
“Es un pájaro de verdad, no sé cómo es, jamás lo he visto. Sólo lo he oído. El pájaro que da cuerda se posa sobre un árbol de por aquí y, poco a poco, va dándole cuerda al mundo. Mientras tanto hace ric-ric. Si él no le diera cuerda, el mundo no funcionaría. Pero eso nadie lo sabe.”
Todavía insistir. Sí, incluso todavía. Incluso aunque nunca le hayas prestado atención a las palabras que emanan de la boca de los detractores o defensores. Incluso aunque nunca te hayas topado con ese título tan singular en los anaqueles de alguna librería o de la biblioteca personal de algún amigo tuyo o conocido. Incluso aunque todas estas circunstancias sean una pura invención, ya lo sabes. Todo es un poco de invención y fantasía. Vamos, escucha la voz de tu interior, si es que acaso tiene algo que decir. La crónica del pájaro que da cuerda al mundo te reclama. Escucha con atento oído. No se trata de una simple novela, destinada a entretenernos a nosotros (pobres perseguidores de espejismos que creen en la libertad y en una sociedad libre…) se trata de algo un tanto más complejo y profundo y, si prestas atención, podrás saber de qué se trata.
Tooru cocina unos fideos cuando suena el teléfono y una voz de mujer que no conoce le dice cosas que lo perturban ligeramente. Tooru está desempleado y su mujer le mantiene. Ahora mismo se acaba de extraviar su gato y, como no tiene nada mejor que hacer, dedica su tiempo libre en buscar al gato, su mujer le dice que no se moleste en buscar trabajo, que ella puede hacerse cargo de la economia del hogar, por los dos. La búsqueda del gato le lleva hasta la casa de una vecina suya (May Kasahara) que parece no ocupar su tiempo en nada. Se pone a dialogar con ella y se adormece junto a la mecedora que le ofrece, mientras sus pensamientos y especulaciones sobre todo y nada, le extravían. Tal vez sea una medida extrema, pero la esposa de Tooru (Kumiko), luego de conocer por medio de su hermano (Noboru Wataya) a una adivina (Malta Kanoo) que estima puede ayudar a recuperar al animal extraviado, decide contratarla (por decirlo de una manera… ya que la persona en cuestión no cobra dinero por sus servicios…) aunque parece que la cosa no va a ser tan sencilla. El extravio del gato no es lo que parece. En realidad, es como el puntapie inicial de una serie de acontecimientos un tanto extraños. La relación entre Malta y Noboru tiene algo de perversa, puesto que la hermana de Malta (Creta) habría estado involucrada con Noboru de una manera tiránica. May Kasahara trabaja realizando una encuesta muy singular para una compañía de pelucas. Su oficio consiste en contar personas calvas por la calle y un día Tooru decide acompañarle. Nacerá entre ellos una especie de amistad, a pesar de la diferencia de edad que se llevan. En frente de la casa de May hay una casa abandonada que tiene un pozo profundo que llama la atención de Tooru. Cuando Tooru era joven, solía visitar, por respeto a cierta tradición familiar, a un adivino muy anciano que hace poco ha muerto. En su testamento, le pide a su amigo (Mamiya) que visite a Tooru. La entrada en escena de Mamiya, perturba a Tooru con sus historias de guerra. Por la cabeza de Tooru hay mucha agitación y, para más, últimamente tiene unos sueños eróticos que le quitan el sueño. Realmente son tan reales que le dan un poco de miedo. Sin más, Kumiko un día ya no regresa a casa. Al parecer, se ha fugado con otro hombre. Al menos esa es la historia que le relatara Noboru Wataya. Desconsolado e inspirado por la historia que le contara el teniente Mamiya, Tooru no tiene mejor idea que encerrarse en el pozo de su vecindad durante horas y días. Desde allí la perspectiva sobre los sucesos sufre perturbaciones considerables, ensanchándose la realidad y volviéndose cada vez más inverosímil.
La crónica del pájaro que da cuerda al mundo, no puede ser leído meramente como un pasatiempo intelectual. Quien así lo haga, se olvida de lo más importante que nos depara la literatura: la posibilidad de comprender un poco más la realidad, despojada de las invenciones de la cotidianeidad que se han robado nuestras voces.
Bueno, en fin, ya sé que todo esto suena un poco exagerado y tal vez lo sea. Hoy, queridos lectores, no me importa.
Más que un libro, se trata de dar un paso adelante hacia lo desconocido. Una experiencia espiritual y psíquica, que, con algo de suerte, logrará emocionarte.
Una novela demencial y alucinante.
Todavía insistir. Sí, incluso todavía. Incluso aunque nunca le hayas prestado atención a las palabras que emanan de la boca de los detractores o defensores. Incluso aunque nunca te hayas topado con ese título tan singular en los anaqueles de alguna librería o de la biblioteca personal de algún amigo tuyo o conocido. Incluso aunque todas estas circunstancias sean una pura invención, ya lo sabes. Todo es un poco de invención y fantasía. Vamos, escucha la voz de tu interior, si es que acaso tiene algo que decir. La crónica del pájaro que da cuerda al mundo te reclama. Escucha con atento oído. No se trata de una simple novela, destinada a entretenernos a nosotros (pobres perseguidores de espejismos que creen en la libertad y en una sociedad libre…) se trata de algo un tanto más complejo y profundo y, si prestas atención, podrás saber de qué se trata.
Tooru cocina unos fideos cuando suena el teléfono y una voz de mujer que no conoce le dice cosas que lo perturban ligeramente. Tooru está desempleado y su mujer le mantiene. Ahora mismo se acaba de extraviar su gato y, como no tiene nada mejor que hacer, dedica su tiempo libre en buscar al gato, su mujer le dice que no se moleste en buscar trabajo, que ella puede hacerse cargo de la economia del hogar, por los dos. La búsqueda del gato le lleva hasta la casa de una vecina suya (May Kasahara) que parece no ocupar su tiempo en nada. Se pone a dialogar con ella y se adormece junto a la mecedora que le ofrece, mientras sus pensamientos y especulaciones sobre todo y nada, le extravían. Tal vez sea una medida extrema, pero la esposa de Tooru (Kumiko), luego de conocer por medio de su hermano (Noboru Wataya) a una adivina (Malta Kanoo) que estima puede ayudar a recuperar al animal extraviado, decide contratarla (por decirlo de una manera… ya que la persona en cuestión no cobra dinero por sus servicios…) aunque parece que la cosa no va a ser tan sencilla. El extravio del gato no es lo que parece. En realidad, es como el puntapie inicial de una serie de acontecimientos un tanto extraños. La relación entre Malta y Noboru tiene algo de perversa, puesto que la hermana de Malta (Creta) habría estado involucrada con Noboru de una manera tiránica. May Kasahara trabaja realizando una encuesta muy singular para una compañía de pelucas. Su oficio consiste en contar personas calvas por la calle y un día Tooru decide acompañarle. Nacerá entre ellos una especie de amistad, a pesar de la diferencia de edad que se llevan. En frente de la casa de May hay una casa abandonada que tiene un pozo profundo que llama la atención de Tooru. Cuando Tooru era joven, solía visitar, por respeto a cierta tradición familiar, a un adivino muy anciano que hace poco ha muerto. En su testamento, le pide a su amigo (Mamiya) que visite a Tooru. La entrada en escena de Mamiya, perturba a Tooru con sus historias de guerra. Por la cabeza de Tooru hay mucha agitación y, para más, últimamente tiene unos sueños eróticos que le quitan el sueño. Realmente son tan reales que le dan un poco de miedo. Sin más, Kumiko un día ya no regresa a casa. Al parecer, se ha fugado con otro hombre. Al menos esa es la historia que le relatara Noboru Wataya. Desconsolado e inspirado por la historia que le contara el teniente Mamiya, Tooru no tiene mejor idea que encerrarse en el pozo de su vecindad durante horas y días. Desde allí la perspectiva sobre los sucesos sufre perturbaciones considerables, ensanchándose la realidad y volviéndose cada vez más inverosímil.
La crónica del pájaro que da cuerda al mundo, no puede ser leído meramente como un pasatiempo intelectual. Quien así lo haga, se olvida de lo más importante que nos depara la literatura: la posibilidad de comprender un poco más la realidad, despojada de las invenciones de la cotidianeidad que se han robado nuestras voces.
Bueno, en fin, ya sé que todo esto suena un poco exagerado y tal vez lo sea. Hoy, queridos lectores, no me importa.
Más que un libro, se trata de dar un paso adelante hacia lo desconocido. Una experiencia espiritual y psíquica, que, con algo de suerte, logrará emocionarte.
Una novela demencial y alucinante.



