un breve comentario sobre los libros que están de moda en el planeta marte

sábado 29 de noviembre de 2008

Crónica del pájaro que da cuerda al mundo



“Es un pájaro de verdad, no sé cómo es, jamás lo he visto. Sólo lo he oído. El pájaro que da cuerda se posa sobre un árbol de por aquí y, poco a poco, va dándole cuerda al mundo. Mientras tanto hace ric-ric. Si él no le diera cuerda, el mundo no funcionaría. Pero eso nadie lo sabe.”

Todavía insistir. Sí, incluso todavía. Incluso aunque nunca le hayas prestado atención a las palabras que emanan de la boca de los detractores o defensores. Incluso aunque nunca te hayas topado con ese título tan singular en los anaqueles de alguna librería o de la biblioteca personal de algún amigo tuyo o conocido. Incluso aunque todas estas circunstancias sean una pura invención, ya lo sabes. Todo es un poco de invención y fantasía. Vamos, escucha la voz de tu interior, si es que acaso tiene algo que decir. La crónica del pájaro que da cuerda al mundo te reclama. Escucha con atento oído. No se trata de una simple novela, destinada a entretenernos a nosotros (pobres perseguidores de espejismos que creen en la libertad y en una sociedad libre…) se trata de algo un tanto más complejo y profundo y, si prestas atención, podrás saber de qué se trata.

Tooru cocina unos fideos cuando suena el teléfono y una voz de mujer que no conoce le dice cosas que lo perturban ligeramente. Tooru está desempleado y su mujer le mantiene. Ahora mismo se acaba de extraviar su gato y, como no tiene nada mejor que hacer, dedica su tiempo libre en buscar al gato, su mujer le dice que no se moleste en buscar trabajo, que ella puede hacerse cargo de la economia del hogar, por los dos. La búsqueda del gato le lleva hasta la casa de una vecina suya (May Kasahara) que parece no ocupar su tiempo en nada. Se pone a dialogar con ella y se adormece junto a la mecedora que le ofrece, mientras sus pensamientos y especulaciones sobre todo y nada, le extravían. Tal vez sea una medida extrema, pero la esposa de Tooru (Kumiko), luego de conocer por medio de su hermano (Noboru Wataya) a una adivina (Malta Kanoo) que estima puede ayudar a recuperar al animal extraviado, decide contratarla (por decirlo de una manera… ya que la persona en cuestión no cobra dinero por sus servicios…) aunque parece que la cosa no va a ser tan sencilla. El extravio del gato no es lo que parece. En realidad, es como el puntapie inicial de una serie de acontecimientos un tanto extraños. La relación entre Malta y Noboru tiene algo de perversa, puesto que la hermana de Malta (Creta) habría estado involucrada con Noboru de una manera tiránica. May Kasahara trabaja realizando una encuesta muy singular para una compañía de pelucas. Su oficio consiste en contar personas calvas por la calle y un día Tooru decide acompañarle. Nacerá entre ellos una especie de amistad, a pesar de la diferencia de edad que se llevan. En frente de la casa de May hay una casa abandonada que tiene un pozo profundo que llama la atención de Tooru. Cuando Tooru era joven, solía visitar, por respeto a cierta tradición familiar, a un adivino muy anciano que hace poco ha muerto. En su testamento, le pide a su amigo (Mamiya) que visite a Tooru. La entrada en escena de Mamiya, perturba a Tooru con sus historias de guerra. Por la cabeza de Tooru hay mucha agitación y, para más, últimamente tiene unos sueños eróticos que le quitan el sueño. Realmente son tan reales que le dan un poco de miedo. Sin más, Kumiko un día ya no regresa a casa. Al parecer, se ha fugado con otro hombre. Al menos esa es la historia que le relatara Noboru Wataya. Desconsolado e inspirado por la historia que le contara el teniente Mamiya, Tooru no tiene mejor idea que encerrarse en el pozo de su vecindad durante horas y días. Desde allí la perspectiva sobre los sucesos sufre perturbaciones considerables, ensanchándose la realidad y volviéndose cada vez más inverosímil.

La crónica del pájaro que da cuerda al mundo, no puede ser leído meramente como un pasatiempo intelectual. Quien así lo haga, se olvida de lo más importante que nos depara la literatura: la posibilidad de comprender un poco más la realidad, despojada de las invenciones de la cotidianeidad que se han robado nuestras voces.

Bueno, en fin, ya sé que todo esto suena un poco exagerado y tal vez lo sea. Hoy, queridos lectores, no me importa.

Más que un libro, se trata de dar un paso adelante hacia lo desconocido. Una experiencia espiritual y psíquica, que, con algo de suerte, logrará emocionarte.

Una novela demencial y alucinante.

martes 25 de noviembre de 2008

Monsieur Pain



Madame Reynaud reclama la ayuda profesional de Monsieur Pain, a instancias de la enfermedad de Vallejo, el esposo de su mejor amiga. La fe que demuestra tener Madame Reynaud en Monsieur Pain no deja de resultar curiosa, puesto que Monsieur Pain asesoró al esposo de Reynaud en su enfermedad, sin conseguir ninguna mejoría. Incluso hace apenas unos meses que el esposo de Madame Reynaud ha muerto.

Se citan en un café, Reynaud le explica la situación. Hay unos tipos allí que se le antojan sospechosos. ¿Es posible que le estén siguiendo? ¿Son imaginaciones suyas o Monsieur Pain ya había visto a esos personajes merodeando en el mismo hotel en el que se hospeda?

El misterio no tarda mucho en resolverse. A través de una carta que le hacen llegar por medio de la casera del hotel, los misteriosos personajes que le han venido pisando los talones, le dan cita en cierto bar, donde le tratan con una camaradería inusual. Le explican sin preámbulos que esperan que Monsieur Pain acepte el soborno que tienen para ofrecerle. Lo que ellos quieren, es que Monsieur Pain se desentienda de todo el asunto, que no visite al esposo de su amiga, que se aleje por un tiempo. La situación, a Monsieur Pain, le parece inverosímil y ridícula. Por descontado, acepta el soborno e incluso acepta el vino que le sirven y, sin querer, acaban emborrachándose.

Mas luego, a Monsieur Pain comienza a roerlo la culpa. En un rapto de desconsuelo, telefonea a un viejo colega suyo del que no tiene noticias desde hace mucho tiempo. A través de esa conversación, se pone al corriente del destino de viejos colegas en común. Plemeur Bodou está en España y ha resultado un colaboracionista del fascismo. Terzeff tuvo un romance con la hija de Madame Curie y acabó suicidándose.

Monsieur Pain deambula por los bares de los suburbios y conoce a personajes que son cada uno más excéntrico que el otro. Entre brumas etílicas, conversa sobre su afición al mesmerismo, predicando los pormenores de su doctrina.

Desobedeciendo su promesa, intenta visitar a Vallejo, aunque descubre que tiene prohibida la entrada al hospital.
Luego de la perplejidad inicial, el tiempo pasa y no tiene noticias ni de Madame Reynaud, ni de sus extraños perseguidores y el asunto, finalmente, deja de importarle. Sin embargo, un día cualquiera observa por la calle a uno de los hombres que le ofreciera el soborno y decide seguirle. La persecución acaba en la oscuridad de una sala semi vacia de cine, donde descubre, para sorpresa suya, la presencia de Bodou, quien le confiesa que, en aquella película, actúa Terzeff. Más tarde, en un bar, Bodou le hace ciertas confidencias respecto al destino de Terzeff que sugieren intrigas conspirativas del tipo esotéricas.

Bueno… más no puedo decirles (y eso que ya dije demasiado) aunque luego la narración todavía depara interesantísimas sorpresas.
Una novela de Bolaño que contiene todo lo más interesante de su imaginería, en estado puro. Un policial chiflado, una novela de misterio, un drama esotérico, una narración alegórica, ensamblada con retazos de diferentes historias. Todas similares en extravagancia. Inquietante, curiosa, absorbente. Una lectura siempre reconfortante y fabulosa.

miércoles 19 de noviembre de 2008

Si una noche de invierno un viajero



Todavía no queda claro cuál es la finalidad de éste blog. Por descontado, la intención no es hablar de novedades editoriales y, por lo que parece, se suele evitar ciertos lugares comunes. Sin embargo, de vez en cuando, se entrevé algún clásico que otro. Ahora bien, el problema con los clásicos es que se desvirtúan a fuerza de insistir en ellos. Por eso es que, a veces, resulta más genuino obviarlos de plano.

Ayer, precisamente, hablaba con un colega a quien, sinceramente, admiro de corazón y a quien considero un verdadero maestro, sobre la posibilidad de elaborar una lista que contenga, a grandes rasgos, lo mejor de la literatura. Desde luego, es una idea absurda que se ha elaborado miles de veces, con resultados poco convincentes. Es curioso, pero, si uno lo piensa, todavía seguimos discutiendo sobre estética incluso los que, como nosotros, creemos que esa es una discusión agotada.

Tuvimos que interrumpir la conversación sencillamente porque ya se había hecho muy tarde, sin llegar a ponernos de a cuerdo en las razones por las que “si una noche de invierno un viajero” debía ser incluida en ese listado imaginario. Sin embargo, los dos estábamos de acuerdo en que debía ser incluido.

No sé. Oficialmente, debería decir que es una obra alucinante, porque lo es. Desde todos los puntos de vista, la obra resulta completamente innovadora, vanguardista, transgresora y divertida.

¿De qué consta? Pues… dice Wikipedia:

En este libro un Lector comienza a leer la última novela de Italo Calvino Si una noche de invierno un viajero, cuando un error de encuadernación no le permite continuar. La búsqueda del ejemplar correcto lo conduce a Fuera del poblado de Malbork, que también empieza una Lectora, Ludmilla. Así, una serie consecutiva de accidentes los lleva a descubrir fragmentos de diez historias diferentes, que no llegan a finalizar. En este proceso, el Lector descubre una red de falsificación liderada por un hombre enamorado de Ludmilla, en la que él se había interesado. Luego, junto con otros lectores, descubren diferentes formas de goce de la lectura que el falsificador había intentado frustrar.

Vale, de eso se trata. Nada más ni nada menos. Sin embargo, en lo personal, me queda el regusto amargo que siento siempre ante las, así llamadas, obras maestras que son, pura y exclusivamente, fomentadas y legitimadas desde las academias porque manejan y utilizan ciertos registros a partir de los cuales, fuera de contexto, la obra quedaría deshecha. Entonces… ¿es transgresora si, para serlo, depende de un soporte académico en el que conste esa transgresión? Pues, les dejo la inquietud para que lo piensen.

Admito que, a la hora de invocar a Roland Barthes respecto a la importancia que otorga el autor a la literatura como conciencia del lenguaje, así como el significativo papel que tiene el lector en el proceso de reconstrucción de una trama narrativa, entre otras cosas, la obra resulta reveladora. Ni hablar sobre lo sugerente que resulta cada una de esas historias que pertenecen a un puñado de autores apócrifos. Todo eso es genial, no lo niego. No niego la importancia capital y fundamental de ésta obra para pensar la literatura desde el siglo xxi. Lo que me inquieta es la tendencia a hacer caber a la fuerza un texto en unas ideas preconcebidas. Tendencia muy usual, por cierto.

¿La crítica literaria descubre lo genuino o sencillamente dicta unas estructuras que luego es necesario respetar para gozar de su legitimación?

Hay mil cosas que decir y reflexionar sobre el asunto, los invito a que me digan lo que piensan.

lunes 17 de noviembre de 2008

Harún y el mar de las historias



A los que crean que el lenguaje sirve pura y exclusivamente a un fin utilitario, les será difícil imaginar una batalla librada contra la imaginación. Pues… de eso se trata éste libro, una metáfora y una parábola en defensa de lo imaginario, en oposición al mercantilismo. Eso, claro, en la apariencia de un inocente cuento para niños que ha fascinado a los numerosísimos lectores del famoso autor hindú/británico Salman Rushdie.

Podría decirse que la historia es una mezcla elegante de elementos cuyas raíces pueden rastrearse en los cuentos de las mil y una noches, Alicia en el país de las maravillas y los viajes de Gulliver. De todo eso, lógicamente, tiene que salir, como mínimo, una aventura fabulosa. Pues, más o menos dice así:

Había una vez una ciudad muy triste. Tan triste, que incluso había olvidado su nombre. En esa ciudad, vive Rasid Kalifha, cuyo oficio consiste en alegrar a las personas, contándoles historias que aviven su imaginación, invitándoles a soñar. Su hijo se llama Harún y la vida trascurre más o menos felizmente, hasta que la madre de Harún (la esposa de Rasid) decide marcharse de casa.
Mientras Rasid no pierda la capacidad de inventarse historias, motivando la imaginación de los demás, gozará de la aceptación y el favor de los demás… pero, lamentablemente, un día Rasid parece haberse quedado sin historias.

Fattuo Buttu, candidato a presidente, afirma que sus ciudadanos no le prestan atención porque están demasiado preocupados con sus propios asuntos y estima que si consigue distraerlos un poco, a través de historias, el pueblo querrá votarlo. Así que contrata los servicios de Rasid, con la esperanza de que éste consiga sacudir la imaginación de la audiencia.

En el hotel llamado “las mil y una noches, más una”, Ni Rasid ni Harún consiguen conciliar el sueño. Ambos están preocupados, porque Rasid siente que ya no tiene historias que contar y que la tristeza se cierne sobre él. En plena noche, Harún cree entrever una figura en el cuarto de baño. Al acercarse, sorprende a Iff, el genio del agua, que pretendía cortar el suministro de agua del mar de las historias, del que se valiera Rasid para fabular. Asustado, Harún le roba a Iff su llave de pico y le exige que no corte el suministro, pero Iff le explica que él obedece a un complejo sistema de jerarquías y que no puede cambiar la orden que le dieran. Entonces Harún exige ver a su jefe.

Para poder ver al jefe de Iff, llamado la morsa, Harún escoge un pájaro diminuto que cabe en la palma de su mano, a través del cual podrá viajar hacia el maravilloso mundo del mar de los cuentos, montado a horcajadas.
Eso sí, como se enterará más tarde, la situación allí es crítica, ya que está siendo amenazada por seres que intentan promover el silencio.
Harún demostrará ser un muchacho valiente que no teme emprender el peculiar y onírico viaje, poblado de peligros y numerosas y extravagantes aventuras, para poder salvar a su padre y a los suyos de la amenaza del silencio.

sábado 15 de noviembre de 2008

Hellboy - Despierta al demonio



Sabrán disculparme, pero cada vez que hablo de comics, no puedo evitar retrotraerme a mi infancia. Cuando era chico, me encantaba encontrarme, al final de un comic (por lo general, al final de una novela gráfica) con una galería realizada por distintos ilustradores y si alguno de ellos era Mignola, pues me daban ganas de fotocopiar esa ilustración y colgarla en mi habitación y, de hecho, lo hice. Luego comencé a valorar las portadas hechas por ese excelente ilustrador, hasta que un día, sencillamente, me compré un comic ilustrado íntegramente por él. (Ya ni me acuerdo cuál… creo que era algún número de Batman…) Más tarde o más temprano, conocí Hellboy, personaje que me resultó instantáneamente fascinante.

No era sencillo conseguir los comics de Hellboy. Menos aún “despierta al demonio” que, ya por entonces, gozaba de cierta fama. Tuve que esperar algunos años aún para poder leer esa historia y comprendí por qué daba tanto de qué hablar.

Bueno, pongamos los ingredientes sobre la mesa: Un demonio reconvertido dudosamente en superhéroe. Una asociación de investigación paranormal (legitimada por el gobierno), una cabeza parlante sumergida en formol. Una conspiración neo nazi. Un poco de misticismo y ocultismo, devociones y fanatismos religiosos, mitología oscurantista medieval y, finalmente, a Rasputin al mando de una organización maligna.

Menuda ensalada, eh.

Sí, bueno, más o menos de eso va Hellboy, pero además tiene un encanto superior. Todos los tópicos de la figura del bueno y el malo son, de inmediato, cuestionados. Además, plantea, por medio de una alegoría poética de cierta complejidad, el alcance y la esencia del azar y del destino. Ya que, en resumidas cuentas, Hellboy es un demonio que ha encarnado en la tierra con un fin destructivo, pero que, sin embargo, se redime por amor. Al mismo tiempo que sus pares (otros demonios y figuras apocalípticas) le respetan por su jerarquía y esperan que su naturaleza lo reconvierta al mal. Sin embargo, Hellboy no da indicios de que eso vaya a suceder. Lo que plantea ciertas cuestiones interesantes para reflexionar, como lo son la identidad y el alcance de las decisiones que tomamos. ¿Estamos predeterminados por el destino o elegimos el destino?

Bueno, podría decirse que la historia vendría a invertir el mito del ángel caído, presentándose como su contrario. Es decir, se trata de un demonio que, en su rebeldía, se rebela, incluso, contra su misma condición, ennobleciéndose.

¿Qué más puedo decirles? El estilo de Mignola es alucinante. Despierta al demonio ha sido propuesta por el mismo Alan Moore como una joya llamada a perdurar en el tiempo.
Una de las mejores historias de éste singular personaje. Adaptada en dos ocasiones al cine. Aunque con resultados dispares, vale la pena verlas, nomás por ver a esa belleza que es Selma Blair. Bueno, eso es todo lo que tenía para decir al respecto, por ahora.

jueves 13 de noviembre de 2008

Primer amor, últimos ritos



Reconozco que, aunque no se trate de uno de mis autores predilectos, ésta colección de cuentos es impecable.
Hay que rendirse ante la evidencia, vamos. Mc Ewan escribe con una minuciosidad y una perfección rayana en lo increíble. Es un profesional como no hay otro. El problema es que a veces se olvida de cargar de contenido a su pulida prosa, pero no es el caso de éste libro, ciertamente admirable.
Desde luego, no puedo comentar acerca de todos los cuentos, pero nada más con los dos primeros cuentos, ya es suficiente para justificar toda la vida de cualquier escritor.

El primero se titula “fabricación casera” y prefigura y contiene todo lo más interesante de su producción póstuma. A saber: La frágil línea entre lo puro y lo impuro, la temprana perversión, el incesto. Todo ello ennegrecido con una fina capa de humor negro.

La historia (como casi todas) está narrada en primera persona y comienza con la rememoración de la primera adolescencia y de Raymond, quien iniciara tempranamente al protagonista en los placeres del tabaco, las drogas, el alcohol y la masturbación. Para Raymond, no pasaba de ser un juego o una fanfarronada, pero el protagonista se tomaba en serio la cuestión.

La ansiedad por conocer todos los secretos de la vida adulta, los devora por dentro y llegan a la conclusión de que se iniciarán en el sexo por medio de una puta. Idean su plan con todo detalle.

La noche anterior al encuentro, el protagonista se queda a solas con su hermanita de diez años y decide que, antes de estar con una mujer de verdad, prefiere toquetear a su hermana como si se tratara de un “reconocimiento de campo”. La engaña por medio de artilugios patéticos, pretendiendo jugar al papá y a la mamá, pero una vez puesto a ello, no consigue controlar su libido y viola a su hermana desenfrenadamente.

El segundo cuento, se titula “Geometría de sólidos”: Se trata de una narración doble. Por una parte, es la historia autobiográfica del protagonista, que ha heredado los diarios que escribiera su bisabuelo durante toda su vida y que lee y relee, mientras los ordena y los corrige, con la intención de publicarlos, mientras se deteriora cada día más la relación con su esposa, a quien detesta. Por otra parte, se trata de las mismas narraciones escritas en ese diario. Todas referidas al singular mundo que le circundara. A saber: las conversaciones de física y matemática entre él y su colega y mejor amigo.

Ahora bien, hay particularmente unas notas a las que nunca le ha prestado atención, que empiezan a obsesionar al protagonista. Al parecer, su bisabuelo se había introducido, tal vez sin querer, en una dimensión metafísica de la ciencia, ya que aseguraba haber descubierto el “plano sin superficie”, lo que conseguía explicar y originar, por medio de complejos cálculos matemáticos, la desaparición de objetos.

La teoría alcanza su culminación con la posibilidad de la desaparición de un ser humano.
El protagonista finge una reconciliación con su mujer y, en plena intimidad, decide poner en práctica los ejercicios que descubriera su bisabuelo lo que consigue hacer desaparecer a su esposa.

En fin, debería hablarles de "mariposas", que seguramente es una de las narraciones favoritas del que diseñó la portada… o tal vez debiera hablarles del cuento que da título al libro… ni siquiera he mencionado“conversación con un hombre armario”, que me ha encantado… pero ya saben cómo es esto. ¿Han visto la hora qué es? Dios mío, pero si se está haciendo cada vez más tarde. Bueno, queda dicho. Primer amor, últimos ritos, una colección de cuentos de lo más interesante.

lunes 10 de noviembre de 2008

Miss Lonelyhearts



“No tengo ninguna necesidad de tu maldita aspirina. Tengo complejo de Cristo. Soy un amante de la humanidad. Todos esos desgraciados hijos de puta…”

Brillante. Así, sin más.

Una novela ácida que pone en ridículo todo el complejo sistema de las emociones humanas, reduciéndolo a un mecanismo más bien fastidioso.

Todas las personas desesperadas, todos los lisiados, los golpeados, los ultrajados, los pisoteados por el destino. Todos los que atraviesan un momento de dolor, una ruptura amorosa, una dificultad insalvable, recurren al consuelo de la “Señorita Corazones Solitarios” que responde solícitamente a todas sus inquietudes, desde su columna en el periódico semanal.

Aunque detrás del aparentemente amplísimo corazón de Señorita Corazones Solitarios, se esconde, en realidad, un alcohólico que día a día va perdiendo la fe en su trabajo y en la humanidad entera.

La progresiva corrupción del protagonista deviene en escenas irrisorias y repugnantes. Una vez llegó a recomendarle a uno de sus lectores que lo mejor que podía hacer con su vida era acabar con ella de manera voluntaria y su jefe le regañó, sencillamente porque si la persona le hiciera caso, perderían un lector.

Entre otras situaciones similares, se suceden borracheras, actos de violencia injustificados e innecesarios, engaños y desengaños amorosos, traiciones y revelaciones místicas o paparruchas sensibleras, según como se mire.

Toda la novela es un ejercicio de humor negro. Corrosiva, cínica y, por momentos, de lo más divertida.

Nathanael West fue contemporáneo y amigo personal de ese otro monstruo que fue Scott Fitzgerald. Ambos decadentistas y visionarios. Sus obras adquieren hoy una luz que se me antoja reveladora. El autor murió en un accidente automovilístico, precisamente cuando regresaba del funeral de su amigo Fitzgerald. Un desenlace ciertamente curioso, acorde con éste par de personajes curiosos.

La verdad es que me gusta leer a los precursores, aún con todos sus defectos y sus falencias, me parece que tienen un sabor único que los vuelve imprescindibles.

sábado 8 de noviembre de 2008

La carta de Sagawa



Antes que nada, quiero decir que el interés morboso que algunos sienten por los serial killers me parece abominable. Sin embargo, creo que es posible abordar el tema como un fenómeno curioso característico de una sociedad enferma.

Veamos: La novela empieza con una carta del autor a Sagawa. Se trata, en realidad, de una respuesta. En ella, le pone al corriente de lo que sabe sobre el incidente, según lo ha leído en los periódicos y le habla sobre el proyecto común de llevar a la pantalla su historia.
Luego comienza la narración testimonial de Juro Kara. Allí explica cómo comenzó todo. Tras la evocación de su abuela, antigua camarera en un bar donde la gente gustaba de beber rodeada de cadáveres.

Juro Kara es un director teatral de modesto prestigio. Ha imaginado llevar al escenario la historia de Sagawa, por su parte, Sagawa le comenta que él también planea narrar su versión sobre los hechos, por medio de una novela que se titulará “En la niebla”.

En 1981, en París, un estudiante japonés, Issei Sagawa, asesina a su amiga Renée, de quien estaba enamorado. Luego ha cortado su cuerpo con un cuchillo eléctrico, en trozos que ha almacenado en su refrigerador y ha ido comiendo su cadáver poco a poco.

Ni que decir tengo que el suceso conmovió la opinión pública mundial. Todavía hoy el asunto despierta acaloradas e interminables polémicas, puesto que el criminal fue declarado irresponsable. Incluso fue puesto en libertad apenas transcurrido unos pocos años y, para peor, se ha convertido en una especie de superstar, haciendo bromas sobre el suceso en numerosas apariciones públicas.

Todo esto parece una locura, pero es cierto. Aunque la novela no habla sobre eso, sino sobre la obsesión de Juro Kara por aproximarse al asesino. Su obsesión lo llevó a París, a repetir el itinerario de Sagawa. Ha visitado y frecuentado los mismos lugares que el criminal, ha hablado con las personas que le conocieran. Incluso se ha comprado el mismo libro de poemas que, de alguna forma, trastornó la relación entre Sagawa y Renée y ha ido traduciéndolo, palabra por palabra, con la ayuda de un diccionario.

A decir verdad, llegados a éste punto damos de lleno con el quid de la cuestión. La violencia que engendra la manifestación de la belleza en su máximo esplendor. De eso se trata. Es difícil explicarlo, a menos que les haya pasado.

¿Nunca les ha gustado tanto algo, que les fascina hasta el punto en que deja de ser algo hermoso para convertirse en algo horrendo?

Pues, eso es lo que descubre Juro Kara en Sagawa. La fascinación que le produce la contemplación de Renée leyendo poesías expresionistas alemanas acaba volviéndolo, directamente, un loco asesino caníbal.

Así que ya lo saben, la próxima vez que algo les guste demasiado, recuerden ésta historia e intenten tomarse con más parsimonia el asunto.

Chatea con el humanoide

MSN: librerohumanoide@hotmail.com