un breve comentario sobre los libros que están de moda en el planeta marte

jueves 13 de noviembre de 2008

Primer amor, últimos ritos



Reconozco que, aunque no se trate de uno de mis autores predilectos, ésta colección de cuentos es impecable.
Hay que rendirse ante la evidencia, vamos. Mc Ewan escribe con una minuciosidad y una perfección rayana en lo increíble. Es un profesional como no hay otro. El problema es que a veces se olvida de cargar de contenido a su pulida prosa, pero no es el caso de éste libro, ciertamente admirable.
Desde luego, no puedo comentar acerca de todos los cuentos, pero nada más con los dos primeros cuentos, ya es suficiente para justificar toda la vida de cualquier escritor.

El primero se titula “fabricación casera” y prefigura y contiene todo lo más interesante de su producción póstuma. A saber: La frágil línea entre lo puro y lo impuro, la temprana perversión, el incesto. Todo ello ennegrecido con una fina capa de humor negro.

La historia (como casi todas) está narrada en primera persona y comienza con la rememoración de la primera adolescencia y de Raymond, quien iniciara tempranamente al protagonista en los placeres del tabaco, las drogas, el alcohol y la masturbación. Para Raymond, no pasaba de ser un juego o una fanfarronada, pero el protagonista se tomaba en serio la cuestión.

La ansiedad por conocer todos los secretos de la vida adulta, los devora por dentro y llegan a la conclusión de que se iniciarán en el sexo por medio de una puta. Idean su plan con todo detalle.

La noche anterior al encuentro, el protagonista se queda a solas con su hermanita de diez años y decide que, antes de estar con una mujer de verdad, prefiere toquetear a su hermana como si se tratara de un “reconocimiento de campo”. La engaña por medio de artilugios patéticos, pretendiendo jugar al papá y a la mamá, pero una vez puesto a ello, no consigue controlar su libido y viola a su hermana desenfrenadamente.

El segundo cuento, se titula “Geometría de sólidos”: Se trata de una narración doble. Por una parte, es la historia autobiográfica del protagonista, que ha heredado los diarios que escribiera su bisabuelo durante toda su vida y que lee y relee, mientras los ordena y los corrige, con la intención de publicarlos, mientras se deteriora cada día más la relación con su esposa, a quien detesta. Por otra parte, se trata de las mismas narraciones escritas en ese diario. Todas referidas al singular mundo que le circundara. A saber: las conversaciones de física y matemática entre él y su colega y mejor amigo.

Ahora bien, hay particularmente unas notas a las que nunca le ha prestado atención, que empiezan a obsesionar al protagonista. Al parecer, su bisabuelo se había introducido, tal vez sin querer, en una dimensión metafísica de la ciencia, ya que aseguraba haber descubierto el “plano sin superficie”, lo que conseguía explicar y originar, por medio de complejos cálculos matemáticos, la desaparición de objetos.

La teoría alcanza su culminación con la posibilidad de la desaparición de un ser humano.
El protagonista finge una reconciliación con su mujer y, en plena intimidad, decide poner en práctica los ejercicios que descubriera su bisabuelo lo que consigue hacer desaparecer a su esposa.

En fin, debería hablarles de "mariposas", que seguramente es una de las narraciones favoritas del que diseñó la portada… o tal vez debiera hablarles del cuento que da título al libro… ni siquiera he mencionado“conversación con un hombre armario”, que me ha encantado… pero ya saben cómo es esto. ¿Han visto la hora qué es? Dios mío, pero si se está haciendo cada vez más tarde. Bueno, queda dicho. Primer amor, últimos ritos, una colección de cuentos de lo más interesante.

13 comentarios:

Carolina Lozada dijo...

No importa la hora que es, vas a tener que seguir hablando de este libro y de sus cuentos. Anda, qué pasa con el hombre del armario

Walter L. Doti dijo...

Excelente final para su crítica, humanoide. Se bajó del texto como un cowboy se baja de su caballo: con enérgico estilo. ¡Lo felicito!

En relación al libro, me tentó. Corro a comprarlo. Ah, no. ¿Para qué correr? También soy librero, lo debo tener en mis estanterías.




Ah, no. No lo tengo. Corro a comprarlo.

m. dijo...

me convenciste, lo voy a conseguir, lo que dijiste al principio sobre el autor, coincido cien por cien. Justamente en estos días estoy volviendo a leer cuentos, que los había abandonado hacía muchísimo, así que buena sugerencia. En general a McEwan lo odio, con toda mi alma, más que nada porque tenia una profesora que lo tenía endiosado. Tiene una fórmula y es efectiva, pero es verdad, a veces la fórmula sola no alcanza. En fin, eso, gracias por el datoS.

Blondie dijo...

Interesante, aunque me disgustó saber del chico que termina violando a su hermana, ese cuento definitivamente no lo voy a leer.

Tengo 10 hermanos varones.

Claude dijo...

Puede hacer un segundo post y comentar otros dos cuentos, Humanoide. En cuanto a hacer desaparecer cuerpos, bueno, Ud. sabe que por acá somos expertos en eso, aunque con fórmulas menos científicas.

diegóndola de supermercado dijo...

che, con éste paso. Es fácil hacer literatura de las perversiones, casi no hay literatura de otra cosa. Me quedo con "El traje nuevo del emperador" o con cualquier cuentito de Kafka. Saluditos

*cleopatra* dijo...

Ah, tenés una manera increíble de hacer amar lo desconocido.

El Lunes trataré de conseguirlo.

Un gran saludo

Cristian dijo...

Hola Humanoide,

Recién escribía algunas impresiones mínimas sobre "Expiación" y comentaba con Andrómeda.

Te dejo la dirección del café:

http://cafeylecturas.blogspot.com

Saludos

Ava Gardner dijo...

pensé que decía ewan mc. gregor.


Guiasterion dijo...

Estimado Librero:
Este blog tan juicioso es una de mis referencias. Por lo tanto, no me queda otro remedio que comprar este libro. Para peor, soy feligrés de una superstición que, me parece, usted no comparte. Como De Quincey considero que el estilo es la encarnaciòn del espíritu. Me basta, ¡ay!, con una prosa templada con esmero, aun cuando no incluya algún hecho trascendente.
¿Me permite colega sugerir a sus lectores la novela Chesil Beach de McEwan? Una de las mejores de 2008, opino con toda humildad.
Mis respetos
G.B.

Humanoide dijo...

Carolina: Lo del hombre armario... es la historia de un tipo que declara sus perversiones y su vida frustrada a un asistente social, encerrado en un armario... bueno... dicho así no parece la gran cosa... pero usted bien puede imaginárselo.

Walter: Tu comentario me ha hecho reir. Esa situación la he vivido en numerosas oportunidades. A veces me hablan de un libro que creo que no lo vi en mi puta vida y... resulta que está en la librería en la que trabajo... ja ja ja... en fin... dele una oportunidad al inglesito.

M: Para servirle. En cuanto a odiar o amar a mc ewan, me inclino más por lo primero, pero a cada cual lo suyo. No puedo hacer la vista gorda e ignorar su estilo. Vamos, es un profesional. Hay que reconocerlo.

Blondie: Pues, mc ewan es un catálogo de perversiones, desviaciones y otras cosas por el estilo.

Claude: Sabe... no había pensado en una interpretación latinoamericana del cuento... Interesante lectura la suya. Se lo agradezco.

Diego: hum... hay que ver... kafka no es muy santo que digamos... Igual, se me ocurre que tarde o temprano vas a tener que leer algo del autor, aunque sea por cuestiones académicas.

Cleopatra: Ay, cosas dice!. Me sonrojo. Se lo agradezco.

Cristian: Gracias, por allí estaré.

Ava: Probablemente mc gregor lo haría mejor.

Guiasterion: Tomese todas las libertades que quiera, colega. Estamos en familia. En cuanto a Chesil Beach... no la he leido. Mi instinto me dice que me gustará. Es más, por lo que estuve leyendo... es muy probable que, a la larga, se convierta en mi obra favorita del autor. Sin embargo... es largo explicarlo... largo y tedioso... pero... verá... No leo obras que no tengan, al menos, tres años de antiguedad en rotación por las librerías, salvo contadísimas excepciones... y mc ewan no es una excepción. Hasta que no pasen aún uno o dos años más, me niego a leerla. Prefiero quedarme con el beneficio de la duda.

¿Por qué hago esto?

Bueno... eso se lo cuento en otro post.

Gracias por pasar.

Los quiero.

Andrómeda dijo...

Resulta difícil creer que McEwan no esté entre tus predilectos tras esta reseña.
Yo volaré por el libro al primer soplido del viento :)

¡Saludos!

Sentenciero dijo...

En mi caso, prometí que si no me gustaba "First love, last rites", no leería a McEwan en mucho tiempo, o que quizá jamás volvería a él. "Chesil Beach" y "The comfort of strangers" no me habían convencido, y esta colección me la regaló un amigo y bueno, no negué el regalo. Una vez leídos los dos primeros cuentos, ya había caído rendido a los pies del inglés. Parece ser (este amigo fue quien me lo comentó) que McEwan se ha ido ablandando con los años (estos cuentos son viejos, hay que recordarlo, dispersos en publicaciones periódicas algunos de ellos), quizá golpeado por el martillo de las exigencias comerciales.

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MSN: librerohumanoide@hotmail.com