jueves 31 de julio de 2008

El casamiento de Laucha



La historia la relata el mismísimo Laucha, alegando haber sido siempre víctima de una mala suerte increíble.
Al principio, su discurso es ciertamente jocoso, aunque poco a poco se vaya convirtiendo, tal vez sin querer, en tragedia.

Laucha es una persona sencilla sin mayores ambiciones en la vida, a la que mucho no le gusta trabajar, y que se conforma con lo imprescindible como para sobrevivir e incluso se siente agradecida y contenta ante el pequeño privilegio de la alimentación y la subsistencia. Un tipo simple, con ambiciones simples.
Un día tiene la suerte de conseguir un trabajo sencillo en el rancho de una viuda que tiene un almacén.
La cosa marcha como sobre rieles y tal vez por conveniencia, tal vez por amor, decide casarse con su patrona. La verdad es que ni sabe ni le importa lo que es el amor, más bien le seduce la perspectiva de una vida pequeño burguesa con la que siempre ha soñado. Y si además hace feliz a su patrona, tanto mejor.

Decidido y resuelto, va a ver al párroco para ultimar los detalles del casamiento y el corrupto cura lo tienta con una proposición dudosa. Dinero de por medio, puede arreglar un casamiento falso. Si la relación funciona, bien. Si no, rompe un papel donde se guarda constancia del casamiento y si te he visto no me acuerdo.

Laucha acepta el trato. Y a partir de entonces las cosas irán de mal en peor. La prosperidad dura muy poco y enseguida comienza a dilapidar todo el dinero en el juego y en el alcohol. Jura y re jura que va a cambiar y no lo hace. Al final, hinchado de las pelotas de su vida disoluta, se va a la mierda, dejando a su mujer en la ruina y con el corazón deshecho.

Hum. Bueno, en resumidas cuentas, podríamos decir que se trata de la historia de un vividor, aunque también se trata de una triste fábula sobre la corrupción de las almas. Un tipo más o menos honesto que acaba echando todo a perder nada más que por no saber cuidar lo que ha conseguido.
La moraleja sería que hay que conformarse con ser un pequeño burgués y si no lo puedes aceptar, porque te gusta el juego y el alcohol y en realidad toda tu ambición es deshacerte en la mala vida, entonces lo más probable es que acabes aprovechándote de la bondad de los que te rodeen y al fin te conviertas en una larva.
Ahora bien, el amor es una convención social. Todo lo que hay es un presente eterno.

Hum. ¿Eso dijo Payró? ¡Vaya, pero si es todo un moderno!

Payró, un nihilista.

12 comentarios:

Dal.- dijo...

Debo confesarlo Humanoide, Soy tu Fan!


Atte.
Dalma.-

Dragon de Azucar dijo...

Los nihilistas son los únicos que la pasan bien en esta vida.

Saludos

Walter L. Doti dijo...

¡Gracias colega! Tantas veces vendido y nunca leido, ahora sé de qué se trataba este libro de Payró con que hacen sufrir a los alumnos del secundario.

El Titán dijo...

Este libro lo tengo en mi biblioteca y nunca lo leí...
Vamos a ver si ahora empiezo, despues le digo...
Dragón:la nada es la única certeza...

Humanoide dijo...

Dal - usted me hace sonrojar. Gracias por el cumplido.
Dragon - los nihilistas son una pandilla de malhechores
walter - si hubiese un premio al mejor comentario, se lo lleva usted. Gracias por hacerme reir.
Titan - Muchos lo tienen en sus bibliotecas y no tienen la menor idea de que va.

Respecto a la nada y a los nihilistas, solo voy a agregar que una cosa es nietzsche y otra cosa es el estudiante de puán...

los más peligrosos son los burgueses insatisfechos que juegan de revolucionarios...

y esto no viene a cuento de nada en particular... es que hoy es sábado a la noche y se me da por hablar huevadas...

Dal.- dijo...

No es para tanto Humanoide, sólo que hace mucho tiempo lo leo, y nunca encontré la oportunidad de decir cuanto me gusta su forma políticamernte correcta y costumbrista a la vez de relatar su parecer acerca de los libros.
Admiro el tiempo que le puede dedicar a la lectura. Por lo cual, entre otras cosas, (repito) Soy su Fan!

Atte.
Dalma.-

El Titán dijo...

jajaja! Por suerte dejé la carrera de Letras...
Puán es el epicentro de revoluciones que se quedan en charlas de café y marchas que solo sirven para reproducir ciclos de poder gastados...

Humanoide dijo...

Puán es una caca.
Por otra parte, defiendo por sobre todas las cosas a las charlas de café.
El mundo sería un lugar casi soportable si la gente tuviera la costumbre de mirar menos tele y tomar más café.
Y ni hablar de los bares.
Por dios !
Devuelvanme esos bares donde no hay música, donde no hay tele. Donde se puede estar un poco en paz, maldita sea.

Ah...

La modernidad... que fiasco!

Katrina Van Dassos dijo...

De vividora bebedora a librero vividor le dedico a usted la actualización de Irvine Welsh.

Y me a-punk-to a Laucha, por haber utilizado la palabra perfecta. Me he sentido el perro de Paulov.

Vividor. Guau.

Un abrazo,
Katrina..

Humanoide dijo...

¡Habrase visto!
¡Payró finalmente consigue llegar a los diez comentarios en éste blog!
Siento como si hubiese batido alguna especie de record.
Bah.
Irvine Welsh es un cabrón.
Y les agradezco a todos los que se toman la molestia de dejar comentarios.

Recuerden que de eso se trata.
¿Si?

¿Vale?

Y vayan a visitar a katrina.

Benedictta dijo...

Humanoide...me ha picado el bicho de la urticante curiosidad...¿que hago?, lo leo o no lo leo, a Payró?
Mire, que sería la primera vez, eh?

Humanoide dijo...

si puede evitar leer, hagalo.

lo mejor es mirar la tele