
“No tengo ninguna necesidad de tu maldita aspirina. Tengo complejo de Cristo. Soy un amante de la humanidad. Todos esos desgraciados hijos de puta…”
Brillante. Así, sin más.
Una novela ácida que pone en ridículo todo el complejo sistema de las emociones humanas, reduciéndolo a un mecanismo más bien fastidioso.
Todas las personas desesperadas, todos los lisiados, los golpeados, los ultrajados, los pisoteados por el destino. Todos los que atraviesan un momento de dolor, una ruptura amorosa, una dificultad insalvable, recurren al consuelo de la “Señorita Corazones Solitarios” que responde solícitamente a todas sus inquietudes, desde su columna en el periódico semanal.
Aunque detrás del aparentemente amplísimo corazón de Señorita Corazones Solitarios, se esconde, en realidad, un alcohólico que día a día va perdiendo la fe en su trabajo y en la humanidad entera.
La progresiva corrupción del protagonista deviene en escenas irrisorias y repugnantes. Una vez llegó a recomendarle a uno de sus lectores que lo mejor que podía hacer con su vida era acabar con ella de manera voluntaria y su jefe le regañó, sencillamente porque si la persona le hiciera caso, perderían un lector.
Entre otras situaciones similares, se suceden borracheras, actos de violencia injustificados e innecesarios, engaños y desengaños amorosos, traiciones y revelaciones místicas o paparruchas sensibleras, según como se mire.
Toda la novela es un ejercicio de humor negro. Corrosiva, cínica y, por momentos, de lo más divertida.
Nathanael West fue contemporáneo y amigo personal de ese otro monstruo que fue Scott Fitzgerald. Ambos decadentistas y visionarios. Sus obras adquieren hoy una luz que se me antoja reveladora. El autor murió en un accidente automovilístico, precisamente cuando regresaba del funeral de su amigo Fitzgerald. Un desenlace ciertamente curioso, acorde con éste par de personajes curiosos.
La verdad es que me gusta leer a los precursores, aún con todos sus defectos y sus falencias, me parece que tienen un sabor único que los vuelve imprescindibles.
Brillante. Así, sin más.
Una novela ácida que pone en ridículo todo el complejo sistema de las emociones humanas, reduciéndolo a un mecanismo más bien fastidioso.
Todas las personas desesperadas, todos los lisiados, los golpeados, los ultrajados, los pisoteados por el destino. Todos los que atraviesan un momento de dolor, una ruptura amorosa, una dificultad insalvable, recurren al consuelo de la “Señorita Corazones Solitarios” que responde solícitamente a todas sus inquietudes, desde su columna en el periódico semanal.
Aunque detrás del aparentemente amplísimo corazón de Señorita Corazones Solitarios, se esconde, en realidad, un alcohólico que día a día va perdiendo la fe en su trabajo y en la humanidad entera.
La progresiva corrupción del protagonista deviene en escenas irrisorias y repugnantes. Una vez llegó a recomendarle a uno de sus lectores que lo mejor que podía hacer con su vida era acabar con ella de manera voluntaria y su jefe le regañó, sencillamente porque si la persona le hiciera caso, perderían un lector.
Entre otras situaciones similares, se suceden borracheras, actos de violencia injustificados e innecesarios, engaños y desengaños amorosos, traiciones y revelaciones místicas o paparruchas sensibleras, según como se mire.
Toda la novela es un ejercicio de humor negro. Corrosiva, cínica y, por momentos, de lo más divertida.
Nathanael West fue contemporáneo y amigo personal de ese otro monstruo que fue Scott Fitzgerald. Ambos decadentistas y visionarios. Sus obras adquieren hoy una luz que se me antoja reveladora. El autor murió en un accidente automovilístico, precisamente cuando regresaba del funeral de su amigo Fitzgerald. Un desenlace ciertamente curioso, acorde con éste par de personajes curiosos.
La verdad es que me gusta leer a los precursores, aún con todos sus defectos y sus falencias, me parece que tienen un sabor único que los vuelve imprescindibles.
12 comentarios:
Arggggg...
he hecho una pequeña búsqueda por internet a ver si lo localizaba en las 2 primeras librerías a las que recurro... y no lo tienen.
Me voy a tener que esforzar más. Quiero leer ese consultorio
Amigo Humanoide: me toca en el alma tu comentario de este libro, pues lo leí hace unos meses a instancias de Harold Bloom que en un libro encomiaba a West.
La verdad es que es una obra que muestra el nihilismo contemporáneo como ninguna. El jefe del protagonista es tremendo: un mefistófeles vulgar y alcoholico, pero con unos dicursos tan lúcidos como blasfemos.
Excelente comentario el tuyo.
Amigo Humanoide: me toca en el alma tu comentario de este libro, pues lo leí hace unos meses a instancias de Harold Bloom que en un libro encomiaba a West.
La verdad es que es una obra que muestra el nihilismo contemporáneo como ninguna. El jefe del protagonista es tremendo: un mefistófeles vulgar y alcoholico, pero con unos dicursos tan lúcidos como blasfemos.
Excelente comentario el tuyo.
Fuck, Fuck, Fuck. Ésa sí que es una idea.
Saludos humanoide, pasé a saludarlo nomás y me encontré semejante sorpresa. En cuanto termine con mis obligaciones académicas lo leo. ¡¡Hijo de puta!!, ya quisiera haber tenido yo semejante ocurrencia (Sin envidia, solo con admiración)
humanoide!!, demasiadas recomendaciones interesantes las suyas, seguire anotando.Ahora estoy tratando de conseguir algunas monedas y comprarme "la vida instrucciones de uso" de george perec, lo leiste?.
Espero el posteo de calvino!!.
saludos!
Tremendo libro, por favor. Muy buena crítica, loco.
Me fascinan las novelas de los auto-perdedores ( sentimiento muy yanky ), ya le dije Don Humanoide, poco de lo que Ud. mucho reseña, he leído, así que desde ahora comentaré lo que me viene en gana, si me lo permite. Decía, estas historias de los que se mofan de los desgraciados me fascinan oscuramente. De verdad, si la encuentro en la biblioteca pública, abandono la lectura de Irving unos días y le entro el diente a ésta.
saludos
las emociones humanas...simples mercaderias en una feria podrida...
Ave, Humanoide...
Esta literatura es atrapante, si dudas, pero me resisto un poco a ella porque en el fondo soy supersticioso y me parece que si me dejo llevar (íntimamente) por estos escritos voy a correr la suerte de sus personajes o sus autores.
hola,
un gusto encontrar un blog de un amante de la lectura...
saludos!
No leí nada de él. Trataré de encontrarlo.
“Señorita Corazones Solitarios”. esa es Ava! protege a los débiles, conforta a los caídos y consuela a los desesperados.
Ava es am♥r.
♥
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