jueves 27 de marzo de 2008

La cantante calva


¿Qué es el absurdo? Pues, en principio, el absurdo es algo así como un dicho o un hecho carente de significación.
El problema es que para establecer el significado de los hechos o de las palabras es necesario un acuerdo de las partes que no ha sido llevado a cabo aún y que en realidad es imposible.

No importa lo que sean las cosas en si mismas. Nunca ha importado y jamás importará. Toda vez que vivimos y experimentamos la vida a través de lo que las cosas implican y no a través de lo que las cosas son. Basta con que un grupo de personas se ponga de acuerdo en el significado de un concepto para que sea cierto. El absurdo es la zona donde ha sido liberada la obsesión de los preconceptos. Si las cosas no son nada en si mismas, el absurdo es la manera de acercarnos hasta ellas. La aproximación al inconsciente revela al mundo tal cual es.

Todo comienza cuando vemos al Sr. y la Sra. Smith en lo que parece ser una tarde cualquiera. Esperan la visita del Sr. y la Sra. Martin para cenar, pero como se retrasan, deciden comer sin ellos. Salta a la vista que la escena es de una cotidianeidad exagerada. El Sr. Smith lee el periódico y la Sra. Smith comenta la cena y las peripecias dignas de un ama de casa cualquiera. El argumento es más bien poca cosa. Al fin la criada anuncia a los invitados y luego no hacen más que dialogar de esto y de lo otro. En algún momento interviene el capitán de bomberos y eso es todo. Una velada insignificante en casa de un par de típicos ingleses insignificantes. Sin embargo, las situaciones que comienzan a suceder son una más ridícula que la otra. Y ahí radica precisamente la cuestión.
Es necesario prestarle una atención particular al capitán de bomberos, quien de alguna manera es el primero en alterar el orden aparente en el que transcurre la obra. Para empezar, toca el timbre y se esconde. Lo que consigue trastornar el mecanismo de causa y efecto. Ya que luego de escuchar tocar el timbre, se espera que haya alguien llamando. Y si no hay nadie, ¿entonces qué?
Luego se decide a hacer su aparición y promete contar anécdotas propias de su profesión. Anécdotas extraídas de la vida real. Y no lo hace.
Este acto aparentemente intrascendente, es la chispa que es capaz de hacer arder las bases en las que se asienta toda una sociedad.
El humor de la cantante calva es ante todo un humor incendiario. Nos recuerda que la vida que llevamos a cuestas no es menos ridícula que la representación a la que asistimos.

El espectador desprevenido, espera el consuelo de conocer en algún momento de la obra a la cantante calva, pero la cantante calva no existe. Y está bien que así sea. Decir que una cosa existe cuando no lo hace o lo contrario es poner en tela de juicio la evidencia y eso está bien. La ironía puede ser muchas cosas, pero ante todo es revolucionaria cuando contribuye a restablecer la paradoja del intelecto.
Luego quedarían por discutir las numerosas interpretaciones que pueden hacerse de sus diálogos. Y las múltiples teorías que expliquen el mensaje simbólico que inevitablemente se esconde en sus palabras.
Sin embargo, es sabido que no se llega a ninguna parte estableciendo posturas de las que aferrarse como náufragos a una madera que flota.

Así que ya lo saben, la próxima vez que sientan que el peso de la realidad es insostenible, sencillamente manden todo al cuerno.
Eso es lo que me enseñó la cantante calva.
Enhorabuena.

lunes 24 de marzo de 2008

La virgen roja


Arrabal nació en España, pero triunfó en Francia, como tantos otros. Cineasta, dramaturgo, en cada disciplina supo imprimir su personalísimo estilo. Junto a Roland Topor y Alejandro Jodorowsky. (Otras dos mentes de las más lúcidas de la posguerra) inventaron lo que se dio a conocer como el “movimiento pánico”. Movimiento fuertemente vinculado con el Dadaísmo y con la Patafísica (quienes otorgarían a Arrabal el título de “Sátrapa Mayor”, galardón con el que distinguieran a Boris Vian, Raymond Queneau, Ionesco, Genet, etc…)

La virgen roja cuenta la vida de Hildegart Rodríguez. En realidad no es una biografía ni una novela histórica. Si uno no conoce la historia de Hildegart Rodríguez, ni siquiera se entera de que lo que se está contando ocurrió realmente. Incluso aunque lo sepa la historia es tan inverosímil que uno no acaba de creérselo.

Una muchacha apasionada por los libros esotéricos y por la metafísica decide que parte de su misión en esta tierra implica tener una hija, pero aborrece el contacto carnal y todos los placeres. No obstante consigue quedar embarazada y da a luz a una niña preciosa, a la que iniciará en la metafísica desde los primeros años de vida.

La vida de Aurora quedará signada por la amistad de Chevalier y Abelardo, que son dos personajes de lo más excéntricos y cautivantes. Uno, postrado en una cama debido a una enfermedad, es un artista sensible y romántico. El otro, es un bohemio y un poeta irremediable. Ambos serán una influencia para la hija de Aurora, que resulta ser un fenómeno extraordinario. Una niña superdotada, una niña genio que cautivó a personajes tan especiales como H.G. Wells y al mismísimo Sigmund Freud.

Aurora nunca dejó crecer en paz a Hildegart. Consideraba a los catedráticos que se interesaban en su hija como una amenaza. Impidió su desarrollo y su progreso. La obligaba a trabajar con ella en el estudio de la alquimia.
Hildegart, a escondidas, escribía sus pensamientos secretos. Los fragmentos del libro donde se dan cuenta de ellos, no tienen desperdicio. Los diálogos junto al demente de Chevalier, tampoco.

El final de la historia es tan inverosímil como increíble, pero es así como sucedió. Cuando le anunció a su madre que viajaría a Inglaterra a ampliar sus estudios, Aurora le disparó a quemarropa cuatro balazos mientras dormía.

En fin, hay que leer Arrabal, más no sea porque los amigos de los amigos, son amigos también. Les dejo un video de Arrabal que hizo historia.

jueves 20 de marzo de 2008

El padre de un asesino



Luego de la Segunda Guerra Mundial, la imagen de Alemania había quedado absolutamente desvastada. Alfred Andersch fue uno de los fundadores de lo que se dio en llamar Grupo 47, asociación de escritores que pretendían reivindicar la belleza del idioma alemán, despojándolo de cualquier asomo de patriotismo. A este mismo grupo han pertenecido importantísimos escritores como Heinrich Boll, Gunther Grass, Arno Schmidt, Enzensberger, Ingebor Bachmann, etc.

Escrita un mes antes de la muerte del autor, en el año 1980, “El padre de un asesino” es un texto realista, descriptivo, despojado de toda intención poética. Recurso heredado de la tendencia ideológica que imperaba en el Grupo 47.

Bueno, creo que cualquier occidental escolarizado puede sentirse identificado con el argumento. Quien más, quien menos, todos hemos vivido en algún momento de nuestras vidas bajo la tiranía de la autoridad.
Y es interesante pensar en la relación que se establece entre las personas luego de la dialéctica del amo y el esclavo. ¿Es tan culpable el que somete a otro como el que se deja someter? Y si vamos al caso… ¿culpable de qué?

Es interesante pensar en los mecanismos psicológicos que actúan en la mente ante el veredicto de nuestras propias conciencias. En este caso, la autoridad está representada por Himmler, el director del instituto al que asiste Franz Kien, que interrumpe una clase de griego, para examinar a sus alumnos de manera sorpresiva.
Toda la novela transcurre en tiempo real. Asistimos por medio de Franz a esa clase. Somos testigos de las extravagancias de un director déspota. Respiramos el aire enviciado, cargado de miedo, de los alumnos, sus víctimas. Y nos excitamos ante la rebeldía contestaria de uno de nuestros colegas. Y nos preguntamos junto a Franz si vale la pena aguantar toda la escena a la que asistimos involuntariamente, nada más que por ser miembros de una sociedad que nos ha inculcado el miedo a la autoridad. ¿Acaso no será mejor mandar todo al cuerno?

Es increíble lo bien lograda que resulta la novela. Uno realmente está ahí, en esa clase y sufre la ansiedad que causa la transición de las horas.

Una pequeña joya recientemente editada en Argentina y, hasta donde sé, es la primera vez que se traduce al español, aunque se publicara antes en España, como es costumbre.

Estaría bien rescatarla del olvido. ¿No les parece?

miércoles 19 de marzo de 2008

Pulp



Hoy es el turno de hablar de mi amigo Bukowski. Pueden retirarse los que se sientan ofendidos y destapar una cerveza los que no.
¿Qué se puede decir sobre este extravagante personaje? Pues, básicamente ha sido una influencia directa para todas las generaciones de escritores ulteriores.
La cosa con Bukowski es bastante sencilla. Si te gusta, no puedes parar de celebrarlo. Si no te gusta, más bien te sentirás un tanto incómodo.

Pulp es la última novela que escribió y, como suele suceder, creo que muy probablemente se trate de su mejor obra. Al menos es, sin lugar a dudas, la más radical de sus obras.
Quizás haya que ponerse en contexto para entender lo que quiero decir… piensen que el viejo Chinasky, como le gustaba llamarse a sí mismo, ya había vivido todo lo que tenía que vivir. No pretendía nada que no tuviera ya. Vivió los últimos años de su vida holgadamente, casi sin poder creerse ni él mismo el prestigio del que gozaba.
Esa situación hizo que su imaginación volara sin amarras y eso queda en evidencia apenas con leer las primeras páginas.

Existen varios tópicos en su obra que más o menos siempre se mantienen estables a lo largo de toda su producción, sin embargo aquí introduce el recurso de la fantasía.
En realidad, se trata de un homenaje a la literatura “pulp”, esas novelitas económicas que estaban tan de moda entre los lectores ocasionales…
Bueno, creo que es una mezcla curiosa de policial, ciencia ficción y sus propios lugares comunes.
Qué sé yo, al viejo ya no le importaba una mierda nada. Hizo lo que tuvo ganas y el resultado fue esta deformidad hilarante en extremo.

Un detective privado alcohólico, jugador, pendenciero, fracasado, que es contratado por una diva, una femme fatale, que se hace llamar muerte, que está buscando a Celine, el escritor.
Desde el vamos, el argumento es absurdo, y un tanto infantil. Sin embargo acaba por ser genial. En realidad, se trata de un homenaje a todas las novelitas policiales de poca monta, constantemente plagado de referencias y citas.

En fin, podríamos estar toda la noche hablando del asunto, si quisieran…

Bukowski. Un personaje extraordinario.

sábado 15 de marzo de 2008

El loco impuro



"Sentí un funeral en mi cerebro, y el silencio y yo éramos una especie solitaria de escoria."

Roberto Calasso es un caso único en la literatura. Sus libros son una mezcla curiosa de poesía, historia, biografía, ensayo y mitología. Más que mezclar lo real con lo ficticio (recurso canonizado con la llamada “novela histórica”) lo suyo es muchísimo más complejo. Sus novelas se basan en hechos reales, en biografías, en personajes mitológicos, pero no crea una historia a partir de esos elementos sino que utiliza esos mismos elementos para recrear una historia posible. Lo suyo es un complejísimo proceso de reescritura a partir de la perspectiva que pueda llegar a darse sobre un asunto luego de haber sido atravesado por la poesía y el intelecto.
Lo suyo es una reescritura mística. No habla sobre Schreber como si fuese un biógrafo, sino que se convierte él mismo en Schreber. Y de alguna manera es como si hablara a través de él. Y la realidad y la invención acaban confundiéndose.

En fin. Lo primero que hay que preguntarse, antes de emprenderla con este título, es quién demonios era Schreber. Bueno, fue una personalidad fuera de lo común. Doctor en Derecho y presidente del Tribunal de Apelaciones de Sajonia. A los 42 años se lo interna en un hospital bajo el diagnóstico de hipocondría patológica o algo así. La verdad es que estaba más loco que una cabra. Su espíritu crítico lo llevo a escribir todas sus experiencias en un diario, que luego fue publicado como una curiosidad médica. Sigmund Freud utilizó ese manuscrito para desarrollar sus teorías sobre la paranoia. En realidad, quedó fascinado por el caso schreber y existen varios ensayos que dan cuenta del estrecho vínculo que unió a Freud y a Schreber.

Explicar las teorías de Schreber sería complejísimo, pero quisiera destacar un punto que me parece excepcional. Se trata de la idea de que el ser humano tiene una relación directa entre su alma y sus nervios. Dios está constituido únicamente por nervios, una cantidad infinita de nervios. Los nervios de Dios se llaman "rayos" y están en el origen de toda creación. Algunas veces Dios interviene en la historia del universo a través de los sueños de los durmientes para inspirar a los grandes hombres y a los poetas.

Calasso escribiría luego complejos ensayos sobre el asunto de la divinidad manifestada en lo cotidiano. La relación estrecha entre el hombre y los dioses.

Basado en gran parte en el texto autobiográfico de Schreber, “memorias de un enfermo de nervios”, el libro de Calasso no pretende ser meramente una reconstrucción de hechos reales sino que explota las posibilidades de la literatura hasta sus últimas consecuencias. La intervención de lo onírico y de la poesía desarticula todo vínculo con la realidad. La divinidad se manifiesta en la locura.

jueves 13 de marzo de 2008

Vigilante


Apuesto a que no has sentido nunca hablar de Adrian Chase. Bueno, eso es normal. Aunque algo entiendas de comics, la verdad es que esta serie tuvo poquísima difusión e incluso entre los intelectuales del comic siempre se la ha considerado una serie menor.
¿Por qué?
Pues tal vez se deba a que en aquél entonces (1987) se estaban gestando las series que marcarían una década. Las series que revolucionarían la historia del cómic, y ésta serie no entra en esa categoría.
Sin embargo, tampoco fue una obra meramente comercial. Tanto es así, que incluso el gran Alan Moore ha colaborado en ella. En realidad, creo que el hecho de no haber sido ni una cosa ni la otra, la vuelve ciertamente especial.

Vamos, que es un típico héroe justiciero, pero no lo es. Se trata más bien de un tipo que hace justicia por mano propia. No tiene superpoderes e incluso la mayor parte del tiempo todo transcurre en los márgenes de lo real, aunque a veces los límites se traspasen en pos de un efecto sensacionalista de fantasía posible. Ya saben, el típico recurso hollywoodense del milagro necesario que contribuye a la invención épica.
(Todos somos susceptibles ante la heroicidad exagerada)

Es un comic para adultos, pero no es el típico comic para adultos que se usaba entonces.
Vamos, que yo leía a Watchmen cuando era purrete y no cazaba una, pero leía Vigilante y me excitaba.
Y de eso quería hablarles. Yo tendría diez años. Tal vez once o doce. No mucho más. El padre de un amigo mío le compraba a su hijo comics al azar en una librería en pompeya cuando salía del trabajo.
Como no teníamos nada mejor que hacer, a la tarde nos intercambiábamos comics y cuando lo leí, quedé fascinado. Compré algunos números sueltos con la plata que me quedaba del vuelto de los mandados y cada vez que lo leía me parecía cada vez mejor, y en una de esas inolvidables tardes en el Parque Rivadavia, un día la vi: la colección completa.

Bueno, yo nunca había fantaseado con una colección completa. Debería decir que mis padres siempre se han esforzado por trepar aunque sea un escalón que los elevara de su clase media, pero nunca han tenido suerte. No recuerdo de cuánto dinero se trataba, pero recuerdo que era un montón. En principio, parecía algo inaccesible. Sin embargo, lo conseguí.
No voy a olvidar nunca aquella hazaña. Trabajé con mi padre, estafé a mis compañeros de escuela. Vendí mis viejos comics… sacrifiqué el dinero del almuerzo durante un mes y tuve que regatear el precio pero lo conseguí.

Vigilante siempre estará en mi corazón.

lunes 10 de marzo de 2008

Golovin


El marido de María huyó a Persia tras estallar la revolución anglo rusa. En kislovodsk se instala con sus hijos pequeños en un hotel situado en las cercanías de la finca de su cuñado, desde donde puede contactar con su marido, llegado el caso.
En ese mismo hotel, se han reunido varias personalidades de la aristocracia que se encuentran en una situación similar. Aunque puertas adentro del hotel, actúan como si todo estuviera bien, afuera se está gestando una guerra civil. Tanto es así que en un momento ya no les queda más remedio que huir del hotel. Incluso cuando hasta último momento fingen que la situación está bajo control. María se asocia con un grupo de huéspedes que se deciden a huir. Las condiciones de fuga son pésimas. Todos juntos en un mismo vagón, viajando como ganado. No hay comodidades de ningún tipo. Hay mal olor, hace calor, no hay agua o comida, y se ven interrumpidos a cada rato por demoras absurdas.
Así y todo, el tren avanza y una vez que están próximos a llegar, se descubre que la ciudad que los albergaría ha sido tomada por la marinería. Se murmura con temor el nombre del jefe de la marinería. Se trata nada menos que de Golovin, quien les hace saber que las pertenencias de los pasajeros quedan confiscadas y que las situaciones particulares se resolverán al día siguiente por medio del Consejo de Guerra. Por lo demás, esa misma noche todos pueden acomodarse en el hotel que está en la estación, del que no tiene sentido escapar, ya que él mismo pasará la noche allí.
Se disputa con María las últimas dos habitaciones disponibles. Una es demasiado pequeña para albergar a María y toda su familia, la otra carece de comodidades. En la discusión sobre lo que es más justo dada las circunstancias, se hace evidente que ambos tienen unas personalidades muy fuertes que no pueden evitar atraerse y repelerse a un mismo tiempo. Cuando al fin el tema ha sido resuelto, Golovin le insiste a María para que vaya a su habitación.

A partir de este punto, la novela deja de ser una gran obra, para transformarse sencillamente en una obra maestra.
¿Por qué?
Porque el lector sabe que lo que Golovin quiere es seducir a María. En realidad, digámoslo sin reparos, lo que Golovin quiere es una noche de sexo. Y en el trasfondo de ese argumento se adivina una cuestión fundamental. A saber: la voluntad del hombre enfrentándose a la voluntad de la mujer.
Si vamos al caso. ¿Qué otra discusión tiene verdadera relevancia en la sociedad desde que el mundo es mundo?
Entonces descubrimos que la novela no tiene vuelta de hoja. El hecho de haber arrastrado a los personajes hasta ese punto equivale a destruirlos.
La perspectiva de la satisfacción inmediata del placer introduce una fisura en la estructura del pensamiento y la conducta humana.
Una relación sexual ilícita corrompe al individuo. Toda vez que la voluntad está condicionada por los valores de una sociedad preexistente.
Luego resulta que el desenlace de la historia necesita ser transpuesto. Ya que ni siquiera importa si Golovin consigue esa noche de sexo o no. La discusión tampoco se refiere acerca de lo justo o lo injusto, de lo mejor o de lo peor, o de alguna de esas categorías o juicios siempre inciertos. La sociedad, tal como está estructurada, se descubre incompatible con la posibilidad del amor en su forma más primitiva. Lo que no puede dejar otra cosa que un mal sabor de boca.

Una novela como pocas. Un hallazgo.

viernes 7 de marzo de 2008

Viaje al fin de la noche

Al fin y al cabo, no somos más que un puñado de farsantes. Y a dios gracias existen ciertas personas que nos lo recuerdan, no vaya a ser cosa que nos acostumbremos a llevar sonrisas estúpidas sobre el rostro. El mundo está signado por la brutalidad. Y es necesario desencantarse de la ilusión de la civilización que intentamos construir día a día.
¿Qué aprendí con el viaje al fin de la noche? Aprendí que es mentira el honor y casi todo lo que se considera sagrado. La guerra no es más que un acto obsceno. El amor es una sensación que responde a un estímulo. El hombre es inmundo, atroz y absurdo. Todo lo que nos llena de vanidad, todo se pone amargo en un momento u otro.
La juventud se termina y la vida se termina. En el medio ocurren un montón de cosas que no tienen mucho significado. La cotidianeidad desgasta.
El viaje al fin de la noche es un libro de esos que resultan irremediablemente perturbadores. Es decir, un libro genial. Un testimonio satírico sobre la primera guerra mundial, que luego acaba convirtiéndose en un relato de viaje para concluir en una visión existencialista del hombre moderno y cosmopolita. Corrosivo la mayor parte del tiempo, su perspectiva sobre los acontecimientos y las cosas se encuentra en el límite entre lo patético y lo sublime.

El libro cuenta las andanzas de Bardamú, que no es otro que Céline mismo. Todo empieza en un bar, conversando con unos amigos. Un desfile militar tiene lugar en la puerta del local, y en un arranque de patriotismo o locura, Bardamú se entremezcla con los soldados, y luego queda ligado a ellos, hasta acabar en el campo de batalla, donde vive constantemente con el miedo a morir. No obstante, asciende a sargento. Hace buenas migas con Robinson, con quien comparte la apatía de la guerra. Juntos fantasean con hacerse tomar por prisioneros de manos de los alemanes. Una vez en París, sus medallas no le sirven más que para sacarlas a relucir en la ópera, pura vanidad. Luego conoce a Lola, una chica americana que presta servicios de enfermería para el ejército francés. En un prestigioso restauran, Bardamú comienza a dar indicios graves de locura. Asegura que un batallón de fusilamiento pronto acabará con todos. Al fin acaba en un asilo, donde Lola lo visita a menudo hasta que le pierde el respeto por considerarlo un cobarde que se finge loco para evadir responsabilidades militares.
Arrojado a los suburbios de París, pierde su tiempo entre prostitutas y bares hasta conocer a Musyne, de quien se enamora. Deciden irse a vivir juntos y todo es prosperidad hasta que la carrera como actriz de Musyne despega, y a medida que asciende profesionalmente, va dejando de lado a Bardamú, que le guardará rencor por el resto de sus días por abandonarle.
Los problemas de dinero se hacen cada vez más serios. Bardamú emprende un viaje desesperado hasta África en un barco de comercio. Los tripulantes (una pandilla de alcohólicos, sifilíticos y desdentados) creen que es un rufián huyendo de París y lo tratan de la manera más hostil que cabe imaginar, hasta un límite en el cual teme no sobrevivir.

Bardamú se establece en una colonia francesa en África, en Bikomimbó. La intención es prosperar en el negocio del tráfico de caucho y tabaco, pero la cosa no va mucho mejor. En realidad, no encuentra allí sino pobreza, esclavitud, mosquitos y fiebre. El calor asciende a niveles nocivos. El maltrato indígena de mano de los milicianos franceses se vuelve más brutal e insoportable cada vez. No hay agua potable. La comida es horrenda. En un accidente, incendia la cabaña que debía cuidar, así que decide huir hasta que el delirio de la fiebre acaba apoderándolo por completo. Ya inconsciente, queda en manos de unos negros, que lo venden a un cura, que lo vende a su vez al capitán de un barco que busca hombres para su tripulación.
Luego sucede otro tanto pero no quiero contarles más porque realmente espero que, los que no lo hayan leído, se decidan a hacerlo de una puta vez.
Nada más por esta noche.
Gracias.

sábado 1 de marzo de 2008

El monte análogo

He aquí un texto que resulta fascinante de múltiples maneras. Uno de esos libros que están llamados a trascender el estrecho límite de la literatura.
Por un lado es fascinante por el argumento. Por otro lado es fascinante por las fábulas que se cuentan dentro de la novela. Luego es fascinante la manera en que está escrito. Después es fascinante por la evidente influencia de la filosofía de Gurdjieff. Y aún resulta fascinante porque es una obra inconclusa, misteriosa e inclasificable. Según el propio autor se trata de una "novela de aventuras alpinas no euclidianas y simbólicamente auténticas."
El protagonista de la novela ha escrito una fábula en un periódico local, un trabajo más bien de rutina. En aquél relato aparece la idea de una posible montaña que vendría a ser la montaña más alta en toda la faz de la tierra, cuya cima directamente resulta impensable. La cosa es que un lector ha interpretado que esa montaña existe y se pone en contacto con el autor, para convencerlo de lo provechoso que podría ser para sus vidas ir tras la búsqueda de esa montaña. Al principio, el autor no toma en serio a su lector, pero cuando le comenta a su esposa el suceso, ocurre que la idea ha dejado de parecer un disparate y poco a poco se convierte en un proyecto serio.

Sogol, tal es el nombre del lector entusiasta, ha desarrollado una teoría extraordinariamente lúcida y disparatada sobre las razones lógicas por las que la montaña no ha sido descubierta hasta ahora.
Luego de convocar en asamblea a unos viejos amigos suyos alpinistas y exploradores, (en la novela se incluyen caricaturas de los personajes hechas por el propio autor) les convence de la existencia de todo un continente perdido. Y en un abrir y cerrar de ojos la expedición se pone en marcha.

La cuestión es que más allá de que esa montaña exista o no, llegan a un continente llamado Puerto de Monos que bien puede ser un continente perdido o bien puede tratarse de una metáfora. Es que uno tiene que llenar los espacios en blanco y la novela es un boceto de la novela, ya que la novela debía constar de siete capítulos de los que solo se han escrito cuatro. El resto de los capítulos se adivinan en la correspondencia personal de Daumal donde les cuenta a sus amigos lo que tiene en mente. Así que hasta ahí la historia tiene un hilo conductor, después son especulaciones.

Es admisible pensar que se trata en realidad de una alegoría sobre la realización espiritual. Después de todo, el autor ha vivido obsesionado con la iluminación.
En realidad es admisible especular mil cosas. Y por eso resulta tan provechosa su lectura. Un libro indispensable.