sábado 8 de noviembre de 2008

La carta de Sagawa



Antes que nada, quiero decir que el interés morboso que algunos sienten por los serial killers me parece abominable. Sin embargo, creo que es posible abordar el tema como un fenómeno curioso característico de una sociedad enferma.

Veamos: La novela empieza con una carta del autor a Sagawa. Se trata, en realidad, de una respuesta. En ella, le pone al corriente de lo que sabe sobre el incidente, según lo ha leído en los periódicos y le habla sobre el proyecto común de llevar a la pantalla su historia.
Luego comienza la narración testimonial de Juro Kara. Allí explica cómo comenzó todo. Tras la evocación de su abuela, antigua camarera en un bar donde la gente gustaba de beber rodeada de cadáveres.

Juro Kara es un director teatral de modesto prestigio. Ha imaginado llevar al escenario la historia de Sagawa, por su parte, Sagawa le comenta que él también planea narrar su versión sobre los hechos, por medio de una novela que se titulará “En la niebla”.

En 1981, en París, un estudiante japonés, Issei Sagawa, asesina a su amiga Renée, de quien estaba enamorado. Luego ha cortado su cuerpo con un cuchillo eléctrico, en trozos que ha almacenado en su refrigerador y ha ido comiendo su cadáver poco a poco.

Ni que decir tengo que el suceso conmovió la opinión pública mundial. Todavía hoy el asunto despierta acaloradas e interminables polémicas, puesto que el criminal fue declarado irresponsable. Incluso fue puesto en libertad apenas transcurrido unos pocos años y, para peor, se ha convertido en una especie de superstar, haciendo bromas sobre el suceso en numerosas apariciones públicas.

Todo esto parece una locura, pero es cierto. Aunque la novela no habla sobre eso, sino sobre la obsesión de Juro Kara por aproximarse al asesino. Su obsesión lo llevó a París, a repetir el itinerario de Sagawa. Ha visitado y frecuentado los mismos lugares que el criminal, ha hablado con las personas que le conocieran. Incluso se ha comprado el mismo libro de poemas que, de alguna forma, trastornó la relación entre Sagawa y Renée y ha ido traduciéndolo, palabra por palabra, con la ayuda de un diccionario.

A decir verdad, llegados a éste punto damos de lleno con el quid de la cuestión. La violencia que engendra la manifestación de la belleza en su máximo esplendor. De eso se trata. Es difícil explicarlo, a menos que les haya pasado.

¿Nunca les ha gustado tanto algo, que les fascina hasta el punto en que deja de ser algo hermoso para convertirse en algo horrendo?

Pues, eso es lo que descubre Juro Kara en Sagawa. La fascinación que le produce la contemplación de Renée leyendo poesías expresionistas alemanas acaba volviéndolo, directamente, un loco asesino caníbal.

Así que ya lo saben, la próxima vez que algo les guste demasiado, recuerden ésta historia e intenten tomarse con más parsimonia el asunto.

12 comentarios:

Agostina dijo...

en cualquier momento me como algo, el mp4 quizás. se, obsecion boluda jaja

Ava Gardner dijo...

nadie quiere enviarme una epístola?

Anónimo dijo...

Borra la "h" de la frase "a repetir el itinerario de ...", por favor.

mariano skan dijo...

Siempres sigo el blog pero hace tiempo que no comento porque los libros reseñados son desconocidos por mi. Paradoja no? ya que este es un blog de comentarios de libros, de divulgación.

Sobre lo que dices del enceguecimiento que produce la belleza está el caso de Chapman, pero éste andaba con el libro de Salinger, El gaurdián entre el centeno.

saludos

Patricia dijo...

Hola, ya que te gusta la literatura y la poesía, te quiero invitar a visitar mi libro de poesía en http://www.lapiezaoscura.cl/liriovestidodelirio Bueno, saludos!!

Claude dijo...

Vaya, no me ha pasado que algo me guste tanto que me violente criminalmente contra eso mismo. Lo que sí me ha pasado es que las pocas veces que es estado en contacto con una belleza sentida como perfecta me he vuelto muy intolerante con el entorno, como si la normalidad fuera una ofensa imperdonable en comparación con la belleza plena o lo que uno ha sentido como tal.

Barbie Murano dijo...

Qué curioso, bueno, el mes que viene me lo compro, lo leo y te comento, en realidad me interesó muchísimo y tu comentario como siempre es muy buen vendedor.
Yo sí tengo una fascinanción morbosa con los serial killers pero no me avergüenza, uno nunca elige esas cosas.
Salve Humanoide, jeje, abrazo.

*cleopatra* dijo...

A mi no me gusta la parsimonia en nada:)

Saludos.

Bárbara dijo...

No conozco el libro, me recordó "Trouble every day", una visión un tanto poética del canibalismo.

Y "Embriagado de amor" también:

"me gustas tanto que te aplastaría la cara con un martillo".

Humanoide dijo...

Agostina: Buen provecho ! ja ja ja

Ava: Todo el mundo quiere enviarle una epístola.

Anónimo: Muy bien. Cómo no. Ahora mesmo. Por cierto... si sos quien creo que sos... me gustaría que sepas, aunque sea a título de curiosidad... que se trata de un error de tipeo ya que dificilmente tenga errores ortográficos. Admito tener errores de tipeo y de redacción, pero no tengo errores ortográficos. Para que sepas.

Mariano: A mi me gusta que los lectores comenten, lo que les venga en gana. Si hiciera falta que leyeran el libro posteado para comentar, muchos no tendrían ocasión de decir nada y no es esa la idea, así que, en conclusión, se lo echa de menos cuando no está.

Patricia: Muy bien. Allí estaremos.

Claude: Variaciones sobre la locura que implica, a fin de cuentas, ser cómplice de las emociones humanas.

Barbie: Bueno, si lo lee, después me cuenta.
Igual, no se haga a la idea de encontrarse con una novela posmo tipo easton ellis. Nada que ver. Es una obra más bien clásica, a su manera.

Cleopatra: Pues eso está bien, mientras los nervios resistan.

Bárbara: ¿La cita es de Vian, no? No la recuerdo con precisión pero creo que era de Vian.

¿Me devuelve el golpe con la misma moneda?

En fin, no vi ninguna de esas películas, pero me imagino que sí, que van por el mismo lado.

Saludos a todos.

Los quiero.

Barbie Murano dijo...

Gracias por avisarme!
En realidad, no esperaba nada como American Psycho, que ya de por si es bastante clásica, o al menos para mi es la revisión de Crimen y Castigo, que en realidad sería, no se, Hábito e indiferencia.
Tratándose de algo japonés no esperaba nada por el estilo, jejeje.
Pero conste que lo compro por el comentario.
hacele caso a Bárbara, Trouble Everyday, con Vincent gallo, una peli increíble, con un clima rarísimo, no tiene mucho que ver con la fasinación, más bien con el canibalismo y lo inevitable.
salut!

Ava Gardner dijo...

y por qué no me llegan?