo que está sucediendo, ya que todas las cosas han ido deteriorándose a su alrededor.

Las percepciones temporales comienzan a fallar. ¿El futuro es verdaderamente el futuro o se trata de una película sobreimpresa a la realidad, mucho más antigua?

Lo cierto es que hay dos fuerzas poderosas tirando para lados opuestos y Joe Chip, ayudado por Glen Runciter, deberá descubrir qué es lo que está sucediendo, antes de que sea tarde.

Hasta aquí puedo llegar sin decir nada que revele parte de la trama, pero que conste que la cosa apenas empieza. Lo interesante del asunto es que se resuelve de una manera totalmente inesperada, si es que puede decir que se resuelve.

Heredero de una técnica narrativa que, según dicen, habría sido original de Van Vogt, la trama se resuelve y se desplaza a cada vuelta de hoja. No se trata de que no hay un argumento o de que el argumento se pierde, se trata de introducir, constantemente, pequeñas alteraciones que lo modifican todo constantemente. Obviamente, se trata de una caída libre hacia la nada, una carrera constante sin final. Una obra inmensa, inmensa, inabarcable.

Para leer y releer y quedarse pensando.

El tiempo y su percepción y la realidad: un abismo insondable.

miércoles 24 de diciembre de 2008

La literatura nazi en América



Edelmira Thomson de Mendiluci: Poetisa de la alta sociedad, se casa con Mendiluce, ganadero e industrial. Abre su propio salón en Buenos Aires, que resulta refugio de pintores y artistas. Funda su propia editorial, viaja por Europa. Publica libros de poesía con suerte diversa. Tiene un hijo y una hija. A la chica le pone el nombre de Luz. Durante su viaje a Alemania, se toma una foto junto a Hitler, con la criatura en brazos. En un gesto de simpatía, Mendiluce le regala el Martin Fierro al Fuhrer. Luego de la muerte de su esposo, comienza a escribir su obra más ambiciosa: La habitación de Poe. Tentativa exhaustiva por reproducir con exactitud una habitación de Poe imaginaria. Ella misma se encarga de construir la habitación. Con su libro, prefigura el Nouveau Roman. En aquella habitación, fiel copia de un original imaginario, pasará sus últimos días.

Luz Mendiluci: La famosa foto de Hitler sosteniéndola, le acompañará toda su vida. Poetisa precoz, se casa y tiene un matrimonio desdichado que deviene en alcoholismo. Pesa 90 kilos y mide 1,60. Publica algún que otro poemario, se vuelve a casar. Su segundo matrimonio no es mucho mejor que el primero. Intenta suicidarse, viaja a Europa, vuelve a publicar. En buenos aires, su casa se transforma en una comuna de artistas y bohemios, donde conoce a Claudia, una chica de la que se enamora perdidamente. Claudia ha parado allí, de paso. Vive en Rosario y va camino de regreso. Luz decide seguirle el rastro. Le confiesa su amor, pero Claudia le explica que lo de ellas no puede ser, por cuestiones ideológicas. No tolera su adhesión al fascismo. Luz es capaz de cambiarlo todo por amor. Sin embargo, los militares harán desaparecer a Claudia y Luz no puede hacer nada para remediarlo. Desconsolada, estrella su coche contra una gasolinera.

Ignacio Zubieta: Único hijo varón de una familia aristocrática de Colombia. A los 16 años publica una monografía sobre Garcilaso. Muchacho inteligente e intrépido, a todas luces resulta una promesa. Publica un libro de poemas, viaja a Europa. Estalla la guerra civil española y se alista como voluntario en el ejército franquista. Hace una excelente carrera militar. Traduce a Schiller. Milita en la brigada Carlomagno, de la SS, con el grado de teniente. Muere en un combate callejero. Fernandez Gomez, escritor, amigo y colega de Zubieta, se encarga de hacerle llegar a sus familiares sus manuscritos póstumos, que se publicarán con el nombre de “Cruz de flores”. Más tarde se publicaría una biografía no autorizada sobre vida y obra de Zubieta, que se lee como un híbrido entre Sven Hassel y José María Pemán.

Perez Masón: Escritor cubano, autor de una veintena de novelas, famoso por batir a duelo a Lezama Lima en tres ocasiones. En una de sus novelas, se descubren criptogramas con mensajes fascistas. Así, por ejemplo, con la primera letra de cada uno de los capítulos, se descubre el mensaje: “Viva Hitler”. Sufre la censura y la cárcel. Más tarde ejercerá la docencia. Intentará forjar un grupo de escritores y artistas contrarrevolucionarios. (La GEAC: Grupo de Escritores Arios de Cuba). Escribirá sus memorias desde el exilio, en Nueva York.

Willy Schurholtz: En las proximidades de Temuco, hubo una colonia nazi, donde se refugiaron criminales de guerra. Willy es uno de los tantos personajes de aquella colonia. Se gana la vida traduciendo del alemán. Es poeta y, en sus obras, diseña y confecciona campos de concentración ideales que, incluso, llegará a materializar, como si se trataran de proyectos artísticos, lo que consigue despertar comparaciones con Ramirez Hoffmann. Más tarde escribirá cuentos para chicos con el desacertado seudónimo de Gaspar Hauser. Le ofrecen un trabajo en la embajada de Angola y nunca más regresa a Chile.

Jim Bannon: Poeta Beatnik, sus primeros libros iban dedicados a Allen Ginsberg y otros autores de la época, con quienes mantuvo una discreta correspondencia. Un día tuvo ocasión de conocer a los Beatniks personalmente. Sus intenciones eran tener sexo con él. Al advertirlo, Jim se puso violento y les golpeó a puñetazos limpios. Luego de lo cual, rompe definitivamente con la poesía beat, aunque continúa publicando, se declara homo fóbico y antisemita.

Argentino Schiaffino: Creció a la sombra de su hermano, Italo Schiaffino, quien fuera el jefe de la barra brava de boca, cuyos dos primeros libros fueron prologados por Perez Heredia, aventurero, escritor de novelas de aventuras y director de una revista de ideología fascista. Sus dos grandes pasiones son el fútbol y la literatura. Publica unos libros de poema de moderado éxito, en ediciones mimeografiadas y en la revista que perteneciera a su hermano, hasta que la misma se deja de publicar. Trabaja como camarero y un día acaba al frente de la barra brava de boca, tal como su hermano. Escribe un libro pro militar, patrocinado por la editorial el cuarto reich. Se va a vivir a EEUU, se casa con una norteamericana, se dedica a leer y a escribir una obra monumental que le lleva años y años, titulada “El Tesoro”, luego enviudaría, se volverá a casar y un día es asesinado. Se desconocen las razones.

Carlos Hoffmann: Singular figura de los talleres literarios, criminal, artista de pésimo gusto. Aviador y poeta. Un día realiza una muestra de arte snuff. Antes de que acabe en prisión, la agitación social y política del país, le sirve como pretexto para desaparecer del mapa, hasta que muchos años después, un reivindicador anónimo decide dar con él, para lo cual contrata a Romero, el mejor policía de chile, que, a su vez, le pide ayuda a Bolaño. Juntos, seguirán la pista de Hoffmann.

Quedan afuera: Daniela de Montecristo, amante de Entrescu, militar ruso crucificado por sus propios soldados (episodio que se desarrolla ampliamente en 2666, en el capítulo titulado “la parte de Archimboldi”); Silvio Salvático, Jugador de fútbol y futurista, que reclamaba la reinstauración de los castigos corporales; los escritores de pulps y ciencia ficción: J.M.Hill, Zach Sodenstern, Gustavo Borda y Harry Sibelius, cultor de Philip Dick, que escribió una obra que actúa como espejo invertido de “La Europa de Hitler”, de Toynbee; Rory Long, predicador, cristiano, obsesionado con el nazismo; Thomas Murchison, cuya obra consta de 50 relatos y un poema de 70 versos dedicado a una comadreja…entre otros.

domingo 21 de diciembre de 2008

El hombre que cayó a la tierra



En el primer capítulo, lo tenemos a Newton dejándose estafar en la venta de un anillo de oro. Experiencia que repite una y otra vez, de local en local. ¿De dónde ha sacado los anillos de oro, grabados con sus iniciales? Misterio.
En el segundo episodio, Newton reclama a Farnsworth. Le ofrece un montón de dinero a cambio de ser escuchado. Lo que Newton necesita es al mejor abogado en patentes que exista. Farnsworth asegura ser el mejor. Newton le sugiere que lea de principio a fin una carpeta que lleva consigo, donde se detallan todos sus proyectos. Farnsworth accede y así se pasa toda la noche. Al finalizar, Farnsworth no cabe en sí del asombro. Los inventos que Newton le ha llevado cotizarían en millones de dólares.
En el siguiente episodio, se presenta al personaje de Nathan Bryce, científico, fascinado con la tecnología de la Word Enterprises Corporation.
Como científico, aquella alta tecnología le parece sencillamente inverosímil. No entiende cómo sus pares no advierten que aquellos avances, con los conocimientos que existen hasta la fecha, no son admisibles. ¿Por qué toman aquellos avances de una manera natural? ¿No entienden que se trata de un fraude o del mayor genio en toda la historia científica?

El señor Newton, por cuestiones de negocios, se dirige a Louisville. Allí, la temperatura le resulta insoportable. Cuando se toma el ascensor, para dirigirse a la oficina donde espera cerrar un contrato, sufre un accidente. El cambio de gravedad del ascensor le afecta seriamente. Entonces hace su aparición en escena Betty Jo. Una muchacha de limpieza que, casualmente, estaba en el mismo ascensor que el señor Newton. Ante el desafortunado incidente, Betty Jo lleva en brazos a Newton hasta una habitación vacía. Newton le pide, por favor, que no recurra al médico. Una vez que se recompone, ambos advierten que aquello será el principio de una amistad. De hecho, Newton decide contratarla como ama de llaves/ secretaria y, a partir de allí, hacen buenas migas. Por otra parte, Betty jo introducirá a Newton en el singular universo del alcoholismo y, a partir de allí, la historia da un giro inesperado.

Newton tiene entre manos un ambicioso proyecto que requiere a los mejores científicos de los que pueda disponer. Bryce acaba trabajando para su compañía. La vida íntima de Newton está transfigurada por el alcohol, pero eso es lo de menos. El dinero sobra y el proyecto marcha sobre rieles.
La vida para Bryce adquiere un nuevo significado al trabajar para la compañía de Newton. Un día consigue una entrevista cara a cara con su jefe. La conversación le resulta inverosímil. Tal vez sea producto del alcohol o tal vez sus sospechas sean ciertas. Aquél excéntrico científico/ hombre de negocios no pertenece al planeta tierra.

No puedo revelar mucho más sin arruinar la trama, pero nada más voy a decir que el FBI interviene y que el desenlace no solo es inesperado, sino absolutamente genial. Tanto, que si no fuera porque el libro no se consigue, les diría que corran a comprarlo, pero como el libro no se consigue, voy a tratar de no ser efusivo. Bah, que sería una novela más entre tantas otras, sino fuera porque al final… uf… resulta impresionante. Filosófica, excéntrica, sensible.

Los seres humanos, menudo fiasco.





Adaptada por Roeg al cine, con la impresionante actuación de David Bowie. También la película es una pequeña obra de arte, incluso cuando se trata de una adaptación bastante libre cuyo resultado es diferente. En esencia, la historia es la misma. Humanidad, humanidad, pequeña farsa.

domingo 14 de diciembre de 2008

Transmetropolitan - De nuevo en las calles



Atención estudiantes de periodismo que creían que la vanguardia acaba en Hunther Thomson y Tom Wolfe. Si de verdad se toman el oficio en serio, abandonen sus apuntes y corran a comprar Transmetropolitan. La verdadera biblia gonzo es éste cómic.

En fin, como quieren saber de qué va la cosa, les cuento. Pero les advierto que nada más voy a comentar sobre los primeros números, puesto que se trata de una serie que consta de 60 números y cuya publicación abarca un total de 5 años. Como se imaginan, no se puede resumir 5 años de trabajo en un par de líneas. Al menos no se puede cuando se trata de un comic de semejantes proporciones.

Desde hace cinco años que spider jerusalem, el personaje que alguna vez fue un escritor de fama internacional, vive en una cabaña, en la cima de una montaña, alejado de la civilización, disfrutando de su vida de ermitaño. Lamentablemente, aquella vida ha sido subvencionada con el dinero que cobró por adelantado por la publicación de dos libros que no se preocupó en escribir, pero ahora su editor ha decidido tomar medidas legales al respecto si Spider no le entrega los libros que le debe, así que se terminan las vacaciones para Spider, que es incapaz de escribir una palabra sino se encuentra en el corazón mismo de la civilización.

Un viejo colega suyo le ofrece escribir una columna para el periódico “la palabra”. Spider acepta sin vacilar. Su primer reporte será sobre los, así llamados, transientes, que son humanos que, motivados por la búsqueda de una experiencia extrema, han decidido cambiar su cuerpo por el de otra especie humanoide inteligente. El proceso es lento y, de hecho, todavía no hay ningún espécimen que haya acabado de mutar definitivamente, pero, mientras tanto, éstas personas mitad hombre mitad alien, sufren discriminación y exclusión. Viven en pésimas condiciones y armarán una revuelta. En la manifestación, la policía hace gala de una violencia despiadada e innecesaria. Spider cubrirá el suceso en vivo y en directo. La repercusión es tal, que consigue interrumpir la manifestación. Las multitudes se conmuevan e identifican con Spider.

A partir de allí, su carrera comienza a ascender. Se muda a un apartamento lujoso, su editor le consigue una ayudante de la cual reniega, solo hasta conocerla y con la cual hará una amistad perdurable.
En lo que resta de los números de ésta primera saga, Spider se dedica a escribir sobre el estado de la sociedad a partir de la influencia de la TV y, luego, decide cubrir una convención de religiones modernas entre las que se incluyen adoradores de las armas de fuego, de la niñera, comedores de peyote, víctimas de los jardineros sexuales alienígenas y otras locuras por el estilo. Desde luego, los disturbios que ocasiona Spider allí dentro, acaban en puñetazos, griteríos e intervención policíaca.

Finalmente, decide escribir sobre los revivos, que vendrían a ser las personas del pasado que han pagado para permanecer congeladas hasta ser revividas en el presente y que, al despertar, sufren un shock tan grande que las vuelve catatónicas e incapaces de reinsertarse en la sociedad actual. La misma empresa que han contratado para que los reviva, les otorga un dormitorio en un hotel, especialmente acondicionado para la ocasión. La verdad es que son considerados como enfermos mentales y permanecen allí, encerrados, bajo condiciones deprimentes y nadie parece tener la más mínima consideración para con ellos.
Spider Jerusalem se encargará de denunciar todas éstas pequeñas conductas aborrecibles de la sociedad en la que vive, aunque sabe que son apenas detalles, puñetazos que un mosquito intenta asestarle a un elefante.
Los verdaderos culpables son los que mueven los hilos y, casualmente, son fechas de elecciones presidenciales, pero esa es otra historia…

Spider Jerusalem, un tipo cojonudo. Yonqui, maleducado, un enfant terrible que consigue conmover al lector con su sensibilidad atípica.

Una patada en los huevos de la sociedad.


lunes 8 de diciembre de 2008

Amberes

“La realidad me parece un enjambre de frases sueltas…”

Los que aún no han leído a Bolaño, quieren saber por dónde comenzar a abordar al autor. Yo siempre respondo que lo mismo da, excepción hecha, claro está, de éste texto. Indudablemente, el menos amable del autor. Lo que no quiere decir, que sea, por esa razón, menos genial.

En el prólogo, necesario e imprescindible, el propio autor nos devela el enigma. La novela fue escrita cuando él contaba 27 años. Fue escrita sin intención de ser publicada. Pertenece a una etapa experimental. En realidad, toda la obra es como un gran experimento.

Los escritores suelen hacer ese tipo de cosas, desde luego. Supongo que sólo los malos escritores publican todo lo que escriben. Sin embargo, el hecho de que el propio autor haya aprobado su publicación y que, incluso, haya escrito un prólogo para la ocasión, evidencia que, a pesar de todo, no la consideraba meramente una obra menor.

Personalmente, me entusiasma la literatura fragmentaria, que requiere y depara una atención especial sobre el texto, aunque reconozco que es un tipo de literatura compleja que no entusiasma a la mayoría de las personas que buscan algo un tanto más clásico. Alguna vez intenté esbozar una teoría, según la cual, Bolaño pertenecía a una nueva categoría de autores que se habían cansado de la linealidad clásica de las novelas (tipo: principio, nudo y desenlace…), pero advertí que, sin embargo, Bolaño no llegaba a ser un “destructor de la lengua”, como pueden llegar a serlo los autores que, directamente, no buscan una manera distinta de contar una historia, sino que no buscan contar nada en absoluto. (Pienso en Blanchot, en Bataille, en algunos surrealistas…) Sin embargo, en éste texto, me parece que hay una inconfundible inclinación a la locura.

Así y todo (incluso considerando que, ante todo, Bolaño era un poeta), me parece que todavía pueden rastrearse las claves de un argumento o algo similar y aquí van mis especulaciones al respecto:

Por una parte, hay que identificar, en la novela, los diferentes tipos de narradores que cuentan la historia. A saber: el narrador omnisciente, el narrador testigo y el narrador protagonista. La primera dificultad se plantea cuando comienzan a confundirse y a mezclarse los diferentes narradores. Bolaño, además de ser el autor real de la obra, se incluye a sí mismo como protagonista y adquiere, al mismo tiempo, consciencia de narrador testigo.

Por otra parte, están los fragmentos relatados desde los, así llamados, monólogos interiores, por otros personajes de la historia. Bolaño autor, al mismo tiempo, pareciera no tener consciencia de los demás personajes, incluso cuando eso, técnicamente, sería imposible.

Hay tres capítulos que son decisivos para rastrear las claves del argumento. En orden cronológico, serían: El capítulo 5: Este capítulo es, en realidad, una crónica periodística. Sin embargo, ahí se revela una cuestión fundamental. Se pone al tanto al lector del suceso en el que, de alguna forma, gira toda la novela. A saber: El asesinato de seis muchachos campistas que practicaban actividades de dudosa reputación. Luego, el capítulo 9: En éste capítulo, se plantea la pérdida de la coherencia narrativa, al mismo tiempo que se afianza. Es decir, se toma conciencia de una linealidad, al cortar con ella. Se introduce la noción de que todo es una ficción. El narrador-Bolaño, describe los aplausos que bien podrían ser dados por los espectadores. ¿Espectadores de qué? ¿Es que todo es una obra? ¿O una película? En todo caso, hay una obra y hay espectadores. Ahí está la cuestión. Finalmente, el otro capítulo que me parece determinante es el número 12, porque allí se hace tangible una investigación policíaca, dándole, al mismo tiempo, lugar a la voz del policía, el detective.

Resumiendo, hay un crimen y hay una investigación. A través de los fragmentos, podemos deducir y descubrir otros personajes, como Montserrat. ¿El que ha escrito la película, si es que se trata de una película? ¿O es el verdadero autor del libro? Luego, está el jorobadito, que de alguna manera, está relacionado con el crimen. Tal vez haya sido meramente un testigo, tal vez no. En todo caso, está indudablemente relacionado con el crimen. Luego, está la muchacha. La clave para comprender su papel, tal vez habría que buscarla en el capítulo 19, donde allí se explica que Bolaño ayuda al jorobadito, porque está enamorado de la muchacha. Así que la muchacha y el jorobadito, están relacionados de alguna manera y Bolaño está enamorado de ella.

Luego resulta que los buenos no son tan buenos y que los malos, tal vez no sean tan malos. El policía sodomiza a una muchacha anónima. Hay escenas de sexo y violencia, que aparecen como relámpagos.

En todo caso, el clima es asfixiante y la evocación sórdida de un pasado extinguido, evidencia una melancolía que sólo puede ser descripta por medio de la poesía. ¿Se trata, en realidad, de un gran poema en donde se cuenta una historia terrible, relatada por fragmentos? ¿Se trata de un texto provocador que mezcla múltiples argumentos, incluyendo el guión de una película, al mismo tiempo que toma conciencia de esa multiplicidad de voces y se dedica, sistemáticamente a jugar con la plasticidad de las formas?

En todo caso, lo repito, no se trata de un juego inofensivo o de un acierto casual.
Una obra para estudiar con lupa. Sólo para lectores exigentes.

sábado 6 de diciembre de 2008

La desaparición de Majorana




“Sabido es que la ciencia, como la poesía, está a un paso de la locura…”

Para la policía local, se trata de un típico caso de suicidio. Si el jefe de policía accede a revisar el caso es, pura y exclusivamente, por deferencia a Gentile (ministro de Mussolini), que se lo ha pedido expresamente. Por lo demás, el caso no tarda en volver a ser archivado, es que no hay mucho que hacer. Si existe una constancia epistolar donde el desaparecido manifiesta sus intenciones suicidas, entonces es caso cerrado. Al menos así piensa la policía, y no puede pensar de otra forma. Ya lo dijo Proust, hace falta un médico inteligente para atender las necesidades de un paciente inteligente. El drama espiritual de un espíritu excepcional que anhela la desaparición, como es el caso de Majorana, no puede ser comprendido en toda su amplitud ni por médicos ni por policías embrutecidos por la norma.

Ahora bien, es cierto que Majorana tuvo una vida social. Discreta, pero vida social al fin. Ha tenido grandes amistades, a su manera. Consiguió una subvención para viajar a Alemania, con la intención de conocer a su colega Heisenberg. La verdad es que Majorana ha demostrado ser un científico brillante. Por razones que sus colegas no terminan de entender, es obvio que no busca y no le interesa e incluso rechaza el reconocimiento público, pero, si quisiera, sería un digno candidato al premio nobel. Sin ir más lejos, los descubrimientos que le valieron a Heisenberg el premio nobel, habían sido descubierto mucho antes por Majorana, pero Majorana rechazaba de plano la divulgación de sus descubrimientos. No se lamentó de que Heisenberg fuese reconocido antes que él. Incluso se alegró, como si le quitaran un peso de los hombros.

Durante su estadía en Alemania, publicó algunos trabajos en revistas científicas, estableció una amistad con Heisenberg. De regreso a Roma, su fama creció hasta que le otorgaron la cátedra de física teórica en la universidad de Nápoles.
Luego, misteriosa y sorpresivamente, despareció en lo que podría haber sido el apogeo de su carrera.

El caso jamás fue resuelto. Sus amigos y colegas especularon con la posibilidad de que se hubiese recluido en un convento. Incluso existe el rumor de que estuvo viviendo en Argentina. Pero… ¿de qué huía Majorana? ¿a qué le temía? ¿de qué estaba escondiéndose?

Pues, la verdad es que si el progreso científico no avanza a la par del progreso moral de los hombres, lo más probable es que intereses mezquinos acaben por desvirtuar la esencia de todo descubrimiento. Tal vez sea eso lo que adivinó Majorana. Y por eso sentía pánico ante sus propios descubrimientos. Intuía el potencial terrible de la energía atómica mal utilizada y sencillamente no pudo soportarlo.

Novela filosófica de misterio, como la definió su propio autor, está íntegramente basada en un hecho real, sobre el excepcional caso de la desaparición de Majorana que se ha convertido en un mito dentro de la historia científica.

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