¿Qué es el absurdo? Pues, en principio, el absurdo es algo así como un dicho o un hecho carente de significación.
El problema es que para establecer el significado de los hechos o de las palabras es necesario un acuerdo de las partes que no ha sido llevado a cabo aún y que en realidad es imposible.
No importa lo que sean las cosas en si mismas. Nunca ha importado y jamás importará. Toda vez que vivimos y experimentamos la vida a través de lo que las cosas implican y no a través de lo que las cosas son. Basta con que un grupo de personas se ponga de acuerdo en el significado de un concepto para que sea cierto. El absurdo es la zona donde ha sido liberada la obsesión de los preconceptos. Si las cosas no son nada en si mismas, el absurdo es la manera de acercarnos hasta ellas. La aproximación al inconsciente revela al mundo tal cual es.
Todo comienza cuando vemos al Sr. y la Sra. Smith en lo que parece ser una tarde cualquiera. Esperan la visita del Sr. y la Sra. Martin para cenar, pero como se retrasan, deciden comer sin ellos. Salta a la vista que la escena es de una cotidianeidad exagerada. El Sr. Smith lee el periódico y la Sra. Smith comenta la cena y las peripecias dignas de un ama de casa cualquiera. El argumento es más bien poca cosa. Al fin la criada anuncia a los invitados y luego no hacen más que dialogar de esto y de lo otro. En algún momento interviene el capitán de bomberos y eso es todo. Una velada insignificante en casa de un par de típicos ingleses insignificantes. Sin embargo, las situaciones que comienzan a suceder son una más ridícula que la otra. Y ahí radica precisamente la cuestión.
Es necesario prestarle una atención particular al capitán de bomberos, quien de alguna manera es el primero en alterar el orden aparente en el que transcurre la obra. Para empezar, toca el timbre y se esconde. Lo que consigue trastornar el mecanismo de causa y efecto. Ya que luego de escuchar tocar el timbre, se espera que haya alguien llamando. Y si no hay nadie, ¿entonces qué?
Luego se decide a hacer su aparición y promete contar anécdotas propias de su profesión. Anécdotas extraídas de la vida real. Y no lo hace.
Este acto aparentemente intrascendente, es la chispa que es capaz de hacer arder las bases en las que se asienta toda una sociedad.
El humor de la cantante calva es ante todo un humor incendiario. Nos recuerda que la vida que llevamos a cuestas no es menos ridícula que la representación a la que asistimos.
El espectador desprevenido, espera el consuelo de conocer en algún momento de la obra a la cantante calva, pero la cantante calva no existe. Y está bien que así sea. Decir que una cosa existe cuando no lo hace o lo contrario es poner en tela de juicio la evidencia y eso está bien. La ironía puede ser muchas cosas, pero ante todo es revolucionaria cuando contribuye a restablecer la paradoja del intelecto.
Luego quedarían por discutir las numerosas interpretaciones que pueden hacerse de sus diálogos. Y las múltiples teorías que expliquen el mensaje simbólico que inevitablemente se esconde en sus palabras.
Sin embargo, es sabido que no se llega a ninguna parte estableciendo posturas de las que aferrarse como náufragos a una madera que flota.
Así que ya lo saben, la próxima vez que sientan que el peso de la realidad es insostenible, sencillamente manden todo al cuerno.
Eso es lo que me enseñó la cantante calva.
Enhorabuena.
No importa lo que sean las cosas en si mismas. Nunca ha importado y jamás importará. Toda vez que vivimos y experimentamos la vida a través de lo que las cosas implican y no a través de lo que las cosas son. Basta con que un grupo de personas se ponga de acuerdo en el significado de un concepto para que sea cierto. El absurdo es la zona donde ha sido liberada la obsesión de los preconceptos. Si las cosas no son nada en si mismas, el absurdo es la manera de acercarnos hasta ellas. La aproximación al inconsciente revela al mundo tal cual es.
Todo comienza cuando vemos al Sr. y la Sra. Smith en lo que parece ser una tarde cualquiera. Esperan la visita del Sr. y la Sra. Martin para cenar, pero como se retrasan, deciden comer sin ellos. Salta a la vista que la escena es de una cotidianeidad exagerada. El Sr. Smith lee el periódico y la Sra. Smith comenta la cena y las peripecias dignas de un ama de casa cualquiera. El argumento es más bien poca cosa. Al fin la criada anuncia a los invitados y luego no hacen más que dialogar de esto y de lo otro. En algún momento interviene el capitán de bomberos y eso es todo. Una velada insignificante en casa de un par de típicos ingleses insignificantes. Sin embargo, las situaciones que comienzan a suceder son una más ridícula que la otra. Y ahí radica precisamente la cuestión.
Es necesario prestarle una atención particular al capitán de bomberos, quien de alguna manera es el primero en alterar el orden aparente en el que transcurre la obra. Para empezar, toca el timbre y se esconde. Lo que consigue trastornar el mecanismo de causa y efecto. Ya que luego de escuchar tocar el timbre, se espera que haya alguien llamando. Y si no hay nadie, ¿entonces qué?
Luego se decide a hacer su aparición y promete contar anécdotas propias de su profesión. Anécdotas extraídas de la vida real. Y no lo hace.
Este acto aparentemente intrascendente, es la chispa que es capaz de hacer arder las bases en las que se asienta toda una sociedad.
El humor de la cantante calva es ante todo un humor incendiario. Nos recuerda que la vida que llevamos a cuestas no es menos ridícula que la representación a la que asistimos.
El espectador desprevenido, espera el consuelo de conocer en algún momento de la obra a la cantante calva, pero la cantante calva no existe. Y está bien que así sea. Decir que una cosa existe cuando no lo hace o lo contrario es poner en tela de juicio la evidencia y eso está bien. La ironía puede ser muchas cosas, pero ante todo es revolucionaria cuando contribuye a restablecer la paradoja del intelecto.
Luego quedarían por discutir las numerosas interpretaciones que pueden hacerse de sus diálogos. Y las múltiples teorías que expliquen el mensaje simbólico que inevitablemente se esconde en sus palabras.
Sin embargo, es sabido que no se llega a ninguna parte estableciendo posturas de las que aferrarse como náufragos a una madera que flota.
Así que ya lo saben, la próxima vez que sientan que el peso de la realidad es insostenible, sencillamente manden todo al cuerno.
Eso es lo que me enseñó la cantante calva.
Enhorabuena.


