lunes 17 de noviembre de 2008

Harún y el mar de las historias



A los que crean que el lenguaje sirve pura y exclusivamente a un fin utilitario, les será difícil imaginar una batalla librada contra la imaginación. Pues… de eso se trata éste libro, una metáfora y una parábola en defensa de lo imaginario, en oposición al mercantilismo. Eso, claro, en la apariencia de un inocente cuento para niños que ha fascinado a los numerosísimos lectores del famoso autor hindú/británico Salman Rushdie.

Podría decirse que la historia es una mezcla elegante de elementos cuyas raíces pueden rastrearse en los cuentos de las mil y una noches, Alicia en el país de las maravillas y los viajes de Gulliver. De todo eso, lógicamente, tiene que salir, como mínimo, una aventura fabulosa. Pues, más o menos dice así:

Había una vez una ciudad muy triste. Tan triste, que incluso había olvidado su nombre. En esa ciudad, vive Rasid Kalifha, cuyo oficio consiste en alegrar a las personas, contándoles historias que aviven su imaginación, invitándoles a soñar. Su hijo se llama Harún y la vida trascurre más o menos felizmente, hasta que la madre de Harún (la esposa de Rasid) decide marcharse de casa.
Mientras Rasid no pierda la capacidad de inventarse historias, motivando la imaginación de los demás, gozará de la aceptación y el favor de los demás… pero, lamentablemente, un día Rasid parece haberse quedado sin historias.

Fattuo Buttu, candidato a presidente, afirma que sus ciudadanos no le prestan atención porque están demasiado preocupados con sus propios asuntos y estima que si consigue distraerlos un poco, a través de historias, el pueblo querrá votarlo. Así que contrata los servicios de Rasid, con la esperanza de que éste consiga sacudir la imaginación de la audiencia.

En el hotel llamado “las mil y una noches, más una”, Ni Rasid ni Harún consiguen conciliar el sueño. Ambos están preocupados, porque Rasid siente que ya no tiene historias que contar y que la tristeza se cierne sobre él. En plena noche, Harún cree entrever una figura en el cuarto de baño. Al acercarse, sorprende a Iff, el genio del agua, que pretendía cortar el suministro de agua del mar de las historias, del que se valiera Rasid para fabular. Asustado, Harún le roba a Iff su llave de pico y le exige que no corte el suministro, pero Iff le explica que él obedece a un complejo sistema de jerarquías y que no puede cambiar la orden que le dieran. Entonces Harún exige ver a su jefe.

Para poder ver al jefe de Iff, llamado la morsa, Harún escoge un pájaro diminuto que cabe en la palma de su mano, a través del cual podrá viajar hacia el maravilloso mundo del mar de los cuentos, montado a horcajadas.
Eso sí, como se enterará más tarde, la situación allí es crítica, ya que está siendo amenazada por seres que intentan promover el silencio.
Harún demostrará ser un muchacho valiente que no teme emprender el peculiar y onírico viaje, poblado de peligros y numerosas y extravagantes aventuras, para poder salvar a su padre y a los suyos de la amenaza del silencio.

13 comentarios:

una alcachofa dijo...

solamente quería decir: OHH! NO RESPIRES!! ATRAS TUYO HAY UNA MANGOSTA CON PATAS!!!!!!!!!

meridiana dijo...

"un pájaro diminuto que cabe en la palma de su mano" pero sobre el que volará a horcajadas`, poética contraposición y algo que se busca
justamente en la poesía: ese silencio, lo más cercano a él, como punto de lo imposible.

pero Harún debe contar y allí no cabe el oficio de la mudez, es la transmisión de los mundos posibles.

saludos

Lilián

meridiana dijo...
El autor ha eliminado esta entrada.
Claude dijo...

La reseña la hacés vos y siento ganas de leer el libro y de entusiasmarme con el hecho de que haya narraciones y no haya silencio, con todo lo que eso implica más allá de la literatura, pero lo cierto es que leí el libro y lo considero un caso involuntariamente paradigmático del tipo de falta de inspiración que aqueja a Rasid.

Agostina dijo...

si me hiciera un blog con las reseñas de todos los libros que leí, se me llena la memoria ram o como se llame.

parece interesante este libro... yo ahora estoy leyendo El sicoanalista (entre otros).

Mente Ridícula dijo...

Ya buscaré el libro en tuculandia, parece interesante si me guio por la reseña... Saludos

Andrómeda dijo...

Wowww, vaya si me acaba de emocionar la posibilidad de leer este libro.

Raúl dijo...

De lectura obligada, librero.

Cristian dijo...

Hola Humanoide,

Siempre me ha costado mucho digerir a Rushdie. Yo me lo veo cada dos por tres en esta ciudad. Una noche hasta lo vi borracho con una niña que no superaba los 25. (nota al margen)

Cada dos años vuelvo a acercarme a sus libros.

La primera parte de Atonement es muy buena.

Saludos

Humanoide dijo...

alcachofa: Más patata serás vos. Hola.

Lilian: La poesía es el gran misterio del lenguaje.

Claude: Me pregunto qué impresión le causa el libro a los niños. No hay que olvidarse que es un libro para niños.

Agostina: No es un problema de cantidad, es un problema de calidad.

Mente: No se guie por las reseñas, el humanoide es un mentiroso.

Andromeda: A veces la posibilidad es más conmovedora que la realidad.
¿No es esto algo curioso?

Raul: Ni hablar. Estoy de acuerdo.

Cristian: ¿Dónde vive usted que, cada tanto, se cruza con salman?
¿y esa historia de la muchacha de veintipocos? Vaya una cosa con éstos intelectuales ! Vamos, no es el primer caso... y, además, no viene a cuento, si nos concentramos en la obra en sí misma... ¿no le parece? Igual, me encanta todo el chusmerio de esa calaña cuando tiene que ver con los, asi llamados, intelectuales. Me espanta y me divierte enterarme de esos pormenores.

En cuanto a "expiación", coincidimos plenamente. La primera parte justifica toda la obra. Es brillante, sin lugar a dudas.

En fin, gracias a todos los que pasaron y comentaron.

Los quiero.

Ava Gardner dijo...

quién me lleva a dar una vuelta en pajarito?

Humanoide dijo...

Ava: Después no diga que no se lo advertí.

(des)encontrada dijo...

Simplemente: uno de los mejores libros que lei en mi vida. No me canso de releerlo.

saludos!

D